La Consejería de la Presidencia de Castilla y León lanza por segundo año consecutivo un programa de ayudas de 3.000 euros para mantener abiertos los bares en municipios con menos de 300 habitantes, con un total de 3,5 millones de euros disponibles.
La Consejería de la Presidencia de la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha, por segundo año consecutivo, un programa de subvenciones destinado a mantener abiertos los bares en pequeños municipios y pedanías de la comunidad.
Estas ayudas, que alcanzan los 3.000 euros por establecimiento, están dirigidas a localidades que cuenten con un único bar y que tengan una población inferior a 300 habitantes. Esta cifra representa un aumento de 100 habitantes respecto a la convocatoria del año anterior, ampliando así el acceso a más núcleos de población.
El anuncio fue realizado por el consejero Luis Miguel González Gago en una pequeña pedanía llamada Antimio de Abajo, ubicada en el municipio de Onzonilla, León.
Durante su intervención, Gago enfatizó la importancia de que los pueblos más pequeños dispongan de servicios e infraestructuras adecuadas para mejorar la calidad de vida de sus residentes.
Subrayó que los bares no son solo lugares para tomar una copa, sino que son el corazón social de las comunidades, donde se fomenta la convivencia y el encuentro entre vecinos.
La Junta ha reservado inicialmente más de 3 millones de euros para estas ayudas, con la posibilidad de aumentar esta cifra en 500.000 euros adicionales, alcanzando así un total de 3,5 millones de euros. Esta inversión tiene como objetivo responder a la creciente demanda de apoyo por parte de los pequeños pueblos, con un número creciente de solicitudes que se espera para este año.
En Castilla y León, un total de 1.533 municipios cumplen con el criterio de tener menos de 300 habitantes, lo que representa el 68% del total de los 2.248 municipios de la comunidad. Además, hay 2.079 pedanías, que constituyen el 94% de las 2.208 que existen en la región. Es importante destacar que las entidades locales con menos de 100 habitantes tendrán prioridad en la asignación de estas ayudas, seguido de aquellas con entre 100 y 200 habitantes y finalmente las que tienen entre 200 y 300.
Los bares que se beneficiarán de estas ayudas, que pueden ser tanto públicos como privados, deben cumplir un requisito adicional: el municipio o la pedanía solicitante no debe tener más de un bar.
Esta regla se aplica para asegurar que la ayuda se destine a los establecimientos que realmente son el único punto de encuentro social en la comunidad.
Además, estos bares deben permanecer abiertos al menos cinco días a la semana y durante un mínimo de cinco horas al día, a excepción del mes de vacaciones.
Cada euro de la subvención debe destinarse a cubrir gastos esenciales como agua, electricidad, gas y otros suministros necesarios para el funcionamiento del bar.
Asimismo, los fondos también pueden ser utilizados para el pago de servicios como internet y televisión, que son cada vez más demandados en estos espacios.
A través de esta iniciativa, la Junta de Castilla y León no solo busca garantizar la viabilidad de los bares, sino también fortalecer el tejido social de los pueblos, ya que estos lugares son fundamentales para la socialización, especialmente para las personas mayores y aquellos en situaciones de vulnerabilidad.
Según Gago, "un pueblo sin bar es un pueblo donde la vida se complica", haciendo hincapié en la importancia de estos espacios como refugios de vida social.
El impacto de estas ayudas va más allá de la mera supervivencia económica de los bares. Contribuyen a la creación de empleo y a la dinamización de la economía local, lo que genera un efecto positivo en la comunidad. En 2024, esta iniciativa beneficiará a 735 pueblos con una población total aproximada de 70.000 habitantes, lo que se eleva a 145.000 durante las temporadas vacacionales. Por lo tanto, el apoyo a los bares se convierte en una herramienta clave no solo para la vida diaria de los pueblos, sino también para su proyección turística y cultural.