En un amistoso serio disputado en Texas, Argentina derrotó 2-0 a Honduras. Lautaro Martínez fue la gran figura, marcó desde el penal y dio la asistencia para el segundo gol de Giuliano Simeone. Barco, Lo Celso, Almada y De Paul también brillaron, mientras emergen jóvenes para el Mundial.

La selección argentina salió a demostrar compromiso y profundidad en un amistoso que servía como último ensayo previo a su debut mundialista frente a Argelia, y terminó imponiéndose 2-0 ante Honduras en el Kyle Field de College Station (Texas).

No fue un partido para discursos grandilocuentes, pero sí para dejar claras las ideas: control del juego, presión alta y paciencia para encontrar los movimientos que abran las defensas rivales.

En ese sentido, la primera señal fue contundente: Lautaro Martínez volvió a estar presente en el momento justo para marcar la diferencia. Desde el punto de penal, convirtió el 1-0 y, poco después, dejó una asistencia para Giuliano Simeone que justificó el segundo gol y la noche positiva del equipo.

La actuación colectiva dejó ver a una Argentina con compromiso y buena lectura de juego. Valentín Barco, como interior derecho de inicio, fue una de las voces más activas en la primera mitad: mostró criterio para asociarse, buscar la espalda de la defensa hondureña y aportar desequilibrio cuando el equipo necesitaba abrir vías de ataque.

Giovani Lo Celso y Thiago Almada aportaron claridad y movilidad en la circulación, y Rodrigo De Paul dio trabajo constante con diagonales y pases entre líneas.

En la talla de Lautaro Martínez quedó claro que su liderazgo en ataque no es puntual: fue protagonista en la creación y en la definición, y su capacidad para asociarse con los que llegan desde segunda línea marcó la diferencia en varios pasajes del encuentro.

Defensivamente, la intención fue clara: un bloque compacto que no dejó huecos y que respondió bien ante la escasez de ocasiones rival. El arquero Emiliano Martínez, o quien ocupó el puesto según la alineación, respondió con seguridad ante las pocas situaciones de Honduras, manteniendo la portería en cero.

En la dupla central, Otamendi y Lisandro Martínez transmitieron experiencia y sosiego; Tagliafico, en la banda izquierda, cumplió en defensa y aportó en la salida, a pesar de que cerca del final sufrió un golpe y dejó la cancha para evitar riesgos.

La segunda mitad dejó paso a novedades y a un planteamiento que conviene vigilar de cara a Islandia y, sobre todo, al Mundial. Facundo Medina entró para reforzar la banda izquierda y mostró seguridad en salida y nivel de marca, destacando la polivalencia del defensa que puede jugar como lateral o como central según lo requiera el partido.

Entre los debutantes, Tomás Aranda conservó el atrevimiento característico de su etapa en Boca y tuvo una buena lectura de juego; Santiago Beltrán ingresó para sumar minutos y demostrar que puede pelear por un lugar en el tramo final; Capaldo entró para completar un bloque mixto de titulares y suplentes y dejó entrever que su perfil puede encajar en el nuevo esquema de Scaloni.

Freitas también sumó minutos y dejó en claro que hay cantera para mirar de cerca.

El encuentro dejó, en resumen, sensaciones positivas para el cuerpo técnico. Lautaro Martínez quedó como referente de ataque y mostró toda su jerarquía en momentos clave; Simeone aportó presencia física y su gol selló la victoria.

Barco, Lo Celso, Almada y De Paul dejaron claro que la transición entre experiencia y juventud puede coexistir sin perder el hilo de la ideas que busca el entrenador.

Con esta victoria, Argentina encara la última etapa de preparación con más confianza y con la idea de afinar detalles para el estreno mundialista frente a Argelia, sabiendo que el rival inmediato, Islandia, también sería un paso importante para afianzar conceptos y minutos para los debutantes que buscan afirmarse en la primera línea.