Bioetanol al 15% en la gasolina: lo que cambia para el motor y tu bolsillo
Motor Energía 27 March, 2026

Bioetanol al 15% en la gasolina: lo que cambia para el motor y tu bolsillo

El gobierno autoriza subir la mezcla de bioetanol en la gasolina hasta el 15% para contrarrestar la subida de precios. Aquí te explicamos qué implica para el motor, el consumo y el coste, con contexto histórico y ejemplos prácticos.

El Gobierno ha decidido ampliar el porcentaje de #bioetanol que llevan las gasolinas, permitiendo que la mezcla llegue hasta el 15%.

Hasta ahora el tope obligatorio era del 12%. Esta medida llega en un momento de fuerte presión sobre los precios de los carburantes, impulsada por la volatilidad en Medio Oriente y otros factores internacionales que han empujado la #gasolina hacia cifras más altas.

En concreto, desde este viernes, las refinerías pueden subir el contenido de bioetanol, siempre dentro de ese nuevo techo del 15%. Para poder hacer este salto, el Ejecutivo ajustó el límite máximo de oxígeno permitido en las formulaciones de combustibles y lo situó en 5,6%. El texto oficial subraya que, con este cambio, “se admiten contenidos de hasta un 15% en volumen de bioetanol en naftas”, pero aclara que el ajuste del parámetro de oxígeno responde exclusivamente al aumento del bioetanol y no implica la incorporación de otros compuestos oxigenados.

¿Más bioetanol significa más consumo? Es una de las dudas más comunes. Aclarar, primero, que un incremento en el porcentaje de bioetanol no representa un riesgo inmediato para la mayoría de los motores actuales. En proporciones moderadas, como la prevista del 15%, la tecnología de los vehículos modernos está preparada para funcionar sin necesidad de modificaciones técnicas.

Eso sí, conviene tener en cuenta que, a dosis mayores, el etanol puede aumentar el desgaste de ciertos componentes como mangueras o sellos si el #motor no está calibrado para ese rango.

El bioetanol funciona como un aditivo oxigenante potente. Al introducir más oxígeno en la cámara de combustión, el proceso de quemado es más eficiente y completo, lo que se traduce en una reducción de emisiones de monóxido de carbono.

Además, el etanol tiene un octanaje superior al de la gasolina: típicamente entre 108 y 113 RON frente a aproximadamente 98 RON de una gasolina premium.

Este mayor octanaje favorece una detonación más controlada y protege frente a posibles daños por golpe de combustión.

Sin embargo, el etanol tiene menos densidad energética que la gasolina, lo que significa que, respecto a una mezcla con menos bioetanol, puede exigir quemar más volumen de combustible para obtener la misma potencia.

En la práctica, la diferencia de #consumo entre un corte del 12% y del 15% podría ser casi imperceptible para muchos conductores, y el impacto real dependerá del precio relativo entre etanol y gasolina.

Como referencia, en Brasil, la mezcla de bioetanol llega a ser de un 25% (con un uso muy extendido de vehículos flex) y se habla de que más de un 80% de los coches allí están preparados para usar etanol, incluso etanol puro en ciertas circunstancias; la llamada “regla del 70%” sugiere que si el coste por litro del etanol es hasta un 70% del precio de la gasolina, conviene optar por etanol.

La experiencia brasileña ayuda a entender el terreno: el etanol no solo funciona como combustible, sino como una estrategia de precios y de seguridad energética.

En ese país, la infraestructura, la cultura de uso de biocombustibles y la flota de vehículos flex han hecho del etanol una alternativa integrada en el día a día del transporte, con ventajas en seguridad energética y en diversificación de la oferta.

Cada motor está calibrado para un rango específico de etanol

La voz de los expertos también llega en clave práctica. Un ingeniero de Volkswagen Argentina, consultado en relación con este tema, explica que, aunque el etanol se usa como aditivo para mejorar el octanaje, cada motor está calibrado para un rango específico de etanol.

Si se sale de ese rango, el rendimiento puede verse afectado, sobre todo en arranques en frío, donde el etanol tiende a ser menos volátil y exige una temperatura de evaporación mayor.

Sobre los componentes, apunta que sumar aditivos puede mitigar efectos adversos, pero no eliminarlos por completo.

En términos de autonomía, el etanol tiene menor densidad energética que la gasolina, por lo que, en general, el tanque necesitará quemar más volumen para entregar la misma potencia.

Eso implica, a priori, una posible bajada de autonomía, aunque en la práctica la diferencia para una mezcla al 12% frente a una del 15% es difícil de percibir para la mayoría de conductores que circulan con vehículos modernos y bien mantenidos.

Por qué se toma esta medida ahora: el objetivo es amortiguar un ascenso de precios que, de seguir la tendencia, podría comprometer la economía familiar y el coste de transporte.

Los ajustes técnicos y la información para el conductor están pensados para que la transición sea suave y, sobre todo, segura para la mayoría de la flota.

En resumen, la subida del bioetanol al 15% busca equilibrio entre precio, rendimiento y seguridad en una coyuntura internacional volátil, con un paraguas histórico que recuerda las lecciones aprendidas en países como Brasil y la experiencia de los fabricantes con motores modernos acondicionados para estas mezclas.

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