La Junta de Castilla y León ha aprobado una ayuda de 3 millones de euros, a fondo perdido, para que los centros tecnológicos de la región sigan haciendo investigación básica y transfieran conocimiento a las empresas, especialmente a las pymes. Se trata de una financiación basal para mantener su capacidad innovadora.

La Junta de Castilla y León, a través del Instituto para la Competitividad Empresarial (ICECYL), ha sacado adelante una nueva línea de ayudas de 3 millones de euros para los centros tecnológicos de la comunidad.

Pero ojo, que no es un préstamo ni nada de eso: es dinero a fondo perdido, es decir, que no hay que devolverlo. El objetivo es que estos centros sigan haciendo su labor de investigación y desarrollo, pero sobre todo que ayuden a las empresas de la región a modernizarse y ser más competitivas.

¿Y qué es eso de “actividad no económica”? Pues básicamente la investigación básica, la que no genera ingresos directos pero es necesaria para luego aplicar el conocimiento.

La Junta quiere que los centros tecnológicos tengan un colchón económico para poder dedicarse a innovar sin la presión de tener que vender servicios.

De esa forma, pueden centrarse en proyectos a largo plazo que beneficien al tejido industrial de Castilla y León.

Para repartir el dinero, se van a tener en cuenta una serie de indicadores de rendimiento del año 2025. Por ejemplo, cuánto gastaron en investigación industrial y desarrollo experimental, cuántas publicaciones científicas hicieron en revistas de prestigio, y cuántos proyectos hicieron en colaboración con empresas de la comunidad.

Cuanto más hayan hecho, más dinero recibirán. Así se premia la excelencia y la transferencia de conocimiento.

Además, para que los centros no tengan que esperar a cobrar, la Junta permite que soliciten anticipos de hasta el 70% del total concedido sin necesidad de avales.

Esto es importante porque muchas veces los proyectos necesitan liquidez inmediata.

Esta medida no es nueva del todo: ya en años anteriores la Junta ha ido apoyando a los centros tecnológicos, pero ahora se consolida con una línea estable de financiación basal.

Esto es clave porque los centros tecnológicos son el puente entre la universidad y la empresa. Cogen los avances científicos y los adaptan para que las pymes, que no tienen grandes departamentos de I+D, puedan aprovecharlos. En una región como Castilla y León, con mucha industria agroalimentaria, automoción o energía, tener centros tecnológicos fuertes es vital para no perder el tren de la innovación.

La convocatoria se enmarca dentro de la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3) y la Estrategia de Emprendimiento e Innovación (EEi 27), que son los planes de la Junta para enfocar los recursos hacia los sectores más estratégicos.

En total, son 3 millones que parecen muchos, pero que para mantener la capacidad investigadora de una docena de centros repartidos por toda la comunidad, no es una barbaridad.

Eso sí, la Junta asegura que es un paso importante para dar estabilidad a estos centros y que no tengan que vivir de proyectos a corto plazo.

Las solicitudes se pueden presentar durante los 21 días naturales siguientes a la publicación en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL), que fue el 13 de julio.

Así que los centros interesados tienen hasta primeros de agosto para pedir su parte del pastel.

En resumen, la Junta mete 3 millones de euros para que los centros tecnológicos sigan investigando y transfiriendo conocimiento a las empresas. Una ayuda que, bien utilizada, puede servir para que las pymes de la región sean más competitivas y no se queden atrás en un mundo cada vez más digitalizado y tecnológico.