Astrónomos buscan grabar por primera vez un video de un agujero negro para entender su dinámica

Astrónomos buscan grabar por primera vez un video de un agujero negro para entender su dinámica

Informe sobre el intento internacional de convertir la famosa imagen de un agujero negro en una campaña de grabación en video, usando el Event Horizon Telescope y buscando comprender la física extrema y la evolución de galaxias.

Un equipo internacional de astrónomos se propone grabar, por primera vez, un video de un agujero negro supermasivo.

Este ambicioso esfuerzo depende de la red del Event Horizon Telescope (EHT), una técnica que agrupa radiotelescopios dispersos globalmente para actuar como una única y enorme antena.

Con ello, los investigadores buscan ir más allá de las imágenes estáticas que en 2019 mostraron la silueta del agujero negro en la galaxia M87, y capturar movimientos que revelen cómo se comporta este objeto en condiciones extremas de gravedad y velocidad.

La primera imagen de un agujero negro, obtenida gracias al EHT en 2019, marcó un hito en la #historia de la astronomía. Aquella instantánea —la de un agujero negro en el centro de M87— fue posible gracias a la red de ocho radiotelescopios que, combinados, funcionaban como un telescopio virtual que vincula instalaciones desde la Antártida hasta España y Chile.

Con esa base, el equipo ahora intenta convertir la observación en una película: un registro dinámico que muestre cómo cambia el disco de acreción y cómo se organizan los chorros de plasma que emergen de la región de mayor gravedad.

El objetivo es registrar imágenes con una cadencia más alta que las obtenidas en campañas anteriores, aproximadamente cada tres a cuatro días entre marzo y abril.

Esa mayor frecuencia permitiría a los científicos “ver” el movimiento del agujero negro y de su entorno de manera más vívida, construyendo lo que algunos llamaron una especie de time-lapse de un agujero negro en acción.

En este intento, el Atlántico Sur no es un obstáculo: el Telescopio del Polo Sur no puede observar M87, por lo que el resto de la red debe cubrir el periodo nocturno y maximizar la cobertura temporal.

En total, la configuración actual de EHT implica una decena de radiotelescopios participando, con algunos observatorios que por distintas razones quedan fuera en determinadas sesiones.

El agujero negro en M87 es un candidato privilegiado para este tipo de observación precisamente por evolucionar a ritmos más lentos que otros posibles objetivos, permitiendo que un único observador acumule datos de una noche completa y luego los combine para formar una imagen más estable.

Esta ventaja temporal facilita la creación de una película en la que cada fotograma aporta información sobre la dinámica del entorno gravitatorio extremo.

Sin embargo, no todo es simple: existen otros candidatos, como el agujero negro Sagitario A* en el centro de nuestra galaxia, que podría resultar demasiado inestable para filmarse con la cadencia prevista, ya que sus variaciones pueden ocurrir en escalas de minutos u horas.

En ese caso, la toma de datos requeriría estrategias muy distintas para evitar que las observaciones se deslicen hacia la confusión entre diferentes estados del sistema.

La recopilación de datos para este proyecto es inmensa: se esperan petabytes de información recopilada por cada uno de los telescopios de la red, que luego deben ser procesados y combinados para producir las imágenes necesarias para el video.

Este trabajo implicará esfuerzos computacionales de gran escala, con fases de calibración y verificación que pueden determinar la calidad y la fidelidad de la película resultante.

Una vez que el equipo tenga las imágenes listas, se abrirán nuevas preguntas: ¿en qué dirección gira exactamente el agujero negro? ¿Cómo recoge la materia circundante? ¿Qué mecanismos sostienen o modulan los jets que expulsan materia a velocidades cercanas a la de la luz? Estas inquietudes han sido objeto de debate entre los científicos durante años, y ahora el formato de video podría aportar pistas visuales que complementen las teorías existentes.

Más allá de las particularidades de M87, este proyecto subraya la relación entre agujeros negros y la evolución de las galaxias. Los jets y el calentamiento del gas circundante pueden influir en la formación de nuevas estrellas y, por ende, en el crecimiento de la propia galaxia que alberga al agujero negro.

Sino entender un proceso cósmico que ha moldeado estructuras a lo largo de la historia del universo

En este sentido, el esfuerzo no sólo busca responder preguntas sobre un objeto aislado, sino entender un proceso cósmico que ha moldeado estructuras a lo largo de la historia del universo.

El camino de la relatividad general, probada en condiciones extremas, podría beneficiarse de estos datos dinámicos, ya que permiten observar efectos gravitatorios que no se aprecian en imágenes estáticas.

Con este proyecto, la comunidad científica continúa demostrando que la observación del cosmos no se limita a tomar instantáneas, sino que puede capturar movimientos, cambios y ritmos.

En el conjunto de estas observaciones, no sólo se pretende confirmar teorías, sino ampliar nuestra intuición sobre cómo funciona la gravedad en su aspecto más intenso y cómo esa gravedad influye en la estructura de las galaxias que crecieron en el Universo.

En el marco histórico, este tipo de iniciativas consolida el legado del EHT como una herramienta transformadora: partiendo de la primera imagen de un agujero negro, avanza hacia una representación temporal que podría cambiar nuestra comprensión de la física y el cosmos.

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