La Canarinha se impuso 3-1 a Croacia en un amistoso celebrado en Estados Unidos. Endrick forzó un penal, Vinícius Júnior dio la asistencia para el primer gol y Gabriel Martinelli cerró la cuenta; Modrić lideró a Croacia y Ancelotti bromeó sobre la ascendencia brasileña del croata.
Brasil se llevó un triunfo de Estados Unidos ante Croacia por 3-1 en un amistoso que dejó destellos de lo que podría ser su nueva generación. La Canarinha, entrenada por Carlo Ancelotti, mostró destellos de juego y, pese a algunos pasajes de ejecución irregular, dio señales para afrontar el proyecto de cara al Mundial 2026.
En un encuentro entretenido, vino la primera alegría cuando Vinícius Júnior sacó un centro medido desde la izquierda que encontró a Danilo Santos, quien logró anotar su primer gol con la selección mayor en lo que parecía un cierre de la primera parte.
El delantero brasileño, que entró con rapidez, se convirtió en el principal punzón de una banda derecha que buscaba la profundidad. La jugada dejó claro que la Canarinha quiere sumar piezas para un equipo más completo en el tramo decisivo de la temporada.
Croacia, comandada por Luka Modrić, dio una noticia alentadora para los croatas: el veterano titular fue de la partida y llevó la batuta en el medio, imponiendo ritmo cuando su equipo parecía más sólido.
El partido, sin embargo, se fue al descanso con 1-0 para Brasil y con la sensación de que había margen para que los de la costa atlántica siguieran empujando.
La segunda parte comenzó con una respuesta croata que llegó a través de Lovro Majer, quien encontró el camino para batir a la defensa brasileña y empatar el partido en el minuto 84.
Fue un golpe duro para la Canarinha, que tuvo que reponerse de inmediato. En ese mismo tramo, Endrick, con una inteligencia de jugador veterano, forzó un penal en una disputa dentro del área; el árbitro señaló la pena máxima y el joven atleta demostró por qué es la joya que todos miran.
Igor Thiago adelantó de nuevo a Brasil pocos minutos después desde el punto de penal y, a renglón seguido, la historia parecía encaminarse hacia una victoria más contundente.
Con los minutos ya cayendo, Gabriel Martinelli, que había entrado minutos antes sustituyendo a Vinícius, remató un contragolpe vistoso en un cierre de partido que dejó el marcador en 3-1 y cerró el encuentro con una sonrisa para la afición brasileña.
Croacia continuó buscando respuestas y, pese a no sacar resultados, mostró que puede competir a alto nivel cuando Modrić está disponible y cuando los cambios le dan aire al equipo.
En la platea, Ancelotti no disimuló la buena sintonía entre su plantilla y, en tono ligero, soltó una pulla sobre Modrić que recordó una de las disputas más comentadas del día: ¿no tienes un abuelo brasileño, no? El técnico quiso enfatizar, con humor, que su rival tenía argumentos para complicarles el partido, y que la presencia de Modrić en el once les obligaba a estar atentos.
Este choque fue, en última instancia, un ensayo para lo que vendrá a partir del Mundial 2026 y una prueba más de que Brasil, pese a las dudas de ciertas fases del juego, sigue siendo un equipo con talento para competir a alto nivel.
También dejó claro el papel de Endrick como líder emergente y la responsabilidad de Vinícius en la generación actual, además de confirmar que Martinelli está para aportar cuando se le necesite.
En resumen: un triunfo útil para calibrar piezas, corregir errores y encarar el próximo tramo de la ruta hacia Estados Unidos, con la mirada puesta en el gran objetivo.