La llegada de Ángel Correa a River Plate está llena de tensiones: Tigres cambió las condiciones del acuerdo varias veces, la familia del jugador recibió amenazas y el pase sigue en el aire. A pesar de todo, hay optimismo y Eduardo Coudet espera contar con el campeón del mundo para potenciar el ataque.

La novela del fichaje de Ángel Correa por River Plate no termina de resolverse. Lo que parecía un hecho consumado el miércoles, cuando en Argentina y México lo daban por cerrado, dio un nuevo giro el jueves. Desde el club de Núñez aseguran que Tigres volvió a modificar las condiciones del acuerdo, y la operación quedó en pausa. River envió una última oferta mejorando los plazos de pago, pero manteniendo los 15 millones de dólares pactados.

Mientras tanto, la tensión se disparó con un elemento extra: la familia de Correa sufrió amenazas. Su mujer, Sabrina Di Marzo, lo denunció en Instagram: 'Recibí cientos de amenazas y puteadas no solo para nosotros sino para mis hijas también. Con las niñas no… dejen de amenazar'. Una situación que añade presión a un momento ya de por sí complicado.

A pesar de todo, en el entorno del delantero argentino son optimistas. Una fuente cercana aseguró a Clarín que confían en que la transferencia se concrete. De hecho, ya habían encargado los contenedores para la mudanza a Buenos Aires. Correa se despidió de sus compañeros y del cuerpo técnico de Tigres, comandado por el argentino Guido Pizarro, pero todavía sigue en México.

La operación lleva semanas de negociaciones. Se había acordado en 15 millones de dólares por la totalidad del pase del jugador de 31 años, con contrato hasta 2029. River afirma que hasta cuatro veces se pusieron de acuerdo, pero Tigres cambió las condiciones por quinta vez. El problema para los mexicanos es que si la negociación se cae, perderían al jugador y el dinero, porque Correa ya se ha despedido del club.

Eduardo Coudet, técnico de River, espera con ansiedad que el caso se resuelva. El Chacho habla con Correa desde hace meses y lo quiere sí o sí. Cree que puede dar un salto de calidad al equipo en tres cuartos de cancha. Correa es polivalente: puede jugar como doble punta, detrás del 9, o como enganche. En el 4-1-3-2 de Coudet, iría arriba con Beltrán o Borré; también en un 4-3-1-2 o 4-2-3-1.

La temporada pasada, Correa marcó 18 goles y dio 14 asistencias en 50 partidos (4.270 minutos), con un promedio de gol de 0,36. Fue clave para que Tigres llegara a las finales del Apertura y la Concachampions, aunque perdieron ambas por penales.

Más allá de lo deportivo, Correa trae un bagaje enorme. Fue campeón del mundo con Argentina en Qatar 2022, pieza importante en el Atlético de Madrid de Simeone donde jugó seis años y media, y surgió de San Lorenzo, club donde explotó antes de dar el salto a Europa.

Ahora, con 31 años, busca un nuevo desafío en River, el club del que es hincha declarado. Si se concreta, será la vuelta a casa de un talento que nunca pudo jugar en el fútbol argentino desde que se fue joven a España.

La pelota está en el tejado de Tigres. River ya hizo su última oferta. Coudet espera, la hinchada sueña, y Correa, con su familia amenazada, solo quiere que esto termine pronto. El tiempo, como dice su mujer, dará la razón.