Febrero en Euskadi: lluvia abundante y calor inusual marcan el mes, con fases de inestabilidad y tranquilidad
Euskadi Clima 11 March, 2026

Febrero en Euskadi: lluvia abundante y calor inusual marcan el mes, con fases de inestabilidad y tranquilidad

Un mes de febrero marcado por un inicio lluvioso y frío seguido de una etapa más estable y cálida. Euskalmet reporta una anomalía térmica positiva y precipitaciones persistentes, con vientos fuertes y varios avisos meteorológicos a lo largo del periodo.

Euskadi cerró #febrero con un perfil meteorológico atípico: un inicio marcado por la lluvia y el paso de borrascas atlánticas, seguido de una recta final más estable y, en general, más seca, impulsada por vientos del sur.

La Agencia Vasca de Meteorología, Euskalmet, dio cuenta de un mes 'muy húmedo y muy cálido', con una anomalía térmica positiva de aproximadamente 2,4 °C respecto al periodo de referencia 1991-2020.

Este balance térmico contrastó con un inicio del mes en el que predominaba un ambiente más frío y, en cotas bajas, se registraron nevadas puntuales.

En lo que respecta a precipitaciones, febrero presentó episodios de lluvia persistente durante la mayor parte del mes, especialmente en el segundo tercio.

Aun así, el balance seco de la última fase no impidió que el mes se situara entre los febreros más lluviosos de lo que llevamos de siglo en la región, sin alcanzar, eso sí, los récords de 2013, 2015 y 2016.

Los acumulados más elevados se concentraron en la vertiente cantábrica, especialmente entre el nordeste de Gipuzkoa, el interior de Bizkaia y Gipuzkoa y la divisoria de aguas.

Valores representativos incluyeron 337,4 mm en Eskas, 264,8 mm en Mallabia, 253,3 mm en Añarbe y 241,6 mm en Zegama, además de otras estaciones con acumulados superiores a los 200 mm (Muxika, Berna, Aixola y Ameraun).

En cuanto a las temperaturas, el mes ha sido claramente cálido en el conjunto del territorio. La anomalía positiva media ha rondado los 2,4 °C, con valores cercanos a los 12 °C en la costa y 8 °C en la Llanada Alavesa. Estos valores se elevaron especialmente durante la última parte del mes, cuando el predominio del viento del sur favoreció temperaturas máximas elevadas para la época, sobre todo en la vertiente cantábrica.

Todo ello contrasta con un inicio más invernal, con ambiente más frío y algunas nevadas en cotas relativamente bajas.

El viento también ha tenido cierto protagonismo durante el mes, con varios episodios asociados al paso de borrascas atlánticas. En general ha predominado el flujo desde el suroeste y el sur, que en algunos momentos ha soplado con rachas fuertes, especialmente en zonas expuestas de montaña y del litoral.

Del día 11 al 13 se registraron rachas huracanadas con vientos de 149,6 km/h en Matxitxako (la racha más intensa del mes), 138,6 km/h en Cerroja y 130,5 km/h en Urkiola.

En lo que respecta a la #meteorología adversa

En lo que respecta a la meteorología adversa, durante el mes se emitieron 33 avisos amarillos, de los cuales 17 estuvieron relacionados con la mar (8 por mal estado de la mar para navegación, 8 por impacto en costa y 1 por rociones y salpicaduras), 11 con viento (8 en zonas expuestas y 3 en zonas no expuestas), 4 con precipitaciones persistentes y 1 con nevadas.

Asimismo, se activó una alerta naranja por altura de ola para la navegación.

Desde una perspectiva histórica, este patrón de febrero encaja con la dinámica oceánico-atlántica que suele dominar el Cantábrico: rachas de viento intenso, abundantes precipitaciones y periodos de calma relativa.

En el marco del cambio climático, las proyecciones indican mayores escenarios de extremos meteorológicos y cambios en la distribución estacional de temperaturas y lluvias, lo que refuerza la necesidad de una gestión más adaptativa de recursos hídricos, infraestructuras y servicios de emergencia.

En Euskadi, estos registros refuerzan la importancia de la vigilancia constante de Euskalmet y de la preparación de protocolos de alerta para la navegación, la costa y las zonas montañosas.

Mirando hacia marzo, los pronósticos señalan una cierta continuidad de la influencia atlántica, con posibilidades de nuevos cambios entre fases nubladas y periodos de mayor estabilidad.

Aún así, la meteorología puede ser volátil en esta región, por lo que las autoridades recomiendan permanecer atentos a los avisos y seguir las indicaciones de protección civil y servicios de emergencias para minimizar impactos.

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