La renovación del jardín del pabellón Escuza en Basurto refuerza la atención psiquiátrica infanto-juvenil
Osakidetza concluye la renovación de la zona ajardinada destinada a menores en el pabellón Escuza del Hospital Universitario Basurto, transformándola en un recurso terapéutico integral para la unidad de Psiquiatría Infantil y Juvenil, con una inversión de 498.665,37 euros más IVA.
En Euskadi, #Osakidetza ha culminado la renovación integral de la zona ajardinada destinada a menores en el pabellón Escuza del Hospital Universitario Basurto, donde se ubica el servicio de Psiquiatría dentro de la OSI Bilbao-Basurto.
La intervención, que abarca una superficie de 1.074 m², ha contado con una inversión de 498.665,37 € +IVA, con el objetivo de adaptar el entorno a las necesidades actuales de la Unidad de Hospitalización #Infanto-Juvenil de este centro. La reforma no solo ha buscado mejorar la estética, sino convertir el jardín en un recurso clínico útil para todas las épocas del año, conectando de forma más estrecha la atención sanitaria con el bienestar emocional de las personas pacientes y sus familias.
Entre las mejoras destacadas se encuentra la instalación de una pérgola con estructura metálica y madera que conecta el acceso de visitas con el edificio principal, creando un refugio ante la lluvia o el calor extremo y permitiendo que los pacientes salgan al exterior de forma regular, incluso en meses menos favorables.
Este cambio no es sólo estético: responde a una orientación basada en la salud mental como parte de la estrategia general de Osakidetza para el fomento de entornos humanizados en las unidades de hospitalización.
La intervención se enmarca en las directrices del Plan de Salud de #Euskadi 2030, que sitúa la salud mental de la infancia y la adolescencia como una prioridad transversal y promueve modelos de atención que integren aspectos biológicos, psicológicos y sociales.
De igual modo, y en consonancia con el Pacto Vasco de Salud, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco prioriza la salud mental juvenil y la #humanización de los entornos asistenciales.
En este sentido, la reforma refuerza la idea de que el jardín puede ser una herramienta terapéutica clave en el tratamiento de las y los menores a lo largo de su ingreso.
Mejoras clave
- Confort: la nueva pérgola funciona como zona de espera protegida para las familias y como punto de descanso para las y los pacientes, posibilitando un contacto más sereno con el exterior.
- Huerto terapéutico: el proyecto pasa de un huerto a nivel de suelo a un sistema de jardineras elevadas, que resultan más ergonómicas y estéticas; el trabajo cooperativo entre pacientes y personal facilita la relación entre el cuidado del entorno y el autocuidado.
- Deporte y socialización: se renovó el pavimento y se mantienen áreas para voleibol, baloncesto y ping-pong, elementos claves para la actividad física y la interacción social dentro de un marco clínico.
- Seguridad y paisajismo: se sustituyó el cierre perimetral por un vallado de alta seguridad y se mejoraron drenaje y césped, preservando los árboles más grandes, lo que aporta continuidad visual y un entorno natural seguro.
Un recurso clínico para cada fase del ingreso
Más allá de ser un espacio de descanso y ocio, el jardín se plantea como una herramienta terapéutica para abordar el tratamiento de las menores y los menores en función de su evolución.
En las fases iniciales—cuando la intensidad emocional es alta y la comunicación verbal puede verse limitada—el jardín facilita el vínculo a través de la acción compartida, con el deporte y el cuidado de la huerta como estrategias para gestionar el malestar y generar confianza con el equipo terapéutico.
En fases avanzadas, a medida que el/la paciente mejora, el jardín se convierte en escenario de grupos psicoterapéuticos y de entrevistas clínicas; el entorno natural ayuda a la introspección y a lograr la calma necesarias para comprender el proceso de recuperación.
En la etapa de autonomía y cuando llega la visita familiar, el uso del jardín permite trabajar la relación padres-hijos/as con menor supervisión directa, fomentando la autonomía y reforzando el papel de las familias como guías.
Esta intervención se alinea con las estrategias de humanización de Osakidetza
Esta intervención se alinea con las estrategias de humanización de Osakidetza, que buscan enfatizar el carácter acogedor de las Unidades de Hospitalización de Salud Mental.
Al integrar el exterior en el proceso clínico, se favorece una percepción de las unidades de salud mental como espacios abiertos, orientados a priorizar el bienestar emocional y la conexión con la naturaleza como parte de la curación.
En definitiva, la reforma ratifica la vocación de Euskadi por convertir la atención a la infancia y la adolescencia en una prioridad prioritaria, con entornos que favorecen la salud integral y la dignidad de las familias.