Exhibición de fútbol playa entre Uruguay y Argentina en Playa Mansa, con cinco contra cinco y la participación de figuras históricas de ambos países; el marcador final fue 5-2 a favor de Uruguay.
Para cualquiera que haya seguido el fútbol entre las décadas de los ochenta, noventa y dos mil, aquel encuentro tenía un sabor particular: un choque de generaciones sobre la arena, en un contexto de verano y nostalgia.
En la Playa Deportiva de la Parada 9 de Playa Mansa, se disputó un partido de fútbol playa a cinco contra cinco entre Argentina y Uruguay. Por el lado argentino estaban Ariel Ortega, Maximiliano Ortega, Sergio Goycochea, Rolando Schiavi y Ezequiel Lavezzi; del lado uruguayo aparecían Diego Forlán, Diego Godín, Rubén Paz, Diego Lugano, Walter Gargano, Cristian Rodríguez, Mauricio Victorino, Jorge Fucile, Diego Pérez y Juan Castillo.
Fue un encuentro de entrada libre, sin recambio, y con un ambiente que mezclaba la memoria del fútbol de alto nivel con la informalidad propia del juego en la playa, en pleno verano.
La diferencia entre planteles resultó notable: las estrellas argentinas viajaron con su once titular, sin posibilidad de recambio, mientras que Uruguay exhibió una mezcla de experiencia y programación táctica adaptada a la arena.
Goycochea defendía la portería argentina y el resto del equipo buscaba mover la pelota con precisión, pese a la superficie que no pica y que obliga a mantener el balón pegado al suelo.
En la formación celeste, la defensa coordinaba los movimientos para aprovechar cada ocasión que surgía.
La apertura llegó pronto gracias a una acción entre Paz y Godín: Paz sirvió la asistencia y el exdefensor del Atlético de Madrid convirtió para poner el 1-0.
La respuesta argentina no tardó: Lavezzi encontró el camino del gol tras una combinación rápida y dejó las cosas 1-1. El partido tomó un tinte de revancha deportiva, con los jugadores sabiendo que el escenario era más de memoria que de presión competitiva, pero igual de intenso.
Antes del cierre de la primera mitad, Maxi Rodríguez emparejó las cosas con el 2-2, en una jugada que dejó a la defensa uruguaya atrasada y que encendió la tribuna improvisada de la playa.
En la segunda mitad, Uruguay golpeó de nuevo: Cebolla Rodríguez, quien formó parte del plantel que disputó la Copa del Mundo Corea-Japón 2002, recibió una de las primeras posesiones y convirtió el 3-2 para los celestes, con un remate que dejó sin respuesta a Goycochea.
Ya en el tercer y último periodo, Diego Forlán demostró por qué es uno de los grandes de su generación: con un enganche y un remate preciso superó a Goycochea para ampliar el marcador a 4-2.
Poco después llegó el broche de oro: Matías Cabrera selló el 5-2 definitivo, coronando una tarde de fútbol playa que dejó claro que este formato puede reunir a grandes nombres y provocar público y emoción aun fuera de los grandes estadios.
La Argentina, sin recambio, no logró sostener el ritmo impuesto por Uruguay y terminó por ceder en la arena. Aun así, el choque dejó un mensaje claro: este tipo de duelos entre figuras históricas de ambas selecciones resinifica el valor del fútbol como encuentro social, más allá del resultado.
¿Habrá revancha? No se anunció de forma oficial, pero ambos equipos y sus protagonistas dejaron abierta la idea de repetir el encuentro durante el verano, cuando la playa se convierta en un escenario de recuerdos y talento compartido.