La red AKISCyL impulsa 14 iniciativas de innovación en el sector agroalimentario de Castilla y León, con una inversión de 7,8 millones de euros y la participación de 93 entidades, para mejorar eficiencia, reducir costes y reforzar la competitividad.
La consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha presentado hoy un paquete de 14 proyectos de innovación que nacen bajo la red AKISCyL y que pondrán a Castilla y León a la cabeza de la modernización agroalimentaria.
En conjunto, estas iniciativas cuentan con una inversión de 7,8 millones de euros y la participación de 93 actores diferentes, entre agricultores, ganaderos, cooperativas, empresas tecnológicas y administraciones públicas.
Todo ello con el objetivo de aumentar la eficiencia, reducir costes y hacer más competitivas las producciones de la comunidad en un marco de sostenibilidad y crecimiento.
Los proyectos, que se ejecutarán durante los próximos tres años, surgen tras las 69 reuniones técnicas celebradas en el último año por 17 grupos sectoriales de la red AKISCyL.
Más de 400 profesionales han identificado las necesidades estratégicas del sector y han priorizado soluciones prácticas y viables que conectan el conocimiento científico con la realidad del campo.
La idea central es convertir las demandas del sector en acciones concretas que puedan aplicarse en las explotaciones y las industrias agroalimentarias sin perder de vista la economía de las familias rurales.
Una de las señas de identidad de AKISCyL es la participación amplia del sector en la toma de decisiones. Así lo ha destacado la consejera María González Corral, subrayando que la red traduce demandas sectoriales reales en proyectos prácticos, coordinados desde el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), y que abarcan todos los eslabones de la cadena: desde agricultores y ganaderos hasta cooperativas, industrias de transformación, comercializadoras, ayuntamientos, asociaciones y empresas tecnológicas.
Este enfoque busca una transferencia de conocimiento rápida y una implementación técnica viable.
Los trabajos propuestos se articulan en torno a varios grandes ejes: aumento de la digitalización y la inteligencia artificial aplicada al sector; optimización del uso del agua y de otros insumos; sostenibilidad y adaptación al cambio climático; sanidad vegetal y animal; seguridad alimentaria; y la revalorización de producciones estratégicas para asegurar el equilibrio de la cadena de valor y el incremento del valor añadido.
En el ámbito agrícola, se destacan prácticas como el uso de cubiertas vegetales en horticultura, el impulso de cultivos emergentes como los frutos secos y la creación de redes de ensayos para cultivos extensivos.
También habrá avances en nutrición vegetal, riego inteligente y protección de cultivos mediante tecnologías de precisión y drones. En ganadería, se avanzará en digitalización de bovino y ovino-caprino, estrategias para erradicar enfermedades y gestión de efluentes en explotaciones porcinas para mejorar la viabilidad económica y el cumplimiento ambiental.
En la industria agroalimentaria, las voces clave se centrarán en la seguridad alimentaria y en incrementar el valor añadido de las producciones, con iniciativas para mejorar la seguridad microbiológica en la cadena cárnica y explorar nuevas formas de valorización de la leche de oveja.
Además de estos proyectos, existen líneas transversales de trabajo que ya están en marcha en otros programas. Entre ellas se cuentan el relevo generacional, la formación y capacitación profesional, la digitalización, la I+D+i y la transferencia de conocimiento, la simplificación administrativa y normativa, y una mayor promoción y visibilidad de la actividad agroalimentaria.
La consejera recordó que estas cuestiones ya están siendo abordadas por diferentes programas impulsados desde la Consejería y que el marco de AKISCyL permite avanzar en todas ellas con mayor rapidez y coordinación.
El alcance de AKISCyL no se limita a Castilla y León: el propio proyecto ha servido para trasladar a otras administraciones más de 30 demandas y necesidades del sector.
Entre las cuestiones planteadas figuran la simplificación de trámites para la actividad económica en el medio rural, la mejora de la conectividad, la simplificación normativa y administrativa, la revisión de condicionantes ambientales, la promoción social del papel estratégico del sector agroalimentario y la defensa de la actividad agropecuaria y sus productos.
En suma, estos 14 proyectos son una muestra de que la región quiere avanzar con vocación práctica, buscando resultados tangibles para las explotaciones y la economía rural en un marco de apoyo público y cooperación entre agentes privados y Administración.
El impulso se financia, en última instancia, como parte del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, que acompaña a estas iniciativas para consolidar la modernización de la agricultura y la ganadería de Castilla y León en los próximos años.