Análisis detallado sobre el estado de Racing bajo el mando de Gustavo Costas, la historia de los clásicos frente a Independiente y el inminente estreno en la Copa Sudamericana, con curiosidades y datos históricos.
La calma parece acompañar a Racing en medio de una semana con altibajos, y eso se nota tanto en el vestuario como en la sonrisa de la gente cuando piensa en el clásico de Avellaneda y en el debut en la Copa Sudamericana.
El equipo atraviesa un momento de regularidad en la cancha, pese a que hubo un aviso fuera de ella: un intento de robo a Matko Miljevic en Puerto Madero dejó al atacante fuera del choque ante San Martín de Formosa.
Aun así, los de Avellaneda avanzan con la confianza de un plantel que sabe a dónde quiere ir y que, encima, enfrenta un par de frentes que pueden marcar la temporada.
Pero hay un nombre que se percibe con más intensidad en las próximas fechas dentro del club: Gustavo Costas, el técnico que se identifica con el celeste y blanco hasta en la forma de vivir el fútbol.
En Banfield, tras derrotar a los formoseños, dejó claro que cada partido le entra por los ojos y que, para él, los clásicos son otro campeonato dentro del campeonato: “Todos los partidos estoy cagado, nervioso.
Cuando no sienta eso, me quedo en mi casa, no laburo más. Los clásicos son un campeonato aparte. Yo más que nadie les quiero ganar”. Esa ansiedad, lejos de minarlo, le da motor para exigirles a sus jugadores más intensidad.
El balance de Racing en los clásicos desde que Costas volvió a dirigir al club a principios de 2024 es positivo y se mantiene en una línea de crecimiento: en 17 encuentros disputados desde entonces, el equipo acumula 9 victorias y 5 empates, con solo 3 derrotas.
En lo que respecta a los duelos contra Independiente, el registro es especialmente favorable: desde la vuelta del entrenador al club, Racing no conoce la derrota ante el Rojo.
Se registraron dos empates (1-1 y 0-0) y un triunfo por 1-0 gracias a un gol de Maravilla Martínez, en un triunfo que quedó para la retina de los hinchas.
Si miramos más atrás, las cuentas de Costas como jugador ante Independiente no son tan amables: disputó 17 encuentros contra el Rojo, con 3 victorias, 10 empates y 4 derrotas.
La única diana que anotó frente a Independiente fue con Gimnasia de Jujuy, en un 4-1 adverso en la Tacita de Plata, allá por mayo de 1997, cuando el defensor central fue parte de la acción que terminó con el empate parcial tras un cabezazo tras centro de Morales Santos, antes de que el resto del cotejo se desbordara en favor de Avellaneda.
“Los clásicos son espectaculares y únicos. Pienso que nosotros estamos bien, en un momento bueno, más allá de jugar bien o mal. Quiero ganar todos los partidos, pero ese mil veces más. Lo intento más como hincha que como entrenador”, resumió Costas, dejando claro que la obsesión por ganar no es solo de los jugadores, sino también de quien se pone detrás del banco.
Costas es de los que no esconden su fanatismo por la Academia. Hay anécdotas que pintan al entrenador con tintes humorísticos: una vez bromeó con los responsables de prensa durante un entrenamiento, diciéndoles que “si son de Racing, no pueden comer gelatina roja”.
Otra historia de su paso por Palestino, en Chile, dejó claro que el rojo no entra en sus esquemas: cuando Maxi Salas apareció con una camiseta roja, el técnico le advirtió con humor que no volvería a atesorar esa prenda en su mundo si volvía a cruzarse con él.
Curiosamente, Costas también ha dejado rastro en Colombia, donde dirigió Independiente Santa Fe y conquistó cinco títulos, incluido un hito histórico: la Suruga Bank de 2016, el primer título de un club colombiano fuera del continente.
Es decir, una trayectoria que le da sello a su idea de fútbol, basada en la disciplina, la pasión y un toque de humor para sobrellevar la presión.
El calendario que se avecina coloca a Racing ante dos retos en pocos días: el sábado 4 de abril, a las 17:30, en el Libertadores de América, ante Independiente; y el martes 7, a las 19, en Sucre, frente a Petrolero de Bolivia, en un choque que servirá para medir el primer paso del equipo en la Copa Sudamericana.
En la previa, Costas podrá contar con Marcos, quien descansó durante la Copa Argentina, para alinear a un equipo que busca mantener el pulso y no dejar escapar las sensaciones positivas.
En definitiva, Costas entiende que la próxima semana no es un simple tramo del calendario: es una prueba de fuego para demostrar que Racing tiene ese “no sé qué” que lo empuja cada vez que la pelota empieza a rodar.
A fin de cuentas, el único Rojo que el entrenador admite tener cerca es el de Independiente, y eso, sin duda, añade una dosis extra de picante al tramo decisivo de la temporada.