Santander impulsa la Cocina de la Plaza: 24.000 euros para enseñar hábitos saludables a 1.000 escolares en 2026
La Junta de Gobierno Local aprueba un convenio entre el Ayuntamiento y la Asociación de Cocineros de Cantabria que destina 24.000 euros a la organización de las jornadas de la Cocina de la Plaza. En 2026, alrededor de 1.000 estudiantes de primaria participarán en el Aula Saludable, aprendiendo a comer mejor de forma práctica y con productos Km0 del Mercado de la Esperanza.
La Junta de Gobierno Local ha dado luz verde a un convenio entre el Ayuntamiento de #Santander y la #Asociación de Cocineros de Cantabria que tiene como objetivo destinar 24.000 euros a la organización de las jornadas de La Cocina de la Plaza. Esta iniciativa, que se enmarca dentro de la estrategia municipal de promoción de productos de kilómetro cero y de sostenibilidad alimentaria, busca además fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y uno de los espacios emblemáticos de la ciudad: el Mercado de la Esperanza.
Según explicó el concejal de Mercados, Álvaro Lavín, el programa #Aula Saludable se desarrollará a lo largo de 2026 con la participación de cerca de 1.000 estudiantes de primaria de distintos centros de Santander. Lavín subrayó que la iniciativa nació en 2013 gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento, la Asociación de Cocineros de Cantabria y la Asociación de Comerciantes del Mercado de la Esperanza, y desde entonces ha ido creciendo para convertirse en una experiencia educativa práctica y cercana.
Entre septiembre y octubre de 2025 ya se pudo ver cómo más de 300 niños y niñas de 11 colegios de Santander acudían cada miércoles a la Cocina de la Plaza.
Durante esas jornadas matinales de tres horas, los escolares aprendían en primera persona qué significa una alimentación saludable y ponían en valor los productos #Km0 que ofrece el mercado.
En 2026 está previsto ampliar esa experiencia hasta 34 jornadas, repartidas a lo largo del año, para que cada grupo de alumnos pueda acercarse, preguntar a los comerciantes y participar en la compra de los productos que luego serán cocinados por ellos mismos con la supervisión de profesionales de la Asociación de Cocineros de Cantabria.
Al final de cada jornada, los platos elaborados se degustan y se aprovecha para explicar a los niños las ventajas de una dieta equilibrada.
La forma de desenvolverse de estas sesiones es clara y didáctica: los escolares acceden al Mercado de la Esperanza, conversan con los vendedores sobre los productos locales y, de la mano de los cocineros, aprenden a cocinar recetas sencillas y saludables con ingredientes frescos de la zona.
Este planteamiento no sólo fomenta hábitos de vida saludables, sino que también impulsa el #comercio local y da visibilidad a los proveedores de Km0, que suelen ser pequeñas empresas familiares.
Lavín resaltó que “el programa Aula Saludable del #Mercado de la Esperanza representa la unión de tres objetivos esenciales del Ayuntamiento de Santander: apoyar los productos Km0, promover hábitos de vida saludables y reforzar el vínculo entre la ciudadanía y un lugar que forma parte del ADN de la ciudad”.
El convenio aprobado esta semana por la Junta de Gobierno Local, explicó el concejal, da continuidad a una trayectoria de cooperación con cocineros y comerciantes que ya ha dejado resultados visibles: más participación de escolares, aprendizaje práctico de cocina y una mayor conciencia de la procedencia de los alimentos.
La alcaldesa y el propio concejal de Mercados subrayaron la importancia de este tipo de iniciativas para la educación de las futuras generaciones y para mantener sostenibles las tradiciones culinarias y el comercio local
La alcaldesa y el propio concejal de Mercados subrayaron la importancia de este tipo de iniciativas para la educación de las futuras generaciones y para mantener sostenibles las tradiciones culinarias y el comercio local.
En palabras del equipo municipal, la iniciativa no es un acto aislado: forma parte de un plan más amplio para dinamizar el Mercado de la Esperanza, fomentar el consumo de productos de cercanía y enseñar a los jóvenes a valorar el trabajo de agricultores y comerciantes.
Además, se destacó la continuidad de la colaboración con la Asociación de Cocineros de Cantabria, que aporta experiencia y profesionalidad para que las jornadas sean útiles, seguras y atractivas para los niños.
En síntesis, el Ayuntamiento de Santander apuesta por educación alimentaria de calidad, por un modelo de consumo responsable y por reforzar los trámites entre ciudadanía y comercio local, todo ello en un marco de cooperación institucional que ya cuenta con una historia de años.
Si se mantiene la financiación y la coordinación, 2026 podría convertirse en un año clave para que miles de escolares conozcan de verdad lo que significa comer bien, sin perder de vista el valor de lo nuestro: los alimentos y productos de Cantabria preparados y cocinados por profesionales que viven y trabajan en la ciudad.