La Junta anuncia un plan para construir, mejorar y digitalizar puntos limpios en la comunidad, con 195 intervenciones y 25 millones de euros de inversión, para reforzar la recogida separada y la economía circular.

La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha un plan estratégico para renovar y ampliar la red de puntos limpios en toda la comunidad. Su objetivo es facilitar la recogida diferenciada de residuos y acercar la economía circular a los pueblos, especialmente a los más pequeños y dispersos.

En total se ejecutarán 195 actuaciones distribuidas por la Comunidad, que incluyen la construcción de 24 puntos limpios fijos nuevos, la mejora y adaptación de 42 instalaciones existentes, la digitalización de 46 puntos (22 operativos y 24 en fases de nueva construcción) y la adquisición de 83 puntos limpios móviles.

Entre los equipos móviles figuran 71 unidades tipo isla que viajan en 37 camiones eléctricos, con 74 puntos de recarga para estos camiones; además se incorporan 5 camiones caja y 7 contenedores metálicos con gancho.

Este conjunto de intervenciones suma una inversión de 25 millones de euros solo para puntos limpios, dentro de un plan más amplio que supera los 100 millones de euros orientados a la recogida y tratamiento de residuos orgánicos y textiles, y a la mejora de infraestructuras de gestión de residuos en la Comunidad.

El plan se financia con fondos procedentes de la Junta de Castilla y León y de los fondos europeos Next Generation, y se estructura en cuatro líneas de actuación: la construcción de 24 puntos limpios fijos, la mejora y adaptación de 42 instalaciones, la digitalización de 46 puntos y la adquisición de 83 puntos limpios móviles.

Los nuevos equipamientos están preparados para la recogida diferenciada de varias fracciones de residuos, incluyendo residuos domésticos peligrosos, textiles, aparatos eléctricos y electrónicos, aceites usados, pilas y baterías, y pequeños enseres, lo que amplía la capacidad de gestión y la posibilidad de tratamiento adecuado.

Esta acción encaja con la planificación autonómica de residuos, cuyo objetivo es reforzar la recogida separada, la preparación para la reutilización y el reciclado, y reducir progresivamente el depósito en vertedero, siguiendo las metas de la Unión Europea.

Entre ellas se cuentan reducir un 15 % la generación de residuos respecto a 2010, incrementar la preparación para la reutilización y el reciclado hasta el 55 % en 2025, el 60 % en 2030 y el 65 % en 2035, y disminuir el depósito en vertedero hasta el 10 % en 2035.

En 2024 Castilla y León generó alrededor de 1 millón de toneladas de residuos municipales, con una media de 446 kg por habitante al año, por debajo de la media nacional y de la UE (465 kg y 511 kg, respectivamente).

Actualmente la recogida separada representa el 21,6 % del total y la preparación para la reutilización y el reciclado alcanza el 37,1 %, por lo que hay margen para ampliar infraestructuras y sistemas de recogida selectiva.

Castilla y León ya cuenta con una red amplia: 12 centros de tratamiento de residuos municipales, 10 vertederos de rechazo, 48 plantas de transferencia, 122 instalaciones fijas de recogida y 19 puntos limpios móviles.

Con este programa se busca reforzar esa estructura para avanzar en la separación y valorización de residuos. Además, la Junta, a través de SOMACYL, está tratando acuerdos con consorcios para mejorar CTR y vertederos en otras zonas, con actuaciones valoradas en 45 millones de euros.

A nivel histórico, esta estrategia se enmarca en un proceso de modernización que la región ha ido consolidando durante las últimas dos décadas para adaptarse a las normas europeas y a la lógica de la economía circular.

Así, los esfuerzos pasados en la recogida selectiva han permitido avanzar hacia un sistema más eficiente y cercano a los ciudadanos. En el pasado reciente, la Junta ha priorizado inversiones para ampliar la red de puntos limpios y mejorar la recogida separada, con resultados que han contribuido a una gestión de residuos más sostenible en municipios de diferente tamaño y dispersión geográfica.

El nuevo plan refuerza esa trayectoria al combinar puntos fijos, móviles y herramientas digitales para gestionar mejor los flujos de residuos y facilitar el acceso de la gente a estas infraestructuras.

En definitiva, el proyecto busca no solo ampliar la red, sino también hacerla más eficiente, transparente y cercana a la ciudadanía, con una visión a medio y largo plazo: reducir residuos en vertederos, incrementar la reutilización y el reciclado y, en última instancia, avanzar hacia una economía más circular en Castilla y León.