La gira global del trofeo original de la Copa del Mundo de la FIFA aterriza en La Rural, Buenos Aires, para una experiencia educativa y nostálgica que reúne a campeones del mundo y ofrece una mirada histórica a la cuarta estrella de Argentina.

El fútbol suele moverse entre realidades y mitos, pero cuando una historia sale al escenario correcto, quedan al descubierto las huellas de su propio pasado.

Este jueves, en un día de paro general en Argentina, el predio ferial de La Rural, en la Ciudad de Buenos Aires, fue escenario de un encuentro para la memoria y la educación deportiva: la gira mundial del trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA volvió a ser tocado por figuras históricas de la selección que conquistó el mundo en 1978 y 1986.

El objeto, elaborado en oro de 18 quilates y con un peso de 6,175 kilogramos, fue diseñado en 1974 para representar la gloria de la competición y sigue siendo una pieza central de la identidad del torneo.

Entre las personas que participaron en este momento, estuvieron jugadores campeones como Ruggeri, Burruchaga, Tapia, Giusti, Batista, Fillol y Enrique, quienes celebraron la gira y evocaron aquel logro.

Enrique fue el que tomó la palabra para enviar un mensaje de solidaridad a los trabajadores del país, en una jornada que mostró que la Copa también puede ser un puente entre memoria y actualidad social.

La puesta en escena dejó claro que la copa no es solo un objeto de museo, sino un símbolo que conecta generaciones y contextos diversos de la Argentina.

El Tour de la Copa Mundial, una gira global organizada por Coca‑Cola, propone una experiencia inmersiva que combina educación y entretenimiento. En La Rural se montaron nueve estaciones que permiten recorrer la historia de los Mundiales, participar en una trivia centrada en cada jugador de la selección y, también, patear un penal en un simulador para luego tomarse una foto junto al trofeo, protegido por un acrílico.

Todo ello se ofrece con entrada gratuita, pero requiere reserva anticipada, lo que facilita una experiencia ordenada y accesible para el público.

Para comprender mejor la magnitud de la pieza, conviene recordar que el trofeo original permanece en la FIFA. Desarrollan, para la premiación, una réplica oficial bañada en oro que incluye grabados con el año, el país anfitrión y el campeón; el original, sin embargo, conserva su estatus de símbolo máximo y está ejecutado en oro macizo.

Su diseño consiste en dos figuras humanas que sostienen un globo terráqueo y su creación data de 1974, momento en que sustituyó al antiguo trofeo Jules Rimet.

Este último símbolo de la gloria futbolística tuvo su época de oro a partir de los años 1930 y hasta 1970, cuando Brasil obtuvo la victoria y se llevó el trofeo para siempre, según la interpretación histórica de la época; desde entonces, la FIFA ha presentado la copa actual para cada edición de la competencia.

La sexta edición de esta gira mundial contempla una agenda ambiciosa: la gira llegará a 30 asociaciones miembro y realizará 75 paradas a lo largo de más de 150 días.

El recorrido arrancó el 3 de enero en Arabia Saudita y, en América Latina, ya había pasado por Guatemala, San Pedro Sula y Bogotá, entre otros destinos, antes de arribar a Buenos Aires.

Después de Argentina, el plan señala Montevideo para el 22 de febrero y Brasil, del 23 al 25 de febrero, con paradas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia, y un regreso a Argentina entre el 26 de febrero y el 22 de marzo.

Más adelante, entre el 5 y el 8 de junio, la gira continuaría por diez ciudades de México, marcando el preludio del Mundial.

Según Leonardo García, gerente general de Coca‑Cola Argentina, este Tour del Trofeo va más allá de un simple evento: es la celebración de un sueño compartido y una forma de rendir homenaje a la memoria de una hazaña deportiva que continúa inspirando a generaciones enteras y consolidando la identidad de Argentina en el ámbito mundial.