Ford vuelve a la cima de la resistencia con un Hypercar para Le Mans 2027
Ford anuncia su regreso al Campeonato Mundial de Resistencia en la clase Hypercar para la temporada 2027, con un prototipo desarrollado por Oreca y un motor V8 aspirado de 5,4 litros, acompañado de un sistema híbrido, en una apuesta que enlaza la historia de Le Mans con la tecnología actual.
Este año se cumplen sesenta años desde la histórica hazaña en La Sarthe que convirtió a #Ford en un referente frente a Ferrari, y la marca del óvalo ha decidido regresar a la escena de mayor exigencia en resistencia: el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), en la categoría Hypercar, con un programa que deberá estar listo para 2027.
A la par de las novedades que se presentaron en Detroit sobre los decorados de Renault y Red Bull en la Fórmula 1, Ford anunció su retorno con un proyecto propio, respaldado por Red Bull Powertrains para la gestión del motor y con Oreca encargándose del chasis, asegurando así una combinación entre tradición y modernidad para competir al máximo nivel.
Una historia reiterada, pero con un nuevo capítulo. En las filas de Ford, la esperanza de marcar diferencia en la máxima categoría de resistencia se apoya en una línea de trabajo que remite a los principios que ya se dieron en el pasado: un automóvil con motor central‑trasero, una distancia entre ejes cuidadosamente optimizada y una altura reducida para mantener la estabilidad a velocidades superiores a las tres centenas de kilómetros por hora en rectas prolongadas, seguidas de frenadas decisivas antes de las curvas más exigentes.
El equipo técnico está encabezado por un grupo de especialistas con experiencia en soluciones de alto rendimiento, y la estrategia de desarrollo prevé un programa que se sostendrá en pruebas intensivas para garantizar fiabilidad en la duración de las carreras.
El retorno de Ford a #Le Mans tiene además un andamiaje histórico que invita a la reflexión. En mayo de 1963, directivos de Ford y Ferrari se sentaron a conversar con la idea de ampliar horizontes globales mediante un triunfo en La Sarthe. Henry Ford II, decidido a convertir esa aspiración en realidad, consideró seriamente la posibilidad de adquirir la marca italiana, pero Enzo Ferrari se negó a vender.
Esa negativa encendió un desafío personal que cristalizó en la creación de un proyecto que acabaría por dar vida al legendario GT40.
El desarrollo de ese automóvil comenzó con una división creada específicamente para la misión: un coche con motor V8 en posición central y una arquitectura que permitiera resistir el embate de la recta de Hunnaudieres y la frenada hacia Mulsanne, con un objetivo claro de superar los 350 km/h en la recta y mantener la estabilidad durante largas tandas de batería de pruebas para evitar sorpresas.
El equipo de esos años incluía figuras como Roy Lunn, Eric Broadley y, por supuesto, Carroll Shelby, bajo la dirección del proyecto y el desarrollo de la mecánica.
Bruce McLaren figuraba entre los pilotos de pruebas, y la expectativa era que este Dream Team permitiera marcar una diferencia frente al dominio de Ferrari.
Las primeras incursiones de Ford en Le Mans, en 1964 y 1965, terminaron con abandonos, y la competencia italiana parecía consolidarse sin fisuras. Sin embargo, la historia no terminó allí. Ya bajo la tutela de Shelby y con una revisión minuciosa de cada detalle, Ford afianzó la inversión para cumplir con la promesa de controlar la pista francesa.
La historia dio un giro decisivo: varios Ford GT40 cruzaron la meta casi en conjunto
En 1966, la historia dio un giro decisivo: varios Ford GT40 cruzaron la meta casi en conjunto, destronando a Ferrari y iniciando una sucesión de victorias para la marca del óvalo que se prolongó en los años siguientes.
Esta secuencia dejó claro que la perseverancia y la ingeniería podían vencer incluso a un dominio aparentemente inquebrantable.
La trayectoria de Ford no se limitó a la era de las GT40. En 2016, el fabricante volvió a Le Mans con el GT en la clase GT, y esa presencia culminó con la victoria en la categoría GTE Pro, reforzando la idea de que Ford puede regresar a la cúspide de la resistencia cuando la interpretación de la #tecnología y la estrategia de carrera se alinean con una visión a largo plazo.
Ahora, con el anuncio de un programa hipotecado para 2027 en la cúspide de la competencia, Ford plantea un regreso que no sólo es nostálgico, sino también estratégico.
El proyecto #Hypercar se apoya en una versión modernizada del concepto GT, con un motor V8 aspirado de 5,4 litros desarrollado por la firma, unido a un sistema híbrido y a una arquitectura que mantiene su esencia de rendimiento extremo.
El chasis, a cargo de Oreca, se ha diseñado para afrontar las exigencias únicas de la clase Hypercar y para colaborar con una línea de pilotos experimentados que incluirá a Sebastián Priaulx, Mike Rockenfeller y Logan Sargeant, con la posibilidad de incorporar a Franco Colapinto en la alineación.
Entre las declaraciones del equipo, se subraya que volver a la máxima categoría de las carreras de resistencia era un compromiso asumido hace un año, y que el desafío de convertirlo en realidad en solo dos años demuestra la cultura de Ford de “hacer posible lo imposible”.
En el mundo del #automovilismo global, ese plazo es muy corto, pero para Ford Racing representa una prueba de su capacidad para combinar historia, ingeniería y competencia de alto nivel en un formato contemporáneo.
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Mencionan también el Mustang Dark Horse SC, un ejemplo de cómo Ford continúa desarrollando plataformas capaces de adaptarse a las exigencias de la pista y a las especificaciones técnicas que demanda la era moderna de la resistencia.