La aurora boreal en el sur de Canadá se debilita mientras el Sol entra en una fase de calma
La actividad solar desciende y las auroras en el sur de Canadá serán menos frecuentes. Los mejores lugares para verlas siguen siendo el norte del país, donde la aurora boreal permanece como espectáculo regular. Este artículo explica por qué y cómo cambia la observación.
Durante los dos últimos años, los cielos del sur de #Canadá han mostrado #auroras de neón, con tonos morados, rosados y verdes que parecían sacados de una película.
Todo eso coincidió con el máximo solar, cuando la actividad de la estrella que ilumina nuestro sistema solar genera eyecciones de masa coronal y tormentas geomagnéticas.
Pero esa exhibición empezará a atenuarse a medida que el Sol entra en una fase de menor actividad dentro de su ciclo de 11 años. Los científicos señalan que, a medida que nos acercamos al mínimo, las auroras en Ontario, Columbia Británica y Manitoba serán menos frecuentes y, en general, menos intensas.
Aun así, hay zonas donde ver el fenómeno sigue siendo más probable. El norte del país, especialmente Northwest Territories, Yukon y Nunavut, ofrece las mejores condiciones. En esas latitudes la aurora oval, un anillo de luz que rodea los polos magnéticos, se ve casi cada noche, incluso cuando la actividad solar está baja.
Ethen Sun, estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto, explica que la mayor intensidad se asocia al máximo solar, pero la visibilidad de las auroras en latitudes altas depende de varios factores, como la magnetosfera y las condiciones de oscuridad.
La ventana para observarlas con mayor brillo se sitúa entre septiembre y abril, y las exhibiciones más intensas suelen coincidir con los equinoccios de primavera y de otoño.
Aunque la actividad solar esté descendiendo, algunas noches seguirán sorprendiendo a los observadores del norte, porque ahí la aurora es más estable y frecuente que en el sur durante el mínimo.
El turismo ha apostado por la aurora durante el periodo de máximo solar
En la economía local, la historia tiene matices. En Yukon, el turismo ha apostado por la aurora durante el periodo de máximo solar, entre 2023 y 2025, y los informes señalan que los ingresos por turismo alcanzaron casi 484 millones de dólares canadienses en 2025.
Este flujo llega en parte de visitantes de Reino Unido, Alemania, Suiza y Australia, atraídos por la promesa de ver auroras y por experiencias de naturaleza, cultura y rutas de vida silvestre.
Sin embargo, para otros destinos, la aurora no es el único atractivo y conviene contar con más ofertas.
En Northwest Territories, Yellowknife se ha convertido en un referente de observación: los operadores señalan que se pueden ver hasta unas 240 noches al año, y la aurora ayuda a impulsar hoteles, restaurantes y agencias de turismo.
Nunavut, por su parte, busca combinar la experiencia de observar auroras con la inmensidad del paisaje, la cultura inuit y la fauna. Aunque las auroras facilitan la llegada de viajeros, muchos visitantes dicen que la motivación principal es vivir la inmersión en entornos árticos.
El origen de todo esto está en el propio Sol. El máximo solar se asocia con eyecciones de masa coronal, erupciones y un incremento de manchas solares, que desencadenan tormentas geomagnéticas y dan lugar a las auroras.
Pero el ciclo actual se está enfriando, y se espera que el mínimo llegue hacia 2031. Eso no implica que las auroras desaparezcan de golpe; más bien, la frecuencia e intensidad se reducirán gradualmente en las latitudes más al sur. En el norte, sin embargo, la aurora boreal seguirá siendo un espectáculo cotidiano y un potente atractivo turístico para comunidades que viven en estas regiones remotas y fascinantes.