Cobertura detallada de la subida brutal de precios en la reventa para el partido Canadá-Bosnia y Herzegovina, el contexto del nuevo formato de 48 selecciones y las declaraciones de Infantino sobre el mercado de entradas.
El Mundial de 2026 ya tiene a 48 selecciones clasificadas, y el ambiente de la cita global empieza a palpitar con fuerza. En Canadá, uno de los países anfitriones, el primer partido entre Canadá y Bosnia y Herzegovina se convierte, más allá del terreno de juego, en un asunto de economía de entradas.
El 12 de junio, día del encuentro, la reventa ha dejado precios que parecen de otro deporte: el ticket más caro en el mercado secundario ha alcanzado los 130.766 dólares canadienses, lo que equivale a unos 94.197 dólares estadounidenses o aproximadamente 81.126 euros. En el extremo opuesto, la oferta más barata en StubHub Canadá, una de las plataformas más utilizadas por aficionados, se sitúa en 2.961 CAD para una plaza en la grada norte del estadio BMO Field de Toronto, que para la cita mundialista debe recibir el nombre de Estadio Toronto.
Bosnia y Herzegovina consiguió su boleto al Mundial 2026 la noche del martes, tras vencer a Italia en los penaltis por 4-1 después de un empate 1-1 en el tiempo reglamentario.
Aunque Toronto cuenta con una importante comunidad de origen italiano, la derrota de la Azzurra no parece haber apagado el interés de los aficionados por presenciar ese choque del 12 de junio.
Canadá y Bosnia y Herzegovina forman parte del Grupo B, en el que también están Suiza y Qatar. Los analistas canadienses temen que el hecho de que Italia haya caído favorezca a Canadá para avanzar a la siguiente ronda, dado el cruce de fuerzas y la dinámica de grupos en esta edición expandida.
El propio Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ya había puesto sobre la mesa este tema a principios de este año en el Foro Económico Mundial de Davos.
En aquella intervención afirmó que las solicitudes para este Mundial equivalen a 1.000 años de Mundiales en un solo momento, una forma de subrayar la demanda récord que genera la edición 2026. “Esto es único, es increíble”, comentó. Además, señaló que en Estados Unidos la reventa de entradas es perfectamente legal gracias a una normativa específica, y que, por supuesto, la FIFA debe permitirla dentro de esas reglas.
La FIFA, de hecho, gestiona su propio mercado de reventa y aplica una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor. Este aspecto económico es clave para entender por qué muchos aficionados pueden decidir vender entradas que ya no encajan en su calendario, o por qué compradores esperan a últimas horas para apostar por plazas que podrían aglutinar un mayor interés del público.
Con las selecciones ya definidas tras los cruces de este martes, los seguidores de países eliminados como Italia, Polonia, Dinamarca o Bolivia pueden ver una oportunidad para liquidar, o incluso transferir, las entradas que habían adquirido a las selecciones clasificadas recientemente.
En un Mundial que, por primera vez, contará con 48 equipos, la expectativa no es solo ver partidos, sino también entender cómo funciona un mercado de entradas que se ha convertido en parte inseparable de la experiencia mundialista.
La expansión del formato hacia 48 equipos, anunciada para 2026, marca un hito en la historia de la competición. Pasar de 32 a 48 selecciones implica más partidos, más ciudades sede y una demanda de entradas que escala de forma exponencial. Este cambio, que rompe con el esquema de cuarteo anterior, responde a una visión de mayor inclusión geográfica y de generar más ingresos para federaciones y ciudades anfitrionas.
A nivel histórico, la frecuencia de cambios en la estructura de la Copa del Mundo ha sido constante: las primeras ediciones modernas se contentaron con un puñado de equipos, y la cifra de 48 representa un salto notable desde las 32 que han sido habituales desde finales de los años 90.
Ahora, aficionados de todo el mundo esperan no solo ver a sus países competir, sino también vivir la experiencia de un torneo con más encuentros y, claro, con un mercado de entradas más dinámico y, a veces, más truculento.
En el cierre de este episodio, queda claro que el Mundial 2026 no solo llega con un nuevo formato y con anfitriones conviviendo entre Estados Unidos, Canadá y México, sino también con una realidad de consumo que obliga a gestionar expectativas: precios desorbitados para algunos, oportunidades para otros, y una regulación que intenta equilibrar el interés popular con la economía de un evento de magnitud planetaria.
Mientras tanto, el calendario marca el 11 de junio como inicio definitivo del torneo, con México enfrentando a Sudáfrica en el partido inaugural, una cita que abrirá una edición que, sin duda, dejará huella en la historia de este deporte.