Un incendio en la cubierta del velódromo del Parque Olímpico de Río de Janeiro fue controlado sin víctimas. La estructura se mantiene en pie y el Museo Olímpico, ubicado en el segundo piso, quedó mayoritariamente protegido; la lona y la cubierta requerirán renovación. Aquí, todos los detalles y contexto histórico.

Un incendio se desató en la madrugada de este miércoles en el velódromo del Parque Olímpico de Río de Janeiro y, aunque afectó buena parte de la cubierta, no dejó víctimas, según las fuentes oficiales.

El Cuerpo de Bomberos informó que la emergencia comenzó en las primeras horas del día y que decenas de efectivos trabajaron durante horas para contener las llamas y evitar daños mayores.

En total, participaron alrededor de 80 bomberos y 20 camiones, que llevaron a cabo labores tanto en el exterior como en el interior, con el objetivo primordial de proteger la estructura y, sobre todo, el Museo Olímpico que está en el segundo piso del recinto.

El propio alcalde de la ciudad, Eduardo Cavaliere, estuvo en el lugar y ofreció declaraciones a los medios. Aun cuando no se conocen las causas exactas del incendio, afirmó que la parte externa fue la que inició el fuego y que la brigada trabajó de forma “fundamental” para minimizar el impacto.

En mensajes posteriores, destacó que las imágenes aéreas pueden dar una impresión alarmante, pero aseguró que el museo se ha conservado prácticamente intacto.

Aun así, dejó claro que la lona y el techo, por ser materiales más delicados, necesitarán ser renovados.

Una actualización publicada alrededor de las 7:05 de la mañana dejó claro que ni la estructura principal del velódromo ni el museo han sufrido daños estructurales serios, aunque se insistió en la necesidad de reemplazar la cubierta dañada.

El subcomandante general del cuerpo de bomberos, Luciano Sarmiento, explicó la magnitud del operativo y señaló el riesgo potencial que entraña este tipo de siniestro.

Según su versión, el techo del velódromo está construido con material sintético, lo que aceleró la propagación del fuego. La lona llegó a derretirse y dejó escapar un material parecido a una telaraña, lo que complicó las labores iniciales de contención. A pesar de todo, las instalaciones se mantuvieron en funcionamiento durante el incidente.

Tanto el velódromo como el museo seguían operativos al momento de la emergencia. El velódromo alberga a cerca de 5.000 alumnos repartidos en 33 modalidades deportivas, y esa semana en particular estaba siendo escenario de un campeonato mundial de esgrima, lo que añade relevancia a la interrupción temporal de la actividad.

Por su parte, el Museo Olímpico ya ha recibido más de 20.000 visitantes desde su inauguración, por lo que el episodio también pone a prueba la respuesta de los servicios frente a una demanda de público tan amplia.

Este incidente no es el primero que sufre el velódromo: ya en julio de 2017 un incendio provocado por un globo aerostático dejó afectada la cubierta, sin que nadie resultara herido.

El velódromo es una de las piezas clave del Parque Olímpico de Río de Janeiro y, a pesar de la tragedia del techo, se mantiene como una de las estructuras más veloces del mundo gracias a su pista de pino especial que ha sido referente en competiciones de ciclismo de pista, incluidos los Juegos Olímpicos de 2016.

Las autoridades indicaron que se abrirán investigaciones para determinar las causas del siniestro y se evaluará la rehabilitación de la cubierta, con la intención de evitar que un problema similar afecte de nuevo a un centro que recibe a miles de personas cada año y que ha sido punto de encuentro del deporte olímpico en la ciudad.

En resumen: el foco de atención ahora está en reparar la lona y la cubierta, reforzar la seguridad y garantizar que el museo y el velódromo continúen operativos y seguros para atletas y visitantes.