La selección marroquí, anfitriona de la Copa Africana de Naciones 2025, se coloca de nuevo entre las grandes tras derrotar a Camerún y asegurarse un boleto a las semifinales en Rabat, en medio de una expectación que crece de cara al Mundial 2030.

La selección de Marruecos llega a esta CAN 2025 como anfitriona y bajo la presión de demostrar que su buena racha no fue flor de un día. Después de lograr un histórico cuarto puesto en la Copa del Mundo de Qatar 2022, el cuadro dirigido por Walid Regragui pasó a ser considerado el favorito natural de un torneo que se disputa con la mirada puesta en el Mundial 2030, en el que Marruecos compartirá sede con España y Portugal.

En el tramo decisivo de la competencia, el equipo nacional consiguió deshacerse de Camerún con una victoria por 2-0 en Rabat y se instaló en las semifinales de la competición.

El ambiente en la capital marroquí fue, como se esperaba, de una emoción contenida y, a la vez, de una presión enorme. Más de 70 mil aficionados llenaron el estadio Moulay Abdellah para presenciar el choque, en medio de la ilusión de los 40 millones de marroquíes que esperan celebrar un segundo título continental tras medio siglo de espera.

En la cancha, Marruecos mostró señales de su tradición ofensiva a la hora de buscar la ventaja, aunque también recibió elogios por su capacidad para gestionar la ansiedad que acompaña a un equipo que quiere certificar su grandeza en casa.

La primera ocasión de gol llegó cuando Brahim Díaz, uno de los protagonistas de la generación actual, batió al arquero rival tras un saque de esquina, resultado de una jugada elaborada que combinó la pegada de Achraf Hakimi con la contribución de Ayoub El Kaabi.

Díaz, en un estado de forma notable, suma ya múltiples goles en este tramo de la temporada y su aporte quedó como un símbolo de la determinación marroquí para atravesar la fase de cuartos de final con convicción.

A partir de ahí, Marruecos asumió el control y encontró la tranquilidad con un segundo tanto que llegó en la segunda mitad, cuando Ismael Saibari, jugador del PSV, apareció para ampliar la ventaja y sentenciar el encuentro.

Esa diana dejó en claro que, a pesar de las dudas que puedan surgir por momentos, el equipo de Regragui tiene recursos suficientes para imponerse en las situaciones cruciales y sostener el ritmo durante los 90 minutos.

En el otro choque de cuartos de final, Senegal dio cuenta de Mali y avanzó a la misma ronda, lo que mantiene vivas las esperanzas de un desenlace impredecible en la CAN 2025.

De cara a las semifinales, Marruecos espera conocer a su siguiente rival, que saldrá del ganador del choque entre Nigeria y Argelia, dos combinados con historia reciente y ambición de reeditar grandes actuaciones.

Más allá de lo deportivo, la CAN 2025 ha reforzado la imagen de Marruecos como una nación que está en pleno crecimiento futbolístico y que, por primera vez, se plantea la posibilidad de un doble hito: coronarse en casa y prepararse para un Mundial que, en esta edición, podría marcar un punto de inflexión para el fútbol africano en el contexto global.

Con el segundo tramo del torneo aún por delante, el sueño de la afición marroquí de ver a su selección levantar el trofeo continental y, a la vez, consolidar su estatus como potencia en la escena mundial, se mantiene vivo y más cercano que nunca.