Un tiburón de Groenlandia varado en Irlanda sorprende a los científicos y revela lo poco que sabemos de esta especie

Un tiburón de Groenlandia varado en Irlanda sorprende a los científicos y revela lo poco que sabemos de esta especie

Un tiburón de Groenlandia, una de las criaturas más longevas del océano, aparece muerto en la costa de Irlanda. Científicos irlandeses analizan su estado, edad y origen, y debaten lo que implica para entender su distribución real y la historia de una especie tan singular.

Cuando Emma Murphy, curadora de zoología en el National Museum of Ireland, recibió la noticia de que un tiburón de Groenlandia muerto había aparecido varado en las costas del noroeste de Irlanda, se quedó de piedra.

No solo porque estos gigantes marinos son increíblemente esquivos, sino porque su hábitat típico se sitúa en las profundidades remotas del Ártico y del Atlántico norte.

Este tiburón no es una rareza común en las costas irlandesas; de hecho, su presencia allí es extraordinaria y, según el museo, esta especie es “excedentemente rara” en aguas irlandesas.

Este avistamiento representa, de momento, el primer registro de un ejemplar varado en la costa de Irlanda.

El hallazgo se produjo cuando una persona que pasaba por la zona, alrededor de la localidad de Sligo, avisó al Irish Whale and Dolphin Group, una organización benéfica que mantiene una vía de denuncias para avistamientos de cetáceos y otros animales marinos varados.

A simple vista, muchos pensaron que se trataba de una ballena barretera muerta, pero las fotos revelaron que era un tiburón de Groenlandia, una especie que raramente invita a la curiosidad humana por vivir y cazar a profundidades de varios cientos de metros.

Cuando Murphy y su equipo llegaron para examinar el animal, se encontraron con una escena impresionante: un tiburón de tamaños considerables, cuyo cuerpo parecía estar en un estado de conservación relativamente bueno, pese a haber estado mucho tiempo expuesto a la intemperie.

Con la ayuda de voluntarios locales y una grúa, lograron extraer el cadáver y trasladarlo a una instalación del Departamento de Agricultura para su disección.

Aún están esperando algunos resultados de pruebas, pero ya se sabe que se trata de un macho de unos tres metros de longitud, que parece estar a punto de alcanzar la madurez sexual.

Si las estimaciones son correctas, podría tener cerca de 150 años de edad. En palabras de la investigadora Murphy, sería “más viejo que el museo” y, antes de la independencia de Irlanda, ya habría estado nadando por los océanos.

El tiburón de Groenlandia es, según distintos observatorios científicos, uno de los vertebrados más longejos que existen. Su esperanza de vida supera con creces los 270 años, y algunos estudios sitúan a ciertos individuos por encima de los 400 años. En cuanto a su tamaño, estos depredadores pueden alcanzar de tres a cinco metros de longitud, e incluso superar los siete metros en algunos casos excepcionales.

Y, a pesar de pertenecer a un grupo de cazadores considerados peligrosos, su vida discurre en aguas tan frías que apenas el cuerpo humano podría soportar su entorno; su temperatura preferente suele estar alrededor de los 6 grados Celsius o incluso menos, lo que les permite moverse con mayor libertad en las capas más profundas del océano.

La mayor parte de su hábitat se sitúa en las aguas frías del Ártico y del Atlántico Norte, donde poco a poco han ido descubriendo que no están tan restringidos como se pensaba.

De hecho, investigadores como Dean Grubbs, de la Florida State University, señalan que Irlanda no está fuera del radio de acción de la especie. “Al ser un animal móvil de gran tamaño y, sobre todo, si las temperaturas se mantienen frías, no hay muchas barreras que limiten sus movimientos”, afirma Grubbs.

También apuntan que, pese a pasar la mayor parte del tiempo a unos 2.000 metros bajo la superficie, hay registros que sugieren que sus hábitats son más amplios de lo que se creía: se han hallado ejemplares en lugares como Belice y el Golfo de México.

Una de las cosas más llamativas de los #tiburones de Groenlandia es que rara vez son observados por los humanos

Una de las cosas más llamativas de los tiburones de Groenlandia es que rara vez son observados por los humanos. La primera fotografía submarina de un tiburón vivo data de 1995 en el Ártico, y el primer video fue registrado en 2003, en el estuario del San Lorenzo.

Por eso, ver uno de estos animales de cerca, incluso muerto, resulta una oportunidad para entender un poco mejor su biología y su longevidad. Murphy y su equipo, al observar la piel y el cráneo del animal, esperan conservar toda la piel y el cráneo para un posible taxidermista de la colección del museo, de forma que este ejemplar pueda estar a disposición de futuras generaciones para su estudio y su exhibición pública.

Aunque por ahora no se sabe con certeza qué causó la muerte, el animal no mostraba signos claros de trauma ni de desnutrición. Los investigadores señalan que, a pesar de las circunstancias, el tiburón parecía estar relativamente sano antes de su muerte, lo que añade más preguntas sobre su historia migratoria y sus retos en aguas que, a veces, no le son tan hostiles como parecen sino que funcionan como vías de paso para estos grandes migradores.

En ese sentido, este hallazgo en Irlanda podría indicar que la especie tiene una distribución más amplia de lo que se pensaba, y que hay lagunas importantes en cuanto al muestreo de las profundidades oceánicas.

En definitiva, este hallazgo irlandés, que podría parecer una anécdota curiosa, abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la extensión de la vida marina y los movimientos de un tiburón que, pese a su tamaño impresionante y a su fama de longevo, sigue siendo, para la ciencia, una especie de gran misterio.

Mientras se analizan los datos y se realiza la posible muestra para un archivo museístico, Irlanda se convierte, involuntariamente, en un escenario de conversación sobre la vida en las aguas más frías y profundas del planeta y sobre lo poco que, a veces, sabemos de lo que late bajo la superficie marina.

Compartir: