Resumen ampliado de un episodio llamativo en Barracas Central vs. Temperley por la Copa Argentina, donde Rodrigo Insúa jugó vendado y su equipo se impuso en los penales.
Rodrigo Insúa es una de las piezas destacadas de Barracas Central, un lateral con entrega y criterio que, a la vez, suele ir acompañado de la dinámica familiar que rodea al club.
Es hijo del entrenador Ruben Darío Insúa, conocido en el ámbito del fútbol por su trayectoria y por haber dejado huella en distintas ligas. En la actualidad, el jugador ha sabido imponerse como referente para su equipo, especialmente por su capacidad de lectura del juego y su pegada
La noche de la Copa Argentina, ante Temperley, expuso una cara distinta del encuentro.
Barracas, que venía de un primer tiempo fallido, se encontró con un 0-2 gracias a los tantos de Valentín Aguiñagalde y Valentino Werro, lo que derivó en un contexto de frustración para el Guapo.
El desenvolvimiento del choque mostró a un Insúa agotado por la frustración, y en un gesto que sorprendió a todos dejó la cancha por delante de sus compañeros, dirigiéndose directamente al vestuario tras la silbatina del público y el golpe anímico del resultado.
En el pasillo previo a los camarines, el mediocampista Dardo Miloc, de Temperley, le pidió al lateral que salieran todos juntos, con un tono poco amable.
Esa conversación dio pie a que la tensión se extendiera en la intimidad de los vestuarios, donde, según testigos, Insúa acabó por perder la serenidad y golpeó un vidrio que terminó por estallar, provocando cortes en su brazo izquierdo.
El episodio quedó registrado por distintos medios y encendió las redes, pero lo más llamativo fue que, pese a lo sucedido, el jugador regresó al terreno de juego para el segundo tiempo.
A la reanudación, Insúa saltó a la cancha con una venda rosa que protegía la muñeca y el antebrazo izquierdo, señales visibles de lasculpa de la emoción desbordada.
Aun así, logró mantener la movilidad necesaria para cumplir su rol en defensa y, a la vez, aportar en las jugadas de ataque. En el transcurso del segundo periodo, el equipo mostró una reacción que permitió sostener el marcador y forzar la definición desde el punto penal, donde Barracas Central se impuso 5-3 frente al Gasolero.
En la ejecución de los penales, Insúa no renunció a su responsabilidad: formó parte de la serie y convirtió su remate, contribuyendo a que su equipo superara la ronda de 32avos de final y avanzara en la Copa Argentina.
La victoria dejó al equipo en la siguiente llave, donde el rival saldrá del cruce entre Huracán y Olimpo de Bahía Blanca, determinando así la próxima prueba en el camino hacia etapas más definidas del torneo.
Este episodio, además de la singularidad de ver a un jugador regresar al juego con vendaje, permitió ver una instantánea de la dinámica de Barracas Central: un equipo que combina ganas, talento y un componente emocional intenso que, en más de una ocasión, ha marcado la diferencia en momentos clave.
El propio Insúa, reconocido por su despliegue y su importante pegada, sumó un capítulo más a su trayectoria, recordando que el fútbol, además de estrategia, también es gestión de emociones en el escenario de una competencia de eliminación directa.
En el marco histórico de la Copa Argentina, este tipo de experiencias acentúa la idea de que equipos como Barracas pueden competir de igual a igual con rivales grandes, aprovechando cada oportunidad para cerrar las series de forma contundente.
En el futuro inmediato, el conjunto guapo deberá medir fuerzas ante el que resulte vencedor del choque entre Huracán y Olimpo de Bahía Blanca, una prueba que, sin dudas, exigirá la misma dosis de concentración y entrega que se vio en este choque y que, a su vez, podría abrir nuevas páginas en la historia reciente del club.