Estudian si los arándanos pueden convertirse en una ‘receta’ médica para personas mayores en Nova Scotia
Tecnología Salud 23 February, 2026

Estudian si los arándanos pueden convertirse en una ‘receta’ médica para personas mayores en Nova Scotia

Un estudio de Dalhousie investiga si el consumo diario de arándanos, acompañado de proteína en polvo y ejercicio personalizado, mejora la fragilidad y la salud cardíaca en adultos mayores; forma parte de la tendencia canadiense de la prescripción de alimentos.

Investigadores de la #Dalhousie University, con sede en Halifax, están explorando una idea que suena a ciencia ficción pero que ya es parte de un movimiento en crecimiento: convertir un alimento cotidiano en una herramienta terapéutica para la salud.

El estudio, conocido como STRONG, investiga si incluir #arándanos en la dieta diaria de personas mayores, junto con 30 gramos de #proteína en polvo y rutinas de ejercicio personalizadas tres veces por semana, puede frenar la #frailty (fragilidad) y mejorar la #salud del corazón.

Si los resultados son alentadores, el equipo espera que estas evidencias respalden la posibilidad de que médicos prescriban arándanos como parte de un plan de tratamiento preventivo.

Este enfoque forma parte de una tendencia más amplia en Canadá, denominada la “prescripción de alimentos”, que busca vincular la nutrición a la atención médica cuando existen limitaciones de acceso a alimentos saludables y riesgo de enfermedades crónicas.

El ensayo está diseñado para incluir a 240 personas #mayores de 65 años. Un grupo recibirá el régimen descrito —arándanos diarios, proteína en polvo y sesiones de ejercicio adaptadas— mientras que el otro continuará con su dieta habitual.

A lo largo de un año, todos los participantes pasarán por evaluaciones periódicas cada tres meses, y se repetirá una última valoración al cumplir dos años desde el inicio del programa.

Esta estructura permite entender no solo efectos a corto plazo, sino también sostenibilidad y posibles beneficios acumulativos. La financiación proviene de una subvención de 1 millón de dólares canadienses otorgada por la River Philip Foundation, destinada a financiar investigaciones médicas transformadoras en universidades y escuelas de medicina de Canadá.

Esa cifra equivale, aproximadamente, a 680.000 euros al tipo de cambio actual, según estimaciones de conversión.

La investigadora principal del equipo, Leah Cahill, dietista clínica y profesora asociada de medicina en Dalhousie, destaca que, aunque en general se sabe que comer fruta y hacer ejercicio es beneficioso, muchas personas no logran incorporar estas prácticas a su vida diaria.

El proyecto busca reducir la “carga mental” que implica planificar y organizar hábitos saludables al proveer directamente los alimentos y las rutinas de entrenamiento, con supervisión para asegurar adherencia y seguridad.

Frailty y salud cardiovascular están estrechamente vinculadas: cuando una persona es más frágil, su riesgo de complicaciones cardiovasculares y de discapacidad aumenta, por lo que una intervención que fortalezca el estado físico podría tener un impacto prolongado en la calidad de vida de los adultos mayores.

A medida que #Canadá enfrenta desafíos de asequibilidad y acceso a alimentos, especialistas señalan que el interés por la #prescripción de alimentos crece rápidamente.

En una artículo de junio de 2024 en la revista Health Promotion and Chronic Disease Prevention in Canada, el análisis crítico de las limitaciones y oportunidades de este enfoque encontró que la prescripción de frutas y verduras tiende a mejorar la ingesta de estos alimentos y muestra promesa para abordar la inseguridad alimentaria y la gestión de enfermedades crónicas.

Sin embargo, también subraya que se requieren más investigaciones para evaluar su efectividad y su relación costo-eficiencia en comparación con otros programas de salud y bienestar.

El artículo destaca que gran parte de la evidencia proviene de investigaciones en Estados Unidos, impulsadas en parte por políticas federales que financiarían programas de prescripción de productos frescos.

Ya existen iniciativas en las que médicos de centros de salud comunitarios prescriben alimentos frescos de forma similar a un medicamento

En Ontario, por ejemplo, ya existen iniciativas en las que médicos de centros de salud comunitarios prescriben alimentos frescos de forma similar a un medicamento, con la posibilidad de canjear los “prescritos” en tiendas en línea de comestibles.

Este enfoque ha mostrado mejoras en ciertos indicadores clínicos y una reducción en la inseguridad alimentaria entre los usuarios, aunque su sostenibilidad depende de la financiación a largo plazo.

En un caso concreto de Guelph, el centro de salud local ha observado cambios positivos entre sus 260 clientes, pero advierte que el modelo, en buena medida, depende de subvenciones y donaciones, lo que plantea preguntas sobre su escalabilidad.

El testimonio de quienes participan en el programa es contundente. Jim Grove, de 67 años, con diabetes tipo 2 y artritis, describe una mejora notable tras tres meses siguiendo la dieta de arándanos y el plan de ejercicios, señalando que su cuerpo empezó a responder y que el cambio ha sido más sostenible de lo que esperaba.

Sus experiencias personales, junto con los datos recogidos, alimentan la esperanza de que la prescripción de alimentos pueda convertirse en una parte integral de la atención primaria, siempre que la #investigación demuestre beneficios consistentes y costos razonables a gran escala.

La región de Nova Scotia, conocida por su abundancia de arándanos silvestres, aporta un contexto geográfico y económico relevante: el cultivo de este fruto ha formado parte de la identidad local y de la economía regional durante décadas, con beneficios nutricionales bien documentados por su alto contenido en antioxidantes y compuestos fitoquímicos.

En este marco, el estudio STRONG no solo evalúa un posible instrumento terapéutico, sino que también dialoga con una visión más amplia sobre cómo la alimentación puede integrarse de forma responsable y eficaz en la práctica clínica.

Si los resultados confirman beneficios claros, podrían abrir la puerta a una adopción más amplia de prescripciones de alimentos en Canadá y abrir nuevas líneas de investigación sobre estrategias dietéticas y de ejercicio para afrontar el envejecimiento de una población cada vez más vulnerable.

En suma, la iniciativa de Dalhousie se inscribe en una conversación global sobre el rol de la dieta como medicina preventiva. Más allá de la curiosidad científica, la pregunta central es si las autoridades sanitarias y los proveedores de cuidado pueden y deben prescribir alimentos específicos como parte de un plan de tratamiento, y si esta práctica podría traducirse en mejoras sustanciales de salud, reducción de costos y, sobre todo, una mejor calidad de vida para las personas mayores.

El futuro del proyecto STRONG dependerá de la evolución de sus resultados, de la evidencia que se acumule y de la capacidad de escalar estas intervenciones a comunidades de diversa realidad económica y geográfica.}

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