Franco Colapinto, piloto de Alpine, dejó la sede en Enstone para escaparse a Milán y cenar en un restaurante italiano. El dueño desvela detalles de la visita y el plan para el GP de Japón, marcado por un calendario de entrenamientos y carrera que se disputará en Suzuka.

La semana previa al Gran Premio de Japón ya está en marcha y los focos, esta vez, se cruzan entre el asfalto de Suzuka y una trattoria de Milán. Franco Colapinto, el joven piloto argentino que forma parte del programa de Alpine, está preparando su tercera prueba de la temporada. Entre una fecha y la siguiente, entre China y Japón, tomó un respiro en Europa y aprovechó para hacer una parada fuera de los circuitos. No solo fue a visitar la sede del equipo en Enstone; también viajó a Italia, donde un gesto sencillo pero revelador dejó ver su carácter: le encanta viajar ligero, pero disfruta cada experiencia como si fuera una parada importante en su calendario de desarrollo.

En Milán, un restaurante italiano al que acudió con discreción, recibió su visita con un orgullo que el propio local hizo público en redes sociales, situándose como un testimonio de que el deporte de élite también tiene lugar en la vida cotidiana de los pilotos.

Jérôme Leguizamón, gerente de la Osteria da Fortunata, el establecimiento milanés al que acudió Fran, habló con TN para contar cómo fue aquel momento.

“Fue de noche y vino de forma casual. Me dijo que ya conocía el lugar y que le encantaban los platos italianos. Es un chico muy sencillo, humilde, un tipo normal. Me cayó muy bien desde el principio. Para nosotros es un cliente más: tratamos a todos igual, como corresponde”, explicó. Sobre lo que pidió, aclaró que el joven Pilarense abrió con una pasta a la carbonara, continuó con una amatriciana y, ya como cierre, eligió un cacio e pepe.

Pero no quedó ahí: para rematar, apareció el tiramisú. “Está delgado, pero come como un dinosaurio”, añadió entre risas el propio Leguizamón, que calculó una cuenta cercana a los 80 euros.

La historia, a modo de testimonio, viene acompañada de una imagen del encuentro: Leguizamón, a la derecha, junto a Colapinto, en una foto que la casa italiana compartió en sus redes para agradecer la visita de un cliente tan especial.

Pero el viaje de Fran no fue solo de gastronomía. En el calendario de ese fin de semana, Suzuka acoge la acción de la Fórmula 1 y, con ella, el debut o la continuidad de pilotos jóvenes en circuitos históricos.

Las sesiones de entrenamientos y la clasificación se Ordered en un horario que, según la planificación, quedó de la siguiente manera: el jueves 26 de marzo, la primera práctica libre comenzará a las 23:30; el viernes la segunda sesión se disputará a las 3:00; más tarde, ya entrada la noche, la tercera toma de contacto tendrá lugar a las 23:30.

El sábado, la clasificación se programó entre las 3:00 y las 4:00, y el plato fuerte, la carrera, se celebrará el domingo 29 de marzo a las 2:00. Todo ello se podrá ver en Fox Sports y, para quien tenga suscripción, por Disney+.

Suzuka, con su historia, es un escenario único en la Fórmula 1. El circuito japonés, inaugurado en la década de 1960, es conocido por su trazado en forma de ocho y por la mezcla de curvas rápidas y técnicas que exigen un equilibrio entre precisión y paciencia.

Su longitud ronda los 5,807 kilómetros y cuenta con 18 curvas, entre las que destacan nombres tan icónicos como la famosa 130R, un tramo de velocidad en el que los pilotos deben mantener la línea perfecta para no perder tiempo ni adherencia.

A lo largo de su historia, Suzuka ha vivido duelos memorables y ha sido escenario de batallas que quedaron grabadas en la memoria de los aficionados, algo que añade un valor adicional a cada edición del Gran Premio de Japón.

Para los aficionados que esperan ver a Colapinto en acción en Suzuka, la combinación de concentración en pista y la curiosidad de su detalle humano fuera de ella, como su cena en Milán, pinta un retrato de un piloto que aprende rápido y que, ante todo, quiere entender el mundo que le rodea dentro y fuera de la pista.

En ese sentido, su semana previa al GP de Japón ya parece un preludio: de Enstone a Milán, de la mesa a las vueltas cronometradas, y de la pista a la historia que se escribe cada fin de semana de Fórmula 1.