Tres años después, el colombiano volvió a vestir la camiseta de Boca en La Bombonera. Aunque no estuvo tan fino como en su etapa en Independiente Rivadavia, la hinchada lo despidió con aplausos.
Lo de las segundas oportunidades en el fútbol no es solo un dicho. Este jueves, Sebastián Villa lo vivió en carne propia cuando volvió a pisar el césped de La Bombonera con la camiseta de Boca, algo que no pasaba desde hace casi tres años.
El colombiano fue titular en el 1-0 frente a O'Higgins por la Copa Sudamericana, y si bien no tuvo una actuación brillante, la hinchada le regaló una ovación que marcó su regreso.
El partido arrancó con mucha expectativa. Todos querían ver cómo recibiría la gente a Villa, que llegó en medio de una polémica enorme. Y es que su vuelta a Boca no fue sencilla: después de sus problemas legales y su salida del club, muchos dudaban de que debía volver. Pero el extremo colombiano llegó desde Independiente Rivadavia por 6,5 millones de dólares, una cifra que generó debate. Sin embargo, apenas a los tres minutos, cuando tocó la primera pelota por la izquierda, la Bombonera se vino abajo. Villa encaró, desbordó a Faúndez y metió un centro que el arquero chileno controló. Ese primer destello ilusionó.
Pero después, el partido se le fue complicando. Villa no logró agarrar la continuidad que tenía en Mendoza, donde jugaba de contragolpe y encontraba espacios. En Boca, el equipo tiene la posesión y el control, y eso le exige más elaboración. El colombiano tocó 57 veces la pelota en todo el partido, pero sin demasiada profundidad. Su mejor ocasión llegó en el segundo tiempo, cuando Leandro Paredes le puso un pase de tres dedos espectacular. Villa encaró, pero justo un defensor chileno se cruzó y la jugada se fue al agua.
El Vasco Arruabarrena, técnico de Boca, lo movió al extremo derecho cuando entró Alan Velasco, pero lejos de mejorar, Villa se desorientó. A los 25 del segundo tiempo, el cambio de banda no le sentó bien. Sin embargo, cuando llegó el minuto de su reemplazo, la gente se puso de pie. Kevin Zenón entró por él, y la Bombonera lo aplaudió.
¿Qué tiene de especial esto? Que Villa no es un jugador cualquiera para la hinchada de Boca. El colombiano llegó en 2018, fue parte de títulos y se ganó el cariño. Pero su salida en 2023, tras una condena por violencia de género, lo alejó del club. Pasó por el fútbol colombiano y luego por Independiente Rivadavia, donde recuperó nivel. Su regreso a Boca era el cuento de nunca acabar: unos lo querían de vuelta, otros no. Pero la noche del jueves, los aplausos hablaron más fuerte.
Más allá de la emoción, el partido dejó una lectura táctica: Boca ganó 1-0 con gol de (agregar nombre?). Villa tiene que adaptarse a un equipo que no le va a dar los espacios de la contra. El propio jugador reconoció después que "tengo que mejorar mi juego asociativo". Pero lo primero ya está hecho: volvió a sentir el calor de la Bombonera. Y eso, en el fútbol, a veces vale más que cualquier estadística.
Para cerrar, una anécdota histórica: el regreso de un ídolo a Boca siempre genera emociones. Recordemos el caso de Riquelme en 2007, o el de Tevez en 2014. Villa no está a ese nivel, pero su vuelta tiene un condimento especial por todo lo que pasó. La Bombonera le dio una nueva oportunidad. Ahora, él tiene que aprovecharla.