Salud lamenta la incapacidad de la ministra para frenar las huelgas de médicos: ya se han cancelado más de 1.200 cirugías y nadie ve certezas en el horizonte
La Consejería de Salud acusa a la ministra de no conseguir acuerdos con el colectivo médico, lo que provoca demoras en cirugías, pruebas y consultas. Se reclama su dimisión y se analizan medidas para afrontar la crisis sanitaria y la falta de personal.
La Consejería de Salud lamentó hoy la incapacidad de la ministra para frenar las huelgas de médicos, que se han intensificado en las convocatorias de diciembre, febrero y marzo y que ya han provocado la cancelación de más de 1.200 cirugías, junto a decenas de miles de citas externas, pruebas y consultas de Atención Primaria. El mensaje fue claro: la dejadez en las negociaciones está afectando directamente a los pacientes y a la actividad de los hospitales, y hay que buscar soluciones con carácter inmediato.
El consejero de Salud, Juan José Pedreño, habló con contundencia en la reunión del #Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, celebrada de forma telemática.
Según sus palabras, la ministra no ha sido capaz de negociar ni siquiera la figura del mediador que otros proponían para avanzar en un marco de entendimiento con el colectivo médico.
Pedreño reclamó la dimisión de la ministra “por los daños que está causando su actitud” y subrayó que la gente está viendo demoras en pruebas, operaciones y consultas, lo que, además, agranda las listas de espera.
No se trata solo de palabras: detrás hay consecuencias reales para pacientes que requieren una intervención, una prueba o una cita urgente.
Además, el titular de Salud insistió en que el problema no es coyuntural sino estructural: el déficit de profesionales sigue afectando a todo el país.
“Seguimos sin recibir soluciones claras del Ministerio para afrontar la falta de facultativos especialistas”, afirmó. En su diagnóstico, la reducción de personal y la dificultad para cubrir plazas está ralentizando la atención y alimentando la sensación de que la sanidad pública está al borde de una corriente de desgaste inagotable.
En la reunión se pidió también que el nuevo Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de #salud vaya acompañado de una memoria técnica
En la reunión se pidió también que el nuevo Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud vaya acompañado de una memoria técnica, jurídica y económico-presupuestaria, elaborada en coordinación con las consejerías de Salud de las comunidades autónomas.
El objetivo es que esas normas sean aplicables en todo el Sistema Nacional de Salud sin atollos burocráticos que frenen su puesta en marcha.
Más allá del marco laboral, el Consejo Interterritorial abordó otros temas de coordinación. Se debatió, entre otros, un documento de consenso sobre la Enfermedad Renal Crónica, y el manual de procedimientos del Registro Estatal de Enfermedades Raras.
También se insistió en la necesidad de avanzar en la Estrategia de Cuidados Paliativos 2026/2030 y en la elaboración de una ley de ámbito nacional que regule los cuidados al final de la vida, acompañada de los informes económico y presupuestario oportunos.
En este contexto, el Consejo dio luz verde a la actualización de los contenidos sobre la prevención de la fragilidad y caídas en personas mayores, y se informó sobre el mapa de recursos paliativos de 2024, así como la estrategia nacional en donación y trasplante de órganos para 2026/2030.
Todo ello, señalan los responsables regionales, parece necesitar una planificación económica más seria y una mayor dotación de personal para que las propuestas no se queden en buenas intenciones y sí se materialicen en mejoras tangibles para la ciudadanía.
En resumen, la polémica no es solo una disputa entre ministerio y comunidad autónoma, sino una señal de que, si no se consiguen acuerdos rápidos y claros, la sanidad pública seguirá pagando el precio en forma de listas de espera más largas, retrasos en pruebas y, en última instancia, menos opciones para quienes dependen de la atención sanitaria pública.
La presión política seguirá aumentando hasta que se traduzca en soluciones concretas, o bien en una crisis de confianza que afecte la percepción ciudadana sobre la gestión sanitaria y la capacidad del sistema para responder a las necesidades básicas de la población.