Alerta en Ontario: la luciérnaga manchada llega a Canadá y podría golpear a viñedos y bosques
Versión en español de una noticia sobre el avistamiento de la luciérnaga manchada en Ontario, su posible impacto en viñedos, árboles frutales y bosques, y el contexto histórico de este insecto invasor.
Un avistamiento reciente de la #luciérnaga manchada (Lycorma delicatula) en St. Catharines, Ontario, ha puesto de nuevo en alerta a #Canadá sobre la posibilidad de que este insecto invasor conquiste territorio desde Estados Unidos.
Aunque aún no se han detectado poblaciones establecidas en la wild, los expertos advierten que la luciérnaga manchada representa una amenaza seria para viñedos, árboles #frutales y #bosques porque se alimenta de la savia de las plantas y, si no se controla, puede matar plantas claves para la #viticultura y la fruticultura.
Se sabe que este insecto puede llegar a través de envíos o engancharse a vehículos que vienen de Estados Unidos. En muchos casos, su trayecto no es directo: puede viajar en cargas de plantas o simplemente aferrarse a coches o camiones que cruzan la frontera, especialmente tras paradas de camping o de transporte de mercancías.
Esto complica la labor de evitar que llegue a nuevos lugares y subraya la necesidad de vigilancia continuada en puertos, plantas de vivero y puntos de entrada.
El hallazgo lo detectó Aidan Dagg, un inspector de un vivero en St. Catharines, el mes pasado. Dagg ya llevaba años buscando la luciérnaga manchada y, cuando apareció, subió la imagen a iNaturalist, una red social y app móvil donde personas ayudan a identificar plantas y animales.
Este fue el primer avistamiento de Dagg en ese sitio concreto. Poco después, las inspecciones revelaron alrededor de 30 individuos muertos de la misma especie en el mismo lote de macetas importadas desde Pensilvania que habían permanecido sin revisión desde el otoño anterior.
La Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria (CFIA) subraya que la luciérnaga manchada puede alimentarse de más de 100 especies de árboles y plantas y representa una amenaza significativa para la industria del vino y las vides.
Una vez reportada la visión, los inspectores llegaron el mismo día y tomaron muestras para confirmar la presencia, reforzando la idea de que este insecto puede llegar en cargamentos o aferrarse a superficies como la capota o el chasis de un coche viajando a gran velocidad.
La luciérnaga manchada no es nueva en Norteamérica. Fue detectada por primera vez en los #EE. UU. en 2014 y, desde entonces, ha propagado infestaciones en 19 estados. Si no se controla, puede provocar daños económicos considerables. Un estudio de 2019 de la Penn State College of Agricultural Sciences estimó que la economía de Pensilvania ya perdía unos 50,1 millones de dólares estadounidenses cada año en la zona de cuarentena del sureste del estado.
En un escenario peor, si el insecto se extendiera por todo Pensilvania, las pérdidas podrían alcanzar 554 millones de dólares anuales y casi 5.000 empleos.
La guía para gestores y agricultores ha sido clara: es mejor aplastar o eliminar cualquier luciérnaga manchada que se encuentre en zonas de cultivo para frenar su reproducción y dispersión
Ante estas cifras, las autoridades estadounidenses y canadienses han reforzado las recomendaciones de manejo. En EE. UU., la guía para gestores y agricultores ha sido clara: es mejor aplastar o eliminar cualquier luciérnaga manchada que se encuentre en zonas de cultivo para frenar su reproducción y dispersión.
Sin embargo, la cruda realidad es que estos insectos son excelentes viajeros y pueden aferrarse a superficies de vehículos y trenes, y se adaptan a distintos climas, lo que complica su erradicación.
Investigadora Amanda Roe, de Natural Resources Canada en el Great Lakes Forestry Center (Sault Ste. Marie), explica que, aunque las temperaturas más cálidas favorecen el crecimiento de poblaciones de luciérnaga manchada, el invierno no parece ser un freno definitivo.
Sus experimentos en Chicago y Tennessee mostraron que los huevos pueden sobrevivir tasas de frío extremo y que, en zonas más templadas, las poblaciones se desarrollan más rápido y acumulan recursos para las futuras puestas de otoño.
Esto significa que, a medida que el clima se calienta, el riesgo de avanzar hacia el norte podría aumentar.
En Canadá, actualmente no hay poblaciones reproductoras establecidas en la naturaleza, pero los especialistas advierten que el riesgo se mantiene alto.
Por eso, la CFIA invita a la población a estar atenta a la presencia de estos insectos de cuerpo alargado y alas con puntos negros; si se observa alguno, hay que capturarlo en un recipiente hermético y reportarlo de inmediato para realizar las verificaciones pertinentes.
Si ves una luciérnaga manchada, la recomendación es evitar manipularla con las manos desnudas. Colócala con cuidado en un frasco o bolsa sellada y comunícate con el servicio de inspección de tu región. Mantener registros de avistamientos y trasladar la información a las autoridades es clave para contener una posible expansión y proteger viticultura, fruticultura y bosques.
Autor y enfoque de la noticia: contexto y estudio de impacto económico a partir de informes históricos ayudan a entender la magnitud del problema y la necesidad de vigilancia constante.
Aunque el caso de #Ontario es un aviso temprano, la experiencia de Estados Unidos muestra que una respuesta rápida bien coordinada entre agencias puede limitar daños, a la vez que se avanza en estrategias de contención y control biológico.
En definitiva, estamos ante una amenaza real que exige atención continua, cooperación transfronteriza y medidas preventivas en cada eslabón de la cadena de suministro para evitar que este insecto invasor se asiente en Canadá.