Ratas como tormenta en Gaza: la lucha diaria de desplazados contra la infestación que amenaza su salud

Ratas como tormenta en Gaza: la lucha diaria de desplazados contra la infestación que amenaza su salud

Las personas desplazadas en Gaza enfrentan una grave infestación de ratas que agrava las condiciones de vida en campamentos improvisados y aumenta los riesgos sanitarios.

En #Gaza City y otras zonas de la Franja, miles de personas desplazadas viven en tiendas improvisadas alrededor del estadio Yarmouk y en áreas cercanas a vertederos.

El ambiente, ya de por sí precario, se ve agravado por una infestación de #ratas que corre entre las instalaciones, las bolsas de basura y los charcos de agua.

Las organizaciones humanitarias señalan que la higiene y la seguridad se han convertido en un reto diario para familias que duermen con el miedo a las mordidas y a las enfermedades.

Entre las tiendas, las ratas de gran tamaño circulan libremente; a veces saltan sobre las camas o hurgan en las bolsas de comida. Varias personas han informado de mordeduras y, a la par, de un aumento de problemas de salud cutánea y otros malestares asociados a la presencia de roedores en condiciones insalubres.

La ONU, a través de su Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, estima que alrededor de dos millones de palestinos siguen #desplazados en Gaza, incluso tras un alto al fuego frágil desde octubre.

Aunque hay zonas donde la calma parece sostenerse, la infraestructura está devastada y los campamentos siguen abarrotados.

La elevada cantidad de escombros, residuos sin recoger y un sistema de #saneamiento dañado crean un ambiente ideal para ratas y otros insectos. Los refugios de campaña, las carpas y los almacenes improvisados se han convertido en un mapa de refugio para plagas que se alimentan de basura y materia orgánica, y que encuentran en las aguas y en la basura un caldo de cultivo.

En abril, Naciones Unidas informó de más de 70.000 casos de infestaciones ectoparasitarias, es decir, parásitos que se alojan en la piel o superficiales, y que provocan picor, irritación o infecciones.

Más del 80% de los sitios de desplazados notificaron la presencia de roedores o plagas con frecuencia, junto a infecciones de la piel como sarna, piojos o chinches.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los roedores pueden transmitir hantavirus, leptospirosis y fiebre por mordeduras, entre otros riesgos para la salud.

Eso añade presión a servicios médicos ya saturados en Gaza

Eso añade presión a servicios médicos ya saturados en Gaza.

COGAT, la agencia militar israelí que gestiona el control de acceso a Gaza, dijo haber autorizado la entrada de unas 82 toneladas de productos para control de plagas y más de 1.000 trampas para ratas, en lo que describen como un esfuerzo con actores internacionales para mejorar la sanidad en los campamentos.

Kifah Subh, una mujer de 38 años, explicó que ha intentado asegurar la lona de la tienda, colocar trampas y usar venenos, pero ningún método parece detener la proliferación.

Ella es madre de siete niños y afirma que cada esfuerzo para frenar la infestación parece en vano.

El doctor Ayman Abu Rahma, del Ministerio de Salud de Gaza, afirmó que Gaza es un entorno de alto riesgo para la salud y que hay un incremento de urgencias y atención primaria por mordeduras de ratas, especialmente entre niños y personas mayores.

La situación no se limita a un solo lugar: también la escuela Abu Assi, en el campamento de Al Shati, reporta invasión de ratas que obligan a las familias a vivir entre aulas y almacenamiento de material escolar.

Maha Alian, de 39 años, dijo que las ratas afectaron a sus hijos y que sienten miedo a comer o dormir en las instalaciones.

La solución de emergencia se centra en pesticidas, porque las trampas no funcionan bien debido a la topografía de los escombros y al propio entorno de Gaza.

Sin embargo, el acceso a estos productos está restringido por consideraciones de seguridad y de logística.

Más allá de las bombas y la destrucción, la crisis de Gaza se revela también como una crisis sanitaria: el saneamiento roto, la recogida de basura irregular y el suministro de agua contaminada favorecen la propagación de plagas y de enfermedades, con el verano acercándose y la amenaza de que la situación empeore.

En resumen, la población desplazada de Gaza no solo aguanta la violencia, también una batalla cotidiana contra ratas, parásitos y condiciones de vida que ponen en riesgo la salud de todos, mientras la ayuda y las promesas internacionales buscan soluciones que lleguen a tiempo.

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