Gatos cazadores, un posible 'super El Niño' y el reto del e-waste en Canadá: lo que está en juego

Gatos cazadores, un posible 'super El Niño' y el reto del e-waste en Canadá: lo que está en juego

Tres historias ambientales en Canadá muestran cómo nuestras decisiones cotidianas afectan a aves, clima y residuos electrónicos: el papel de los gatos, la posibilidad de un El Niño extremadamente fuerte y la creciente cantidad de desechos tecnológicos, con contexto histórico y posibles soluciones.

En el boletín ambiental de esta semana se analizan tres hilos que conectan nuestras acciones diarias con el entorno natural, el clima y la gestión de residuos: el impacto de permitir que los gatos salgan sin supervisión, la posibilidad de un #El Niño muy intenso y el reto creciente de la basura electrónica en Canadá.

Todo, con cifras que se actualizan y con historias que ayudan a entender qué cambia y por qué importa.\n\nLos gatos y las aves: cuántas aves pagan el precio de la libertad de salir\nLos gatos son unos cazadores natos: agudos, sigilosos y con un oído y una visión que les permiten cazar con precisión.

Pero esa ferocidad natural tiene un efecto directo sobre las aves y, en ocasiones, sobre otros animales. En #Canadá se estima que hay unos nueve millones de gatos domésticos; esa población ya de por sí condiciona el impacto en la fauna local.\nHasta ahora, las cifras han sido inciertas cuando se trata de cuántas aves mueren cada año a causa de los gatos. Las estimaciones antiguas oscilaban entre 100 millones y 350 millones de aves anualmente. Un estudio reciente de la Universidad de Guelph ha puesto números más cercanos a la realidad reciente y, aun con un gran rango, sitúa las aves muertas entre 19 y 197 millones al año.

¿Por qué tan amplia esa horquilla? Porque cada factor que entra en el cálculo tiene su propio margen de error y, al mezclarlos, ese margen se amplifica.

Aun con esa variabilidad, la noticia es clara: es un número elevado que afecta a la biodiversidad de forma notable.\nEl impacto no es homogéneo: en las ciudades, los gatos tienden a cazar aves nativas y pájaros que anidan en áreas urbanas; fuera de ciudades, se suma la caza de pequeños mamíferos y, en algunos casos, especies que están bajo amenaza.

Hay incluso investigaciones que señalan que los gatos ferales pueden haber contribuido a extinciones locales en islas y ecosistemas aislados.\nLos investigadores destacan que los dueños suelen tener buenas intenciones, pero subestiman cuánto daño puede causar la salida de sus mascotas. Paralelamente, existen soluciones que pueden convivir con el bienestar de los gatos y la protección de la fauna: transformar el exterior en un entorno seguro con catios (cerramientos exteriores para gatos) o enriquecer el hogar con estímulos que satisfagan su instinto de caza sin salir.

También se insiste en fomentar el juego y el uso de juguetes de tipo caña o varitas para canalizar su impulso de caza sin dañar a la fauna. La idea central es clara: la medida más efectiva para proteger aves y otros animales es mantener al gato dentro de casa cuando sea posible, y crear alternativas atractivas para su comportamiento natural.\n\nEl Niño podría ser un 'super El Niño': qué acarrearía para Canadá y el mundo\nEl fenómeno de El Niño, ese calentamiento irregular de las aguas del Pacífico central y oriental, tiene una influencia global que se siente meses después de su pico.

La Administración Nacional oceánica y atmosférica de Estados Unidos (NOAA) está analizando la posibilidad de que este año vuelva a aparecer y, según cuatro o cinco modelos, el evento podría ser particularmente intenso, incluso un llamado “super El Niño”.

Las proyecciones iniciales señalan que podría reactivarse alrededor de junio, con efectos que se extenderían a lo largo del año y podrían elevar las temperaturas globales varios grados por encima del promedio, especialmente en los meses siguientes a su máximo, el cual se espera entre otoño y noviembre.\nEste tipo de El Niño suele estar asociado a patrones climáticos extremos: olas de calor más intensas, sequías en algunas regiones y lluvias e inundaciones en otras.

