El Tesla Cybertruck del diputado Quintar llega al Congreso y desata un debate sobre autos futuristas en Argentina

El Tesla Cybertruck del diputado Quintar llega al Congreso y desata un debate sobre autos futuristas en Argentina

Un diputado libertario llega al Congreso a bordo de una Tesla Cybertruck, un vehículo que parece de otra galaxia. La historia desata preguntas sobre importaciones privadas, costos y el futuro de los coches en Argentina.

Fue impactante ver al diputado libertario Manuel Quintar entrar al Congreso a bordo de una #Tesla Cybertruck. No se trata de un modelo cualquiera: es, sin lugar a dudas, uno de los vehículos más disruptivos de las últimas décadas y, probablemente, de la historia del automóvil.

Esta sensación se potencia cuando se tiene en cuenta lo exótico y lo escaso que resulta: Tesla no vende de forma oficial en #Argentina y los coches que llegan lo hacen a través de importadores particulares o de empresas que luego los venden en el país.

La Cybertruck, según lo que se ha conocido, tiene un precio de unos 69.990 dólares en Estados Unidos y sube hasta 99.990 dólares para las versiones más equipadas. En Argentina, algunas unidades llegaron gracias a importadores como Black Sapphire y se vendieron, según los casos, en valores que oscilan entre 250.000 y 300.000 dólares. Es decir, una diferencia brutal respecto al precio de origen que ya abre un debate sobre si vale la pena traer este tipo de vehículos cuando el país tiene un mercado de autos mixto entre importados, usados y modelos más convencionales.

Qué es la #Cybertruck y cómo se ve a simple vista ya se ha contado en detalle. Clarín tuvo la oportunidad de probarla en los Estados Unidos a finales de 2024 y lo que encontraron fue algo que, más que conducir, obliga a observar.

No hay una lógica de coche común: su diseño es angular, con líneas que parecen dibujadas por un niño que está descubriendo los trazos y, al mismo tiempo, una presencia que impresiona.

La carrocería es de acero inoxidable y los vidrios, planos y sin curveduras; es un vehículo que se nota salido de una historia de ciencia ficción.

El interior también rompe esquemas. Los únicos elementos analógicos son los levantavidrios y el volante casi oval, porque todo lo demás está en una gigantesca pantalla táctil de 18,5 pulgadas.

Hasta la selectora de marchas se maneja desde la pantalla, con deslizamientos para avanzar o retroceder. No hay botón de arranque: al colocar el freno, la Cybertruck está “en marcha”. La versión probada por Clarín fue la Foundation Series, una edición de lanzamiento con dos motores eléctricos y la mayoría de los opcionales incluidos.

Con tracción a las dos ruedas, potencia de más de 600 caballos y un 0 a 100 km/h en 4,3 segundos, promete una convivencia entre brutalidad y tecnología.

El coche no solo es visualmente impresionante; su rendimiento también roba miradas. La suspensión neumática filtra baches y desniveles de la carretera, y la dirección, que funciona por impulsos eléctricos sin una mecánica de dirección tradicional, exige un aprendizaje: el radio de giro es sorprendentemente amplio para un vehículo de casi 6 metros de largo, y las ruedas traseras pueden girar mucho para facilitar maniobras en espacios estrechos.

El sistema de conducción autónoma de Tesla detecta señales de Stop y cede el paso cuando corresponde

Todo esto, combinado con la opción de Autopilot, crea una experiencia que no es fácil de clasificar entre “auto” y “aparato tecnológico”. El sistema de conducción autónoma de Tesla detecta señales de Stop y cede el paso cuando corresponde, aunque no está exento de controversias: varios accidentes en EE.

UU. han puesto en tela de juicio su funcionamiento, y existe cierto temor a fiarlo todo a la Inteligencia Artificial en contextos complejos.

Pero no todo gira en torno a la experiencia de manejo. En el marco de la llegada al país, la cuestión de la importación particular cobra protagonismo. El Gobierno introdujo durante el mandato la posibilidad de traer vehículos sin ser una concesionaria, pero la operación implica costos importantes: arancel de importación del 35%, 3% de tasa de estadística, 21% de IVA, más gastos de traslados, seguros y logística local que pueden superar los 5.000 dólares por unidad. Si se toma como referencia un coche que cuesta 100.000 dólares en EE. UU., en puerto de Buenos Aires ese valor podría elevarse a unos 175.000 dólares, y sumando otros impuestos y tasas, el desembolso final podría rondar los 192.000 dólares. En números, una Cybertruck importada podría terminar costando casi el doble o más del precio de origen, lo que explica que estas unidades sean consideradas por muchos como objetos de deseo más que de uso cotidiano.

Historias y contexto histórico ayudan a entender el peso de este episodio. La Cybertruck fue presentada originalmente en noviembre de 2019 por Elon Musk en una gala de Tesla en Los Ángeles, un espectáculo que quedó marcado por una demostración de resistencia que terminó con el vidrio delantero de la camioneta rompiéndose al intentar demostrar su dureza.

Desde entonces, el modelo ha generado debates entre entusiastas y críticos: por un lado, su promesa de rendimiento extremo y durabilidad; por otro, interrogantes sobre fiabilidad, manufactura y costos reales para consumidores fuera de Estados Unidos.

En 2023 y 2024, Tesla volvió a generar noticias con entregas limitadas a clientes y una agenda de producción que, a cuenta gotas, ha ido avanzando. No sorprende, entonces, que una Cybertruck en Argentina levante tanto ojos como preguntas sobre la viabilidad de estas #importaciones y su impacto en un mercado automotriz ya de por sí complejo.

La curiosidad también se vio alimentada por un hecho curioso de resonancia política: semanas antes, el propio presidente Javier Milei recibió a Elon Musk en la planta de Texas.

Si bien ese encuentro no iba a enviar miles de Cybertrucks a la Argentina de inmediato, sí subrayó el interés de un sector del poder por lo que representa Tesla en términos de tecnología, innovación y narrativa de “coche del siglo” que, para algunos, podría inspirar cambios culturales y de políticas públicas.

En definitiva, la llegada de la Cybertruck al Congreso no solo representa una escena llamativa de una foto con un automóvil que parece salido de otra dimensión.

Es una señal de un país que observa con atención cómo se definen, en la práctica, las reglas de importación, la adopción de vehículos eléctricos y el papel del Estado en la llegada de tecnologías disruptivas.

Quintar, al conducir este vehículo, no hizo más que encender un debate que ya estaba en curso: ¿qué precio tiene la innovación cuando se convierte en un bien posible de adquirir sólo para quienes pueden permitírselo y gestionar la burocracia que la acompaña? El tiempo dirá si este episodio se traduce en un cambio de reglas, en un despertar de la demanda de modelos eléctricos o, simplemente, en una anécdota más de la historia automotriz argentina.

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