La Consejería de Medio Ambiente recomienda precauciones ante la predicción de altas concentraciones de polvo procedente del norte de África, extendida hasta el domingo 26 de abril en Castilla y León. Se explican efectos para la salud y medidas simples para la población.

La Junta de Castilla y León ha prorrogado hasta el domingo 26 de abril la alerta por la intrusión de polvo procedente del norte de África. La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio advierte que durante estos días podrían verse concentraciones altas de partículas en suspensión en el aire en todo el territorio.

No es un fenómeno que se pueda evitar con acción humana; es natural y depende de corrientes de aire, pero sí se pueden tomar medidas para reducir la exposición y evitar que afecte la salud de los más vulnerables.

Los pronósticos de calidad del aire señalan que la media diaria de las partículas en suspensión, conocidas como PM10, podría superar valores de 50 microgramos por metro cúbico en algunas horas.

Eso se traduce en una calidad del aire desfavorable, sobre todo para quienes tienen una mayor sensibilidad o padecen ciertas condiciones de salud. A pesar de que la normativa europea y española no establezca un umbral específico para activar avisos de forma automática ante este contaminante, la Junta recomienda precauciones para intentar minimizar la exposición.

Entre las pautas básicas, si los niveles no son muy elevados, se puede mantener la actividad al aire libre con normalidad, pero con vigilancia de síntomas.

Si alguien empieza a notar tos, irritación de garganta, falta de aire, fatiga intensa o palpitaciones, conviene reducir esfuerzos y, en el caso de personas con asma o enfermedades respiratorias, seguir al pie de la letra el plan de medicación.

En personas con problemas del corazón podrían aparecer sensaciones como palpitaciones o dificultad para respirar; ante cualquier duda, es mejor consultar con un profesional de salud.

Cuando las concentraciones sean más altas, se recomienda reducir actividades prolongadas y de esfuerzo al aire libre, especialmente para grupos de riesgo: personas mayores, niños pequeños y quienes ya padecen enfermedades cardíacas o respiratorias graves.

En cualquier caso, si hay salida a la calle, es aconsejable minimizar la exposición y preguntar por la calidad del aire en la zona a través de las fuentes oficiales indicadas.

Para informarse en tiempo real, la Consejería sugiere consultar las páginas web oficiales: la propia Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, así como herramientas nacionales como el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Agencia Europea de Medio Ambiente.

También existe la APP ICA Índice de Calidad del Aire, disponible para dispositivos móviles, que facilita ver el estado de la calidad del aire en cada municipio.

Este episodio es parte de un patrón natural que suele repetirse en primavera. Los episodios de polvo sahariano llegan a la Península cuando soplan vientos del norte y pueden reducir notablemente la visibilidad y aumentar las concentraciones de polvo en el aire durante días.

En Castilla y León, como en otras comunidades, se han visto episodios similares con cierta frecuencia en las últimas décadas, y la respuesta institucional ha consistido, precisamente, en alertas preventivas y recomendaciones para reducir la exposición de la población.

La Consejería subraya que se va a realizar un seguimiento continuo de la situación y que los datos de calidad del aire pueden consultarse en tiempo real en las plataformas oficiales indicadas.

En caso de cambios importantes, la información se actualizará para que las personas sepan qué hacer y cuándo.

En resumen, se trata de un episodio de alta contaminación puntual que, pese a ser natural, puede afectar a la salud de forma distinta según la edad y las condiciones médicas.

No es momento de alarmarse, pero sí de actuar con prudencia: evitar esfuerzos sostenidos al aire libre cuando el polvo esté más presente, protegerse en la medida de lo posible y seguir informándose a través de las fuentes oficiales para tomar las decisiones adecuadas.