Un turismo se estrella contra un muro en San Miguel de Abona dejando a tres jóvenes heridos, uno atrapado. La coordinación entre el 112, el SUC, bomberos y Guardia Civil permite un rescate rápido y eficaz.
El pasado jueves, 23 de julio, a las ocho y media de la tarde, la tranquilidad de la avenida Claudio Delgado Díaz, en San Miguel de Abona, se vio rota por un tremendo estruendo.
Un turismo, por razones que aún se investigan, perdió el control y se estrelló de frente contra un muro de hormigón. El impacto fue tan violento que el vehículo quedó completamente destrozado, con el frontal hundido y los airbags desplegados. Dentro, tres jóvenes de entre 24 y 25 años habían sufrido heridas de diversa consideración. Uno de ellos había quedado atrapado entre los hierros retorcidos del habitáculo, sin poder salir.
Afortunadamente, varios testigos llamaron de inmediato al 112, el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad del Gobierno de Canarias. Los operadores, con una rapidez ejemplar, activaron todos los recursos disponibles. En cuestión de minutos, llegaron al lugar una ambulancia sanitarizada (con más equipamiento para casos graves) y tres ambulancias de soporte vital básico del Servicio de Urgencias Canario (SUC).
También acudieron un médico y un enfermero del centro de salud de Los Cristianos, los bomberos del Consorcio de Tenerife y varias patrullas de la Guardia Civil.
Los sanitarios evaluaron a los heridos con toda la profesionalidad del mundo. El primer joven, de 25 años, presentaba un traumatismo grave en la rodilla, con posible fractura y riesgo de lesiones internas. Fue estabilizado y trasladado en la ambulancia sanitarizada al Hospital Universitario Hospitén Sur, donde le esperaba un equipo de traumatología. El segundo, también de 25 años, tenía un traumatismo moderado en la misma zona, y el tercero, de 24, sufría un traumatismo abdominal moderado. Ambos fueron llevados en las ambulancias básicas al mismo hospital y al Hospital del Sur, respectivamente.
Mientras los sanitarios se ocupaban de los heridos, los bomberos se afanaban en liberar al joven que seguía atrapado. Con herramientas hidráulicas, cortaron la chapa del coche y, con sumo cuidado, extrajeron al ocupante, que gemía de dolor. En apenas veinte minutos, el rescate había concluido con éxito. El herido grave fue trasladado de inmediato, y todos llegaron al hospital en tiempo récord.
La Guardia Civil se encargó de instruir el atestado y de regular el tráfico, que quedó interrumpido durante casi una hora. Las causas del accidente están siendo investigadas, pero se sospecha que un despiste o un exceso de velocidad pudieron estar detrás del siniestro.
Lo que queda claro es que, gracias a la coordinación perfecta entre el 112, el SUC, los bomberos y la Guardia Civil, tres vidas se han salvado. En Canarias, los servicios de emergencia demuestran una vez más su profesionalidad y entrega. No importa si es en una carretera perdida o en pleno centro urbano: ellos están siempre listos. Por eso, como sociedad, debemos valorar y apoyar a estos héroes anónimos que cada día arriesgan su pellejo por los demás. Que este accidente sirva también para recordarnos lo importante que es la prudencia al volante. Pero, sobre todo, para agradecer a los que nos cuidan cuando todo se tuerce.