El mosquito se expande sin freno y los científicos buscan soluciones sin pesticidas, con Canadá a la cabeza de la conversación
Un reportaje en español sobre cómo el mosquito, cada vez más presente por el cambio climático, está moviéndose por el mundo y cómo Canadá investiga vías para controlarlo sin pesticidas, combinando biotecnología, tecnología láser y participación ciudadana.
El mundo está lidiando con un problema que en las últimas décadas ha dejado de ser solo cosa de climas tropicales: los mosquitos, esos diminutos voladores, están colonizando sitios que antes no figuraban en sus mapas.
En Canadá, donde las tasas de infección por enfermedades transmitidas por #mosquitos siguen siendo relativamente bajas, los científicos advierten que el #cambio climático y otros factores ambientales —como la deforestación— están haciendo que estas enfermedades encuentren nuevos «hogares» y que los mosquitos se comporten de forma distinta: también pueden evolucionar y adaptarse a condiciones que antes les eran ajenas.\n\nEn este contexto, investigadores de la Universidad de Manitoba están probando estrategias para reducir lacheros insoportables zumbidos y el riesgo de contagio sin recurrir a pesticidas.
El equipo liderado por el profesor Steve Whyard está estudiando formas de controlar la población de mosquitos a través de la biología, con el objetivo de disminuir la transmisión de enfermedades sin dañar otros insectos ni contaminar el ambiente.
En su laboratorio, Whyard manipula mosquitos criados en cautiverio para entender qué procesos pueden frenarse sin necesidad de químicos. Entre sus hallazgos, explica que se pueden modificar genes implicados en la reproducción o en el desarrollo para que las crías que ya no puedan convertirse en adultas sean menos numerosas.\n\nUna de las ideas que se ha planteado es liberar mosquitos machos estériles para que compitan con los salvajes por las hembras, reduciendo la cantidad de larvas que llegan a adultos.
El enfoque no mata insectos ajenos al objetivo y podría, en teoría, desplomarse la población local si se aplica de forma sostenida y coordinada a lo largo de la temporada.
Aun así, los científicos subrayan que lograr un impacto real exige grandes números y un plan de seguimiento continuo.\n\nLa batalla contra los mosquitos es, en esencia, una lucha tecnológica y evolutiva. Los virus que transmiten, como el virus del Nilo Occidental, siguen estando presentes en Canadá, aunque la mayor parte de los casos siguen siendo viajeros o locales con bajo grado de contagio.
En 2025, Health Canada informó cientos de casos localmente adquiridos y un saldo de algunas muertes; sin embargo, la realidad es que muchos mosquitos pueden portar menos patógenos que en años anteriores, lo que no resta gravedad al problema ni a la necesidad de estar preparados.
Además, señalan expertos, no todo mosquito transmite enfermedades: solo una minoría es peligrosa, y por ello las estrategias se enfocan en prevenir a las poblaciones que sí podrían contagiar.\n\nA nivel global, hay mosquitos tan peligrosos que se les considera “la amenaza” entre los insectos transmisores: el mosquito tigre asiático, por ejemplo, ya ha sido detectado en zonas de Ontario y ha llevado a llamar a la vigilancia como una tarea constante.
Las cifras globales sobre mortalidad por mosquitos son impactantes: se estima que decenas de miles de personas pierden la vida cada año
Las cifras globales sobre mortalidad por mosquitos son impactantes: se estima que decenas de miles de personas pierden la vida cada año, y, de las miles de especies de mosquitos, apenas un puñado es responsable de la gran mayoría de contagios.
Por eso muchos científicos piden un enfoque pragmático que combine educación, vigilancia y soluciones tecnológicas.\n\nEntre las innovaciones hay desde dispositivos portátiles que utilizan láser y sensores para identificar mosquitos a distancia, hasta enfoques genéticos que buscan debilitar su capacidad de transmitir enfermedades.
Un equipo chino, por ejemplo, ha desarrollado un sistema que usa LiDAR y láseres para detectar mosquitos a varios metros de distancia y “des enfocados” ataques que podrían reducir la población sin químicos.
En paralelo, fundaciones y grandes empresas han apoyado proyectos que combinan redes de mosquiteros insecticidas mejorados y vacunas o intervenciones biológicas para enfermedades como la malaria y el dengue.
Pero liberar genomes modificados o insectos alterados no está exento de debates éticos, regulatorios y sociales: la ciencia avanza más rápido que la confianza pública en algunos casos, por lo que la educación y el consentimiento comunitario son aspectos centrales.\n\nEn Canadá, la respuesta no se limita a laboratorio: la agencia de #salud pública ha vuelto a activar iniciativas de ciencia ciudadana para rastrear la expansión de especies invasoras.
El programa Tiger Mosquito Citizen Science invita a estudiantes y vecinos a capturar huevos de mosquitos para enviarlos a investigadores, una forma de obtener datos en tiempo real sobre la propagación y la diversidad de especies.
El proyecto empezó en 2024 en Windsor-Essex y ha progresado hasta la Gran Área de Toronto, con planes de extenderse a todo el país.\n\nEn ciudades como Winnipeg, aun cuando el mosquito urbano no suele transmitir enfermedades graves, se continúa con métodos tradicionales y probados: larvicidas en aguas estancadas para evitar que las larvas lleguen a convertirse en insectos adultos.
Este enfoque pragmático convive con la exploración de opciones modernas, de modo que la ciudad mantiene una de las campañas de control de mosquitos más extensas de Canadá.\n\nA fin de cuentas, el mensaje para el público es claro: la lucha contra los mosquitos no depende solo de laboratorios y sensores. Requiere información, educación, y participación comunitaria para entender qué riesgos existen y qué medidas simples pueden reducir la exposición, como evitar aguas estancadas, usar repelentes y colaborar con las autoridades en la vigilancia.
Es una historia de ciencia, sí, pero también de convivencia entre tecnología, políticas públicas y la vida diaria de las personas que viven en zonas donde el verano se traduce en más mosquitos y, a veces, en más certezas sobre cómo prevenir enfermedades.\n