Un duelo clave de LaLiga 2 entre Real Zaragoza y SD Huesca acabó con una pelea masiva y un puñetazo de Esteban Andrada. Analizamos qué podría significar para las sanciones y la lucha por la permanencia.
Un derbi de alto riesgo entre Real Zaragoza y SD Huesca se convirtió en un espectáculo triste este domingo 26 de abril de 2026, en El Alcoraz, en la jornada decisiva de LaLiga 2.
Huesca llegó con la victoria en la mente y, gracias a un gol de Óscar Sielva en el minuto 65, se puso por delante y complicó la vida a su rival de la capital aragonesa.
Pero el encuentro dio un giro dramático en el descuento, cuando el portero de Zaragoza, Esteban Andrada, cedido por Monterrey, apareció como protagonista de una escena que nadie quería ver.
En el minuto 98, tras una jugada en la que Andrada recibió una segunda amonestación por un empujón a Pulido en el área, el árbitro decidió expulsarle.
En lugar de abandonar el césped como corresponde, el guardameta argentino se abalanzó sobre Pulido y le asestó un puñetazo directo a la cara. El choque no quedó ahí: una estampida de jugadores y técnicos de ambos banquillos dio lugar a una tangana que se extendió por la banda y el centro del campo, con varios involucrados disputándose entre sí y algunos colegas tratando de separar a los protagonistas.
El portero, de 35 años, dejó a Pulido con signos visibles de golpe y desencadenó un caos que obligó al árbitro a mostrar rojas a varios, entre ellos Dani Jiménez (portero de Huesca) por su participación en la refriega y Dani Tasende (Zaragoza) por conductas violentas.
El propio Andrada, cuando parecía que la escena iba a apagarse, ya no estaba en condiciones de reintegrarse al partido, que terminó con victoria visitante por 0-1.
La emoción de la grada y el cansancio de las plantillas dejaron clara una cosa: el derbi aragonés, que siempre ha tenido su dosis de tensión, volvió a recordar por qué este duelo es tan seguido en la región.
Después del partido, Andrada ofreció una disculpa pública. Lo siento mucho por lo ocurrido; no hay excusas; soy profesional y debo controlar mis impulsos. Estoy a disposición de la Liga para lo que corresponda, dijo ante las cámaras. El club zaragocista, por su parte, emitió un comunicado en el que condenaba lo sucedido y subrayaba que los valores del Real Zaragoza no se deben manchar por incidentes de este tipo.
La Comisión de Competición de la Federación, en revisión del informe del árbitro, debe decidir qué sanciones recaerán sobre Andrada y el resto de actores involucrados.
Dado que el incidente fue posterior a la expulsión y se produjo fuera de juego limpio, podría haber sanciones que oscilen desde varios partidos hasta la posibilidad de perder la temporada para algunos de los implicados, dependiendo del alcance de la actuación disciplinaria.
En lo deportivo, la derrota mantiene a Zaragoza y Huesca en una posición delicada en la tabla de LaLiga 2, con un futuro incierto para su lucha por la permanencia, a falta de varias jornadas por disputarse.
Este derbi, que forma parte de la larga historia de enfrentamientos entre dos equipos de la misma región, vuelve a convertirse en una advertencia de que, cuando el resultado está en juego, la pasión puede desbordarse y dejar secuelas para todos: jugadores, entrenadores, directivas y aficionados que solo quieren ver fútbol de alto nivel, sin gritos ni incidentes.