Dos centros de Valladolid suben al podio en la competición de FP EUSKELEC 2026, con diseños innovadores y una clara demostración de la movilidad eléctrica en la Formación Profesional de Castilla y León.
En Valladolid, la Formación Profesional vuelve a recordar que la tecnología no es solo para las grandes empresas. Este año, dos centros de la provincia han logrado situar a Castilla y León en el centro de la movilidad eléctrica: el CIFP Juan de Herrera y el IES Galileo se subieron al podio en la competición EUSKELEC 2026, diseñada para centros FP que deben diseñar, fabricar y probar un kart eléctrico.
La edición de 2026 contó con la participación de 27 centros de Castilla y León, País Vasco, Cataluña, Cantabria y Madrid, y dejó claro que la FP técnica puede competir con el mundo universitario cuando hay talento, esfuerzo y buenas ideas.
El CIFP Juan de Herrera obtuvo el segundo puesto en la clasificación general, tras imponerse en tres de las cuatro pruebas dinámicas: slalom, aceleración y resistencia.
En la pista, este equipo vallisoletano demostró sangre fría y un planteamiento técnico sólido, que le permitió sumar puntos decisivos frente a rivales muy trabajados.
En la prueba de resistencia, llegaron a situarse siete vueltas por delante del segundo clasificado, a pesar de sufrir un golpe trasero que dejó al kart sin energía durante una vuelta.
Todo ello mostró la capacidad de perseverar y de gestionar el ritmo y la carga de trabajo en condiciones complicadas.
Entre las soluciones técnicas que marcaron la diferencia, destaca una caja de velocidades de dos marchas con cambio neumático, diseñada para responder mejor ante las exigencias de la competición y la movilidad eléctrica.
También se aplicó fabricación aditiva para elementos relevantes del habitáculo: se realizaron almohadillas del asiento con material flexible mediante impresión 3D, mejorando ergonomía y ajuste al conductor.
Estas innovaciones reflejan el nivel técnico del alumnado y la capacidad del centro para combinar diseño, fabricación e innovación en un proyecto real de competición.
El equipo del CIFP Juan de Herrera estuvo formado por seis alumnos y cinco profesoras y profesores de Grado Superior de Automoción y de Grado Medio de Electromecánica de Maquinaria y de Vehículos Automóviles, con la colaboración de alumnado y profesorado de la familia profesional de Fabricación Mecánica.
Además, contó con el apoyo de empresas patrocinadoras como Adarsa, JLM Electricidad, Rotuval, Henkel y Paher, que posibilitaron el desarrollo del proyecto y el acompañamiento necesario para afrontar el reto con medios y materiales de calidad.
Ahí se ve la idea central de Aula-Empresa+: unir centros de FP y empresas para acelerar la formación y la empleabilidad de los jóvenes.
Por su parte, el IES Galileo de Valladolid logró el tercer puesto en la clasificación general, reforzando el protagonismo de Castilla y León en una competición de referencia para la movilidad eléctrica y la ingeniería aplicada.
La presencia de estos dos centros vallisoletanos en el podio subraya el crecimiento de la Formación Profesional en la región y su capacidad para competir en entornos tecnológicos muy exigentes.
Este tipo de iniciativas no son casualidad: forman parte de una estrategia histórica de Castilla y León para impulsar la movilidad eléctrica, la innovación y la colaboración entre centros educativos y empresas.
En la última década, las administraciones regionales han整ado y reforzado la cultura de la FP técnica como motor de progreso, con programas que facilitan la conexión entre lo que se enseña y lo que demanda la industria.
EUSKELEC, además de ser una carrera o desafío técnico, funciona como una ventana para que estudiantes, docentes y patrocinadores vean en primera persona cómo se fabrica un vehículo eléctrico y qué habilidades se requieren para competir en un mercado cada vez más tecnológico.
El resultado de este año consolida a Valladolid y a Castilla y León como referentes en movilidad eléctrica y en la economía del conocimiento. Más allá de las medallas, lo importante es que estas experiencias impulsan el esfuerzo de jóvenes talentosos que, con apoyo de la familia profesional y del tejido productivo, pueden convertir la formación en empleo de calidad y en progreso para la región.
En un país que mira hacia el futuro con cautela pero con esperanza, estas historias de FP y de innovación técnica tienen un valor añadido para familias, empresas y comunidades locales: talento joven, trabajo en equipo y tecnología que ya están marcando el camino.