EEUU toma el control indefinido de la venta de petróleo venezolano y canaliza los ingresos a cuentas del Gobierno
Una autoridad estadounidense declaró que Washington gestionará de forma indefinida la venta del crudo venezolano y depositará las ganancias en cuentas controladas por Estados Unidos, en un marco que mezcla política y economía petrolera.
En una intervención durante una conferencia de #energía organizada por Goldman Sachs en Miami, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que Washington asumirá el control de la venta del #petróleo venezolano por un periodo indefinido y que los ingresos resultantes se gestionarían desde cuentas bajo la autoridad del gobierno federal.
Wright indicó que se pondrá en el mercado primero el crudo que hoy permanece estancado en almacenes, y que, a partir de entonces, la producción venezolana se comercializará de forma indefinida administrada por el gobierno de Estados Unidos.
supuestamente, este marco busca influir en la dinámica comercial petrolera de #Venezuela con el fin de impulsar cambios políticos en el país, según sus palabras.
El funcionario sostuvo que está trabajando directamente en cooperación con los venezolanos, en el contexto del anuncio realizado por el presidente Donald Trump el martes, presuntamente, de que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles para su venta en el mercado estadounidense.
En esa línea, se indicó que Washington permitirá la venta de crudo venezolano a refinerías de Estados Unidos y a compradores internacionales, pero que esas operaciones las gestionará el Gobierno de EE.
UU. y los fondos se depositarán en cuentas controladas por ese gobierno.
Además, Wright señaló que, a partir de esa base, esos fondos podrían regresar a Venezuela para beneficio del pueblo venezolano, pero subrayó que el poder y el control de las ventas son necesarios para conducir los cambios que, a su juicio, deben ocurrir en Venezuela.
La reunión con empresarios energéticos ocurrió poco después de trascender que Venezuela enviaría de 30 a 50 millones de barriles en buques de almacenamiento hacia la costa de Estados Unidos, según la versión de Trump, quien planea recibir a líderes de las grandes petroleras en la Casa Blanca.
presuntamente, estas noticias generan debates sobre la legalidad y la soberanía de Venezuela y sus efectos en la economía y la región.
En el marco histórico, Venezuela ha sido uno de los países con las mayores reservas de petróleo del mundo, con una larga tradición de influencia petrolera mediante la estatal PDVSA.
Durante las últimas dos décadas, la economía venezolana ha vivido golpes severos por caídas de producción, sanciones y crisis políticas que han afectado su capacidad de exportación.
En este contexto, la idea de que un gobierno externo gestione y comercialice su crudo, y que los ingresos se mantengan en cuentas externas, alimenta una conversación sobre soberanía, estrategia energética y el papel de Estados Unidos en el mercado global.
Para entender el impacto económico potencial, un cálculo preliminar basado en un precio medio estimado de 60 euros por barril sitúa el valor de una entrega entre 30 y 50 millones de barriles en un rango aproximado de 1,8 a 3 mil millones de euros.
Este rango dependería, entre otros factores, de la validez de la tasa de cambio y de la volatilidad del mercado, por lo que se debe tomar como una estimación orientativa más que como una cifra definitiva.
La operación tendría ramificaciones no sólo para Venezuela
supuestamente, la operación tendría ramificaciones no sólo para Venezuela, sino para países vecinos y para el equilibrio de la región petrolera, que observa con atención cada movimiento en la política de suministro y en la estrategia de precios.
Históricamente, la relación entre Estados Unidos y Venezuela en materia petrolera ha estado marcada por fases de cooperación y tensión. La trayectoria de PDVSA y la gestión de sus reservas, sumadas a sanciones y cambios de gobierno, han configurado un escenario donde las decisiones sobre el comercio del crudo pueden tener efectos significativos en el panorama energético global.
En este contexto, el anuncio de un control indefinido de la venta de petróleo venezolano y la posibilidad de canalizar ingresos hacia cuentas estatales en Estados Unidos añade una nueva capa de complejidad, que la región vigila con cautela mientras se evalúan posibles impactos en precios, suministro y estabilidad política.
presuntamente, los analistas señalan que la medida podría redefinir alianzas regionales y alterar la dinámica de inversión en el sector petrolero venezolano, especialmente si se traducen en presiones diplomáticas o cambios en la governance de la industria.
La pregunta que persiste es cuál será la respuesta de Caracas y de sus socios comerciales ante una estructura de venta gestionada desde Washington.
Por ahora, el anuncio ha puesto sobre la mesa un debate delicado: ¿qué tanto puede un actor externo influir en una de las columnas vertebrales de la economía venezolana, y cuáles serían las consecuencias para el mercado global si estas operaciones se intensifican o se expanden a otros recursos estratégicos? La región mantiene la mirada puesta en cada detalle, entre expectativas de acuerdos, contrapesos legales y señales sobre el futuro de la producción petrolera venezolana.