River Plate superó a Ciudad Bolívar y selló su pase a dieciseisavos de la Copa Argentina gracias a un gol de penal convertido por Juanfer Quintero, en un partido disputado en La Pedrera.
La noche en La Pedrera se presentó cálida y tensa para River Plate. El equipo de Marcelo Gallardo venía batallando con una mala racha y la afición pedía entrega y precisión para no generar otro tropiezo. Ciudad Bolívar, bien plantado en defensa, complicaba las filtraciones entre líneas y obligaba a buscar la mejor versión de River. En ese marco apareció un joven de la cantera, Joaquín Freitas, que se hizo cargo de una acción individual en la frontal del área. El balón quedó rezagado tras la entrada de Elías Martínez, que derribó al delantero dentro del área y el árbitro señaló penal. Fue un instante decisivo que encendió el estadio y puso a River en condiciones de soñar con la clasificación.
Juan Fernando Quintero asumió la responsabilidad desde el punto penal y convirtió con un remate presente, engañando al guardameta Rufinetti. Con ese gol, River dio un paso clave para asegurarse un lugar en los dieciseisavos final de la Copa Argentina, instancia en la que se mediría ante Aldosivi.
El alivio recorrió el banco y la grada, mientras Gallardo respiraba con cada tiro de esquina y cada jugada de balón detenido. A partir de ese momento, el entrenador desplegó la estrategia para sostener la ventaja y buscar la tranquilidad de un partido que podría haberse complicado si la visita encontraba un pronto empate.
En la segunda mitad, River tomó el control de la pelota y buscó ampliar la diferencia sin abandonar las prudencias defensivas. La defensa de Ciudad Bolívar respondió con solidez ante los ataques rivales y el balón se movía con más paciencia, aunque la precisión seguía fallando en los últimos metros.
Gallardo mantuvo el once inicial y, al ver que hacía falta oxígeno en ataque, decidió reforzar la ofensiva con cambios: Subiabre, Colidio y Freitas ingresaron para sumar profundidad y desbordes.
Murallas por momentos, los de Núñez buscaban la sentencia que evitara cualquier susto, mientras Rufinetti aparecía como figura de su equipo para mantener el cero.
El tramo final mostró tensión y emoción: la hinchada, fiel, respondió con cantos de aliento cuando River aceleraba y el reloj marcaba el cierre. A pesar de la presión, Ciudad Bolívar no logró convertir y el marcador se mantuvo hasta el pitazo final. River celebró no solo la clasificación, sino el resurgimiento de una idea colectiva que había quedado opacada por las dudas previas. Gallardo, por su parte, recibió el reconocimiento de su cuerpo técnico y de la afición por haber conseguido un triunfo clave en una competencia en la que los cruces directos exigen concentración y carácter.
Contexto histórico: River Plate es uno de los clubes más laureados del fútbol argentino, con un palmarés que incluye títulos continentales en la Copa Libertadores (ganada en 2015 y 2018 bajo la dirección de Gallardo, además de otros trofeos regionales).
La Copa Argentina, por su formato de eliminación directa, suele convertirse en una plataforma para que jugadores jóvenes demuestren su talento y para que el entrenador ajuste piezas en vistas a torneos mayores.
Este triunfo se inserta en esa lógica: confirmar una buena racha de resultados en una fase temprana de la competición y reforzar la confianza colectiva para enfrentar compromisos más exigentes.
Con miras al futuro inmediato, River afronta la siguiente prueba ante Aldosivi buscando consolidar el rendimiento exhibido y mantener la sensación de que el equipo ha reencontrado parte de su identidad.
La jornada de La Pedrera quedará en la retina de la afición por el gol de Quintero y por la sensación de que, pese a las sombras, el club continúa avanzando en un año tácticamente exigente y con claros signos de recuperación.