Drones FPV en Milano-Cortina 2026: nuevas perspectivas para la cobertura de los Juegos
La cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 incorpora drones de vista en primera persona para seguir a los atletas a gran velocidad, aportando tomas inéditas y generando debates sobre el sonido y la experiencia del espectador.
En Milán y Cortina, los Juegos Olímpicos de Invierno están incorporando un elemento novedoso para la transmisión: #drones de vista en primera persona (FPV) que permiten seguir a los atletas en sus giros, saltos y descensos a velocidades elevadas.
Estos vehículos, operados por pilotos con cascos de realidad y mandos, ofrecen tomas desde ángulos cercanos y dinámicos que acercan al público a la acción como nunca antes.
Aunque el uso de drones en eventos #olímpicos no es novedad, la adopción de cámaras #FPV que siguen la trayectoria de cada deportista añade una dimensión adicional a la cobertura, especialmente en disciplinas como el luge, el descenso en esquí alpino y el freeski.
Las imágenes van más allá de las tomas desde la pista y permiten escuchar el zumbido de las hélices mientras se desplazan a lo largo de la trayectoria, creando una experiencia inmersiva para los espectadores a través de las plataformas de televisión y digitales.
Las aeronaves pueden alcanzar velocidades que rozan los 75 kilómetros por hora, lo que facilita seguir a los atletas en tramos de alta velocidad y en tramos de salto con una precisión que sería difícil de lograr con cámaras estáticas o incluso con tomas desde helicóptero.
En eventos cerrados como las pistas de luge, las cámaras FPV deben maniobrar con precisión para evitar interferencias y, al mismo tiempo, mantener al público cercano a la acción.
Este equipamiento está diseñado para capturar cada giro, cada cambio de trayectoria y cada salto, con un efecto de cercanía que recuerda a una toma desde el punto de vista del propio atleta.
En la cobertura de estas pruebas, los drones trabajan bajo la supervisión de operadores que llevan cascos y usan auriculares para coordinar movimientos, evitando colisiones y manteniendo la seguridad de los deportistas.
El debate público sobre estas tomas se centra en el ruido y la intrusión. En determinadas fases de las finales femeninas y masculinas, el sonido dominante en la #transmisión era el zumbido de las hélices, un detalle que algunos oyentes perciben como una distracción.
En redes se han comparado estas sensaciones sonoras con otros ruidos de alto impacto en eventos deportivos pasados, y la discusión continúa sobre el equilibrio entre una experiencia visual más cercana y el confort del público.
A nivel de experiencia de los atletas, algunos comentan que las tomas más frontales podrían ayudar a entender mejor la velocidad y la dificultad de las maniobras, incluso para los jueces, que deben valorar cada ejecución con criterios técnicos específicos.
Aun así, varios ponentes y comentaristas destacan que las tomas FPV ofrecen una manera casi íntima de ver la competición, acercando a la audiencia a momentos clave que antes quedaban fuera del plano tradicional.
Aunque admiten que la incorporación de este tipo de #tecnología exige periodo de adaptación para público y espectadores
Desde el punto de vista institucional, la Comisión Olímpica Internacional ha señalado que estas imágenes aportan un valor sustancial a la experiencia del campeonato, aunque admiten que la incorporación de este tipo de tecnología exige periodo de adaptación para público y espectadores.
“Es una evolución en la cobertura; no es solamente mostrar velocidad sino también ofrecer una oposición entre rendimiento y entorno, y ajustar la narración para que la audiencia se sienta parte de la prueba”, explicó un portavoz del IOC.
Aun así, el objetivo es mantener la calidad de la transmisión y no distraer de la competencia en sí.
Historia y contexto: el uso de drones para cubrir eventos deportivos ha ido evolucionando. Ya en Sochi 2014 se realizaron pruebas con drones para registrar experiencias desde ángulos distintos, pero las cámaras FPV que siguen a los atletas en tiempo real suponen un salto tecnológico significativo.
Estos dispositivos requieren una planificación meticulosa, simulaciones previas y coordinación estrecha con las entidades organizadoras para garantizar la seguridad de los participantes y el cumplimiento de las normativas de vuelo en cada sede.
Datos históricos y costos: para entender la magnitud de esta operación, conviene señalar que los sistemas FPV para transmisión de alto nivel no son económicos.
En términos generales, un equipo profesional de FPV orientado a cobertura deportiva puede implicar inversiones iniciales que oscilan entre varios miles y decenas de miles de euros, dependiendo de la complejidad del sistema, del alcance de la cobertura y de los requisitos de seguridad y redundancia.
Además, existen costos recurrentes asociados al mantenimiento, a la formación de pilotos y a las licencias operativas. En contraposición, para uso recreativo o de menor alcance, existen opciones más asequibles, con presupuestos que suelen situarse entre unos cientos y varios miles de euros.
Estas cifras reflejan la diversidad de soluciones disponibles y la necesidad de adaptarlas al tipo de evento y a la exigencia de la cobertura televisiva.
En síntesis, la integración de drones FPV en #Milano-Cortina 2026 está permitiendo una experiencia de visualización más inmersiva y dinámica, al tiempo que plantea temas por resolver en cuanto al ruido, la seguridad y la experiencia del público.
Si bien la tecnología añade valor a la cobertura, también exige un continuo proceso de ajuste para equilibrar la innovación con la claridad de la competición y la comodidad de los espectadores.
El coste y la logística asociados a estas operaciones reflejan una tendencia más amplia en el mundo del deporte: la tecnología no solo acompaña a los atletas, sino que también redefine la forma en que el público percibe, comprende y disfruta de las pruebas olímpicas.