Estudian virus y microalgas en Lake Winnipeg para entender el cambio climático
Investigadores de la Universidad de Winnipeg analizan la interacción entre virus que infectan microalgas y las algas de Lake Winnipeg para anticipar impactos del calentamiento global en este gran lago de Canadá.
Un equipo de la Universidad de Winnipeg, liderado por la viróloga y microbióloga Emily Chase, está explorando la relación entre virus que infectan microalgas y las propias microalgas en Lake Winnipeg, uno de los grandes lagos de #agua dulce en Canadá.
Chase fue la primera investigadora en iniciar este enfoque en Lake Winnipeg, según la universidad, y su trabajo busca entender un aspecto que ha pasado casi desapercibido en los ecosistemas de agua dulce.\n\nLas microalgas son organismos unicelulares que transforman la energía solar en alimento para la cadena trófica: las #algas alimentan a filtradores y a pequeños invertebrados, que luego sirven de alimento a peces más grandes como el lucio o el walleye.
Aunque las algas pueden formar películas de color verde-azulado que a veces se asocian con toxinas, su papel ecológico es más amplio y está entrelazado con la salud del lago.\n\nLa #investigación se centra en los virus que infectan estas microalgas y en cómo esas interacciones pueden influir en la dinámica de las floraciones de algas.
Entender dónde se ubican estos virus en el lago y cómo interactúan con las bloom de microalgas podría ayudar a predecir cuándo una floración podría colapsar, liberando o evitando la liberación de toxinas en el agua, lo que a su vez tendría implicaciones directas para la natación, la pesca y la seguridad del agua potable.\n\nEste trabajo se enmarca en un contexto de #cambio climático que intensifica el estrés en Lake Winnipeg. Los veranos más largos y las aguas más cálidas favorecen las floraciones de cianobacterias, conocidas por sus toxinas, y la combinación de mayores temperaturas con nutrientes de escorrentía agrícola y aguas residuales ha contribuido a que el lago sea considerado de alto riesgo desde hace años.
Comprender las interacciones virus-algas podría ayudar a modelar mejor cómo estas floraciones evolucionarán con el clima y, en última instancia, a tomar medidas para proteger la salud pública y las economías locales ligadas al turismo y a la pesca.\n\nLa comparación con otras cuencas de los Grandes Lagos ayuda a situar el fenómeno. En Lake Erie, por ejemplo, el hielo estival ha desaparecido en gran medida en las últimas dos décadas, lo que ha generado advertencias sobre posibles cambios sostenidos en el equilibrio ecológico.
Si #Lake Winnipeg siguiera un camino similar, podría verse afectada la abundancia de especies clave y, por extensión, las actividades recreativas y comerciales que dependen de ellas.
\n\nEl equipo colabora con el Lake Winnipeg Research Consortium y sus expediciones a bordo de la embarcación Namao
Este marco ha motivado que científicos de Canadá y otras regiones observen con mayor detalle la progresión de las floraciones y sus posibles colapsos.\n\nEl equipo colabora con el Lake Winnipeg Research Consortium y sus expediciones a bordo de la embarcación Namao, donde estudiantes y personal de campo recogen muestras durante el verano para avanzar en este campo aún emergente.
Investigadores como Higgins, del International Institute for Sustainable Development, señalan que entender qué desencadena el colapso de una floración, cuando se produce y qué toxinas pueden liberarse, podría mejorar la gestión de la calidad del agua y de los riesgos para la salud pública.
Este enfoque interdisciplinario integra microbiología, #ecología y modelización climática, con la esperanza de llenar lagunas de conocimiento que dificultan predecir cómo responderá Lake Winnipeg ante futuros cambios ambientales.\n\nA nivel histórico, Lake Winnipeg ha estado en el centro de debates sobre gestión de nutrientes y protección de recursos hídricos en la región de Manitoba.
El persistente reto de reducir la carga de fósforo y, en menor grado, de nitrógeno proveniente de la agroindustria y de las aguas residuales, ha sido un motor para políticas y proyectos de restauración.
Este trasfondo subraya la relevancia de entender procesos biológicos tan fundamentales como la interacción entre virus y microalgas, que podrían aportar una pieza clave para prever y mitigar futuros impactos ambientales.\n\nEn un contexto de financiación, informes relacionados mencionan un impulso de 1,6 millones de dólares canadienses aportado por el gobierno federal para proteger y restaurar Lake Winnipeg, cifra que equivale aproximadamente a unos 1,47 millones de euros.
Este respaldo pone de manifiesto la prioridad de estudiar estas dinámicas y su potencial aplicación en estrategias de gestión de cuencas.\n\nLa investigación liderada por Chase y sus colegas no solo busca describir el estado actual del ecosistema, sino también generar herramientas predictivas que orienten decisiones de política ambiental y prácticas de conservación.
A medida que el clima siga cambiando, entender la interacción entre virus y algas podría convertirse en una pieza clave para preservar la salud ecológica y económica de Lake Winnipeg y de las comunidades que dependen de sus aguas.