La CAF declaró a Marruecos campeón de la CAN tras retirar el título a Senegal por incidentes en la final; Mane reaccionó con polémica; se abre camino a recursos ante el TAS.
La CAF sorprendió a todos la noche del martes al anunciar que retira el título de Senegal en la Copa Africana de Naciones y concede la corona a Marruecos, con un marcador oficial de 3-0.
En el comunicado se explica que Senegal fue excluido durante la final, por lo que el título queda para Marruecos. Ello se sustenta en el reglamento, afirman, que contempla que si un equipo ‘se niega a jugar o abandona el terreno de juego’, pierde el partido y queda eliminado.
Esta decisión llega tras una final disputada el 18 de enero en Rabat que fue tildada de caótica por varios observadores, con protestas de Senegal y un cruce de mensajes entre jugadores y cuerpo técnico por las decisiones arbitrales.
El partido terminó con Senegal imponiéndose 1-0 al finalizar la prórroga, gracias a un gol de Pape Gueye. Antes de ello, Marruecos tuvo un penal en el tiempo añadido de la segunda parte que fue fallado por Brahim Díaz, extremo del Real Madrid, tras lo cual se desataron los nervios entre los jugadores senegaleses y algunos abandonaron el terreno de juego temporalmente.
Hubo empujones de aficionados en las gradas y cánticos de unos y otros que terminaron por empañar la imagen de la final.
La CAF sostiene que la interrupción o la negativa a continuar el juego justifican la victoria por grounds de 3-0 para el rival, y que, de cara a posibles recursos, el periodo de apelación permanece abierto.
El organismo añadió que la decisión podría ser recurrida en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en un plazo de diez días.
Las reacciones no tardaron. Sadio Mané, capitán de Senegal y símbolo de los Leones de la Teranga, se expresó en sus redes sociales con un mensaje que dejó huella: habló de corrupción que está “acabando con la pasión” de millones de aficionados y afirmó que “Nos merecemos algo mejor” para África.
Sus palabras resonaron entre simpatizantes y críticos por igual, alimentando además un debate sobre la transparencia y el correcto manejo de las competiciones.
En clave histórica, hay un antecedente que algunos destacan para entender el marco de este conflicto. En 2019, Espérance de Túnez fue declarado campeón de la Liga de Campeones de la CAF a varios meses de disputarse la final, después de que el Wydad Casablanca abandonara el terreno de juego por problemas con el VAR.
Aquel episodio dejó una estela de sanciones administrativas y de multas a ambas federaciones, pero no modificó de inmediato el resultado deportivo. Este precedente, junto a las sanciones disciplinarias que se impusieron a finales de enero, subraya que la CAF no es ajena a intervenir cuando el fair play y la seguridad del partido quedan en entredicho.
Además, hay un asunto que ha quedado en segundo plano pero que podría seguir sonando en las próximas semanas: el juicio de 18 aficionados senegaleses, encarcelados desde la final y condenados a penas de tres meses a un año por hooliganismo.
Ese proceso, inicialmente fijado para principios de febrero, fue aplazado y quedó para el 30 de marzo, con la expectativa de un fallo que podría volver a reabrir el debate sobre lo ocurrido en Rabat.
En definitiva, esta decisión de la CAF no es solo una decisión de resultados, es una señal de que el fútbol africano continúa lidiando con una mezcla de presión institucional, pasiones desbordadas y la necesidad de garantizar una competencia limpia y respetuosa para todos los jugadores y aficionados.