Analistas como Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, señalan que estas son proyecciones tempranas basadas en 11 modelos diferentes, por lo que podría modularse con el tiempo.

El último gran episodio de El Niño venció en 2015-2016 y dejó años notablemente cálidos

En el pasado reciente, el último gran episodio de El Niño venció en 2015-2016 y dejó años notablemente cálidos; en 2023-2024 fue especialmente fuerte y dejó 2024 como uno de los años más cálidos registrados.

Aunque estas predicciones son susceptibles de cambios, el mensaje general es claro: un El Niño robusto podría acentuar la tendencia de calentamiento global y traer más eventos extremos a nivel mundial, incluido Canadá.\nLa previsión de un El Niño intenso refuerza la necesidad de prepararnos para cambios climáticos que ya estamos viendo: inviernos más suaves pero con episodios de extremas, veranos más calurosos y variabilidad en precipitaciones.

Este año podría ser decisivo para entender mejor el alcance y la duración de estos efectos y para ajustar políticas y hábitos que reduzcan la vulnerabilidad ante estos fenómenos climáticos.\n\nEl e-waste en Canadá: dos tercios de los aparatos se cambian antes de fallar y el #reciclaje no alcanza\nEl otro eje de la noticia ambiental de esta semana es el que aborda los residuos electrónicos.

Un estudio de la Universidad de Waterloo revela que, en Canadá, casi dos tercios de los dispositivos electrónicos se reemplazan sin que dejen de funcionar o con fallos menores, lo que alimenta un crecimiento de los residuos tecnológicos.

Se espera que, para 2030, la generación de e-waste alcance unas 2,3 millones de toneladas anuales, incluso cuando muchos aparatos siguen funcionando.\nLos investigadores analizan siete categorías de dispositivos: móviles, portátiles y de escritorio, televisores, refrigeradores, microondas y lavadoras.

El resultado es claro: la vida útil de estos productos se acorta en la práctica, empujando a los consumidores a sustituir dispositivos que podrían repararse o reutilizarse.\nEl tema es especialmente sensible para la salud ambiental. Según la Organización Mundial de la Salud, el e-waste contiene metales pesados y sustancias orgánicas persistentes que pueden filtrarse al suelo y al agua si no se gestionan correctamente.

En Canadá existen iniciativas de reciclaje y reacondicionamiento, pero el proceso es complejo debido a la mezcla de materiales.\nEntre las voces destacadas, Karen Wirsig, responsable de plásticos en Environmental Defence, subraya que el verdadero reto es facilitar reparaciones y reutilización en lugar de desechar.

Eco-Tech Waterloo, por su parte, afirma que hace esfuerzos para reciclar los materiales peligrosos y recuperar componentes valiosos, pero admite que aun hay mucho por mejorar en la cadena de recogida y tratamiento.\nLa discusión sobre reparar vs. reemplazar ha ganado relevancia con el impulso de la legislación en algunas provincias. En Ontario, por ejemplo, se ha planteado la Ley 91, Right to Repair Act, que busca ampliar el derecho de los consumidores a reparar sus dispositivos y vehículos.

Aunque las cifras muestran que más del setenta por ciento de las personas compra productos nuevos, los investigadores señalan que el paso hacia una economía de reparación es posible si hay incentivos adecuados y costos de reparación razonables.\nEn resumen, estos tres hilos nos muestran que el cambio ambiental está en la intersección de decisiones cotidianas y políticas públicas. Mantener a los gatos dentro de casa cuando sea posible, prepararse para un posible y poderoso El Niño y apoyar políticas y prácticas que prioricen la reparación y la reutilización de electrónicos son pasos que, juntos, pueden reducir impactos en fauna, clima y residuos.

Con datos históricos que nos ayudan a entender la evolución de estos problemas, y con soluciones prácticas que ya existen, el camino hacia un entorno más sostenible es claro y está al alcance de nuestras acciones diarias.

Compartir: