La mitad de los estadounidenses recorta gastos diarios para seguir viajando
Economía Viajes 28 January, 2026

La mitad de los estadounidenses recorta gastos diarios para seguir viajando

Una encuesta de USA TODAY y SurveyMonkey revela que el 51% de los adultos en Estados Unidos ha reducido gastos cotidianos para poder costear viajes, con implicaciones en consumo, ocio y planificación laboral.

Una nueva #encuesta realizada en Estados Unidos revela que más de la mitad de los adultos ha reducido gastos cotidianos para poder seguir viajando.

Según el sondeo, el 51% de los 3.156 encuestados mayores de 18 años afirmó haber recortado gastos en el último año para pagar sus desplazamientos y escapadas. Aunque se trata de una muestra que refleja ciertas dinámicas demográficas y regionales, el dato apunta a un cambio claro: la movilidad y el descanso han pasado a ocupar un lugar prioritario en el presupuesto y el estilo de vida de muchos estadounidenses.

Entre las reducciones más comunes se encuentran la disminución de salidas a comer, la reducción de eventos sociales y el recorte de suscripciones a servicios de streaming.

En palabras de varios entrevistados, viajar se ha convertido en una especie de gasto fijo, similar al alquiler, a los seguros o a los gastos de servicios básicos, y se antepone a otros caprichos o gastos no esenciales.

Este fenómeno no es ajeno al agotamiento laboral: para muchos, hacer de cada viaje una meta es una forma de recargar energías y desconectar de rutinas que, según voces expertas, pueden contribuir al agotamiento crónico.

La situación ha generado una conversación más amplia sobre la forma en que los presupuestos familiares están reconfigurándose frente a la inflación y a tasas de interés que elevan el costo de la vida.

La encuesta de USA TODAY Workforce, apoyada por SurveyMonkey, señala que el deseo de viajar no ha desaparecido; al contrario, se ha convertido en un objetivo que la población intenta mantener a toda costa, incluso si eso implica recortar otras partidas.

Al comparar con datos de décadas anteriores, se observa que el viaje y la movilidad han ido ganando terreno como prioridad, especialmente entre quienes buscan experiencias y descanso frente a otros tipos de gasto que, históricamente, ocupaban un lugar más estable en el presupuesto.

En el frente de ideas y comportamientos, el informe de Kayak titulado What the Future 2026 destaca que, para la generación Z y los millennials, el costo de viajar es el factor que más condiciona la frecuencia de sus salidas.

Un porcentaje significativo de encuestados de estas cohortes admite buscar planes de pago a plazos y usar rastreadores de precios para saber cuándo conviene reservar vuelos o alquiler de coches.

Este comportamiento señala una transición hacia pagos fraccionados y estrategias de compra más inteligentes para sostener la aspiración de viajar a lo largo de 2026.

La gente toma las vacaciones como un uso prioritario del tiempo libre: una parte considerable de trabajadores estadounidenses planea destinar sus días de descanso a viajes

Por su parte, la gente toma las vacaciones como un uso prioritario del tiempo libre: una parte considerable de trabajadores estadounidenses planea destinar sus días de descanso a viajes, lo que refuerza la idea de que el viaje es visto como una inversión en bienestar.

En 2024, se citaba que los trabajadores estadounidenses recibían, en promedio, 11 días de vacaciones, una cifra que contrasta con la duración de permisos en otros países y que, según analistas, podría influir en la planificación de escapadas a lo largo de los años recientes.

Aun así, los costos de viajar siguen siendo un factor determinante para muchos. Aunque no hay un precio único para cada experiencia, algunas estimaciones que circulan en el ámbito turístico señalan que el gasto medio por viaje puede ubicarse en un rango cercano a 430-460 euros por individuo para salidas cortas o fines de semana, cifra que, según expertos, podría interpretarse como una aproximación razonable si se suman varias semanas de ocio a lo largo del año.

Este dato, presentado como una estimación, no está verificado de forma oficial y podría variar según destino, temporada y tipo de viaje. Se señala, además, que aproximadamente la mitad de estos #viajes se financian mediante recortes presupuestarios en gastos no relacionados con el ocio, una práctica que algunos denominan “priorizar el viaje” en tiempos de restricción de ingresos.

Históricamente, estos patrones no son inéditos: a finales de la década pasada, la volatilidad de precios y la necesidad de presupuestar de forma más estricta llevaron a que muchas familias ajustaran sus hábitos de consumo, priorizando experiencias y movilidad sobre otros gastos.

En este contexto, la tendencia actual podría verse como una continuación de esa línea, potenciada por una mayor dependencia de la movilidad para el bienestar personal y, en algunos casos, por el deseo de mantener una agenda de viajes que motive y desconecte de la rutina profesional.

Si se combinan las cifras de #consumo cotidiano con las dinámicas de gasto en viajes, es plausible pensar que la experiencia de viajar se está redefiniendo como una necesidad cotidiana para muchos estadounidenses.

Supuestamente, este giro está motivado por una mezcla de búsqueda de equilibrio emocional, deseo de aprendizaje cultural y la esperanza de convertir los desplazamientos en una fuente de renovación personal frente a un ritmo de trabajo cada vez más demandante.

Presuntamente, estos cambios podrían dejar huella en el turismo nacional y en la forma en que se planifican los gastos a lo largo de los próximos años.

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