La multa de tráfico más cara de la historia: Ferrari Testarossa, Suiza y un exceso que dejó huella
Motor Tránsito 17 May, 2026

La multa de tráfico más cara de la historia: Ferrari Testarossa, Suiza y un exceso que dejó huella

Una Ferrari Testarossa roja acelera en Suiza y, por exceder el límite de velocidad, recibe la multa vial más cara registrada. Explicación del sistema de días-multa y por qué llegó a 290.000 dólares.

Una #Ferrari Testarossa roja, una carretera suiza y un acelerón que terminó en una de las #multas más sorprendentes de la historia.

Todo ocurrió en enero de 2010, cerca de St. Gallen, cuando el coche superó el límite en una zona de 80 km/h: iba a 137 km/h, es decir, 57 kilómetros por encima de lo permitido.

El radar no dejó lugar a dudas y el caso terminó en los tribunales. El conductor, un millonario suizo cuya identidad no se hizo pública, no fue el único protagonista: en #Suiza las multas no se fijan en una tarifa única, sino que se calculan con la fórmula de los días-multa, pensada para hacer que la sanción sea proporcional a la capacidad económica del infractor.

En ese momento se estimó que el patrimonio del conductor rondaba los 22,7 millones de dólares y, además, tenía antecedentes de infracciones similares, lo que pesó a la hora de fijar la condena.

La multa total alcanzó 290.000 dólares, lo que en aquel periodo equivalía a unos 246.000 euros. ¿Por qué tanto dinero? Porque la idea es hacer que la sanción choque de verdad para quien puede pagarla y no sea solo una multa simbólica para quien tiene mucho dinero.

El sistema se llama días-multa: se asignan días de ingreso del infractor

El sistema se llama días-multa: se asignan días de ingreso del infractor, y la cantidad de días se multiplica por el sueldo diario estimado para convertir la infracción en una cifra que guarde proporción con la riqueza del conductor.

En este caso, ese cómputo dio como resultado una de las multas más altas registradas en el Libro Guinness.

La Ferrari Testarossa, icónica en la década de 1980 y 1990 por su diseño llamativo y su propulsor V12, quedó así convertida en protagonista de un récord inesperado.

No es sólo una anécdota de velocidad: es una discusión en torno a si un sistema así es justo. Quienes lo defienden dicen que evita que las multas sean una broma para los ricos; quienes lo critican señalan que, a veces, las cifras pueden parecer desmesuradas.

Más de 15 años después, el episodio sigue citándose cuando se habla de sanciones proporcionales en Europa. Una Ferrari, un millonario anónimo y casi 300.000 dólares por acelerar de más vienen a recordar que, en la carretera, la justicia también puede ser ambiciosa y, sobre todo, humana.

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