Con menos de tres meses para el arranque del Mundial 2026, Argentina reformula su plan de entrenamientos: concentración en Ezeiza, posibles amistosos en casa y la opción de cerrar el ciclo con un choque frente a su propia Sub-20 si hace falta.

La cancelación de la Finalissima ha dejado a la Albiceleste en una situación de urgencia y de ajuste rápido, justo cuando se acerca uno de los retos más grandes: el Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

Un partido que iba a medir a la Argentina frente a España, con el trofeo en juego, se desvaneció por el conflicto en Medio Oriente y por las dificultades para mover el encuentro a una sede alternativa tras las reuniones entre Conmebol, UEFA, la AFA y la Federación Española de Fútbol que no dieron frutos.

Lionel Scaloni, junto a su cuerpo técnico, sabe que la prioridad es que la selección vuelva a trabajar junta, vuelva a verse las caras, y recupere la cohesión que le permitió ganar la Copa del Mundo y la reciente etapa de crecimiento.

A menos de 90 días del debut previsto, que parece orientarse a un choque inicial ante Argelia en Kansas, la última concentración de la mayor ha quedado en el pasado: la última sesión oficial fue en septiembre frente a Ecuador y, desde entonces, la ventana FIFA de noviembre dejó pocos entrenamientos formales.

La idea que hoy se maneja en AFA es clara: realizar una concentración de 10 días en el predio de la Asociación, en Ezeiza, para entrenar a fondo y volver a fijar conceptos, ideas y hábitos de juego.

Ya se está trabajando en acondicionar el complejo Lionel Andrés Messi para que los jugadores lleguen ahí, y se está gestando la logística para que el grueso de la plantilla pueda viajar desde el exterior en vuelos chárter.

Se estudia que los futbolistas lleguen entre domingo y lunes, según cuándo terminen sus compromisos en sus ligas, con la intención de que puedan convivir con sus familias y recargar pilas.

Paralelamente, la AFA busca alternativas para disputar amistosos en territorio argentino. Pero la ventana internacional que viene no es sencilla: la opción de jugar en casa aparece como un plus, pero los rivales potenciales están prácticamente comprometidos con otros calendarios y la disponibilidad es limitada.

Si no se puede cerrar un partido de alto nivel, la idea gana peso de enfrentarse a la Selección Sub-20, dirigida por Diego Placente, como un partido de despedida o un ensayo útil para pulir sistemas y tomar minutos ante futbolistas de la misma casa.

En momentos así, Scaloni podría sacar provecho de ver a los titulares contra la camada juvenil para observar respuestas diferentes y ajustar lo que más necesite.

Otro escollo práctico es dónde jugar. El Monumental no estará disponible por tres recitales de AC/DC (23, 27 y 31 de este mes), por lo que la primera opción que se maneja es la Bombonera.

También se barajan alternativas en otras sedes de Argentina: Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero siempre se ofrecen para albergar a la Selección.

De hecho, el Coloso Marcelo Bielsa de Newell’s podría ser citado como escenario representativo para ver a Messi en el estadio que lo vio iniciar su carrera, un guiño para los aficionados que esperan verlo en casa.

La gira previa al Mundial presenta a la Albiceleste sin haber enfrentado a una selección europea en el tramo de preparación; aparte de partidos frente a rivales sudamericanos en las Eliminatorias, el equipo disputó encuentros en otros continentes: Panamá, Curazao, Australia, Indonesia, El Salvador, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Puerto Rico y Angola.

Es decir, un recorrido amplio, con constancia de resultados positivos, pero sin el rodaje directo contra rivales europeos que tantos debates genera sobre el nivel real de preparación.

En cuanto al calendario de las demás selecciones sudamericanas y centroamericanas, está bastante cargado. Brasil, que suele mover su agenda de forma muy ajustada, ya tiene dos compromisos de alto perfil: enfrentará a Francia y luego a Croacia en las fechas cercanas al Mundial.

Colombia, Uruguay y Chile también presentan planes cargados de amistosos y pruebas internacionales, con viajes y enfrentamientos que obligan a una planificación cuidadosa para los equipos que, como Argentina, quieren llegar en el mejor estado posible.

La realidad es que, fuera de la región, las respuestas no son fáciles: Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Curazao y Guatemala también tienen sus propios compromisos y, a la hora de buscar rivales de nivel para un ensayo previo al Mundial, la ventana se ve cada vez más estrecha.

Jamaica, por su parte, se enfoca en su repesca y otros compromisos que dejan menos opciones para un choque directo con la Albiceleste.

En definitiva, la cancelación de la Finalissima ha puesto a la Argentina ante una situación que obliga a una reordenación completa de su preparación.

Scaloni y su cuerpo técnico ya han puesto la mirada en una concentración intensa en Ezeiza, la posibilidad de traer rivales en casa y, si el calendario no cede, la interesante opción de cerrar el proceso con la Sub-20 de Placente.

Todo ello, con la mirada puesta en el Mundial y en volver a ver a la selección en su mejor versión, lista para competir al más alto nivel en tierras norteamericanas.