Los centros de datos se beben ríos: ¿hasta cuándo vamos a permitir que la IA seque nuestros pueblos?
Los centros de datos consumen hasta 5 millones de galones de agua al día para enfriar sus servidores, una cantidad comparable al uso de un pueblo entero. Te contamos cómo esta fiebre de la inteligencia artificial está poniendo en jaque nuestros recursos hídricos y qué está haciendo la industria para evitarlo.
Cada vez que usas #inteligencia artificial para pedirle a Siri que te ponga una canción o le preguntas a ChatGPT algo tonto, detrás hay un centro de datos trabajando a toda máquina.
Y esos cacharros consumen una cantidad de agua que te echas las manos a la cabeza.
Estamos hablando de hasta 5 millones de galones de agua al día, que viene a ser lo que gasta un pueblo de entre 10.000 y 50.000 habitantes. Sí, has leído bien: un pueblo entero. Y como la inteligencia artificial está cada vez más de moda, pues estos centros se están multiplicando como churros y la cosa solo va a peor.
Para que te hagas una idea, un centro de datos mediano se bebe unos 110 millones de galones al año. Eso es agua suficiente para llenar más de 160 piscinas olímpicas. Y todo ese agua se usa para enfriar los procesadores, que se calientan que echan humo. La mayoría usan torres de refrigeración por evaporación, que lo que hacen es evaporar agua para quitar el calor. Así que el agua se pierde, no se recupera.
Además, no solo gastan agua directamente en el centro de datos, sino que también necesitan agua para generar la electricidad que los alimenta. Y como muchos centros aún funcionan con combustibles fósiles, pues el consumo indirecto de agua es aún mayor. Vamos, que es un círculo vicioso que no tiene fin.
En Estados Unidos ya hay más de 5.000 centros de datos, y en zonas como el norte de Virginia, que es el paraíso de estos bichos, los vecinos están hartos. Porque claro, el agua que se gastan ellos es la misma que necesitan los pueblos para beber, regar o dar de beber al ganado. Y los políticos, en lugar de poner orden, parece que miran para otro lado.
Pero no todo es negativo: la industria ya está buscando soluciones. Por ejemplo, están empezando a usar sistemas de refrigeración líquida directa, donde el agua o un líquido especial va directamente al chip, o incluso de inmersión, que meten los servidores en un líquido especial que no conduce la electricidad y así se enfrían sin evaporar agua.
También están apostando por energías renovables
También están apostando por energías renovables, que consumen mucha menos agua que el carbón o el gas.
Si no se toman medidas, el problema puede ser gordo. Porque no es solo que se seque tu pueblo, es que la generación de electricidad para alimentar estos centros también necesita agua, y en un país como España, que cada vez tiene más sequías, esto es un aviso a navegantes.
Al final, la culpa no es de la tecnología, sino de cómo la usamos y de quién paga los platos rotos. Pero mientras el gobierno no ponga límites claros y exija tecnologías más eficientes, las empresas seguirán gastando agua a espuertas.
Y ojo, que esto no es cosa de ecologistas radicales: en Estados Unidos ya hay protestas en 125 lugares distintos contra la expansión de estos centros.
La gente se está cansando de que las grandes tecnológicas se lleven el agua y los recursos mientras ellos se quedan con las facturas y los cortes de suministro.
Desde luego, la inteligencia artificial promete cambiar el mundo, pero a costa de secar nuestros acuíferos. Habrá que ver si el avance tecnológico merece que nos quedemos sin agua para lo básico. Porque de nada sirve tener el móvil más potente si no tienes agua para beber.