Atún enlatado enviado por error a tiendas de nueve estados reabre la preocupación por la seguridad alimentaria
La FDA alerta sobre un lote de atún enlatado que, tras un recall anterior, llegó por error a diversas cadenas en Estados Unidos. Se recomienda revisar los productos afectados y evitar su consumo si corresponde.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han emitido una alerta tras constatar que un lote de atún enlatado, ya sometido a una #retirada aproximadamente hace un año, fue enviado por error a varias cadenas minoristas en nueve estados.
La información oficial señala que el incidente implica productos de la marca Genova, en presentaciones de atún claro en aceite de oliva y en aceite de oliva virgen extra con sal marina, empaquetados en packs de varias latas.
Supuestamente este lote formaba parte de una retirada previa y habría sido redistribuido por un distribuidor externo sin el control adecuado, lo que abre la posibilidad de que hayan llegado a estantes sin la verificación correspondiente.
Los productos bajo vigilancia incluyen específicamente versiones de atún en lata de 140 gramos, con indicaciones de peso y formato similares a los packs de cuatro latas.
Supuestamente estos artículos fueron enviados a cadenas de supermercados a nivel nacional, lo que eleva la preocupación entre consumidores y minoristas sobre la trazabilidad y la seguridad del envasado.
En el informe de la #FDA se detalla que la distribución se produjo a través de un distribuidor de terceros y que, por error, la mercancía alcanzó tiendas fuera de las zonas inicialmente afectadas por la retirada.
Entre los comercios que habrían recibido el producto figuran cadenas de gran alcance en Illinois, Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Wisconsin; además, en Maryland y Virginia, así como en California, donde ciertos locales de redes relevantes habrían recibido la mercancía.
Las autoridades subrayan que estos hallazgos no necesariamente significan que todos los productos de estas presentaciones estén contaminados, pero recomiendan encarecidamente no consumir aquellos lotes identificados como parte de la retirada anterior y, ante cualquier síntoma, buscar atención médica de forma inmediata.
La explicación oficial detalla que la retirada original se originó por deficiencias en el cierre de las tapas tipo “easy open” de las latas
La explicación oficial detalla que la retirada original se originó por deficiencias en el cierre de las tapas tipo “easy open” de las latas, lo que podría provocar fugas o contaminación con una bacteria potencialmente peligrosa.
En ese momento, el riesgo se centró en la posibilidad de intoxicación por toxinas botulínicas en caso de ingestión. La FDA enfatiza que el consumo de estos productos, incluso si no presentan signos evidentes de deterioro, no debe hacerse y que la cadena de suministro debe ser evaluada para evitar reingresos de artículos sujetos a la retirada.
Este suceso ha provocado que las autoridades onsideren reforzar controles de calidad y trazabilidad en la cadena de suministro de conservas de pescado, con el objetivo de evitar que productos previamente retirados vuelvan a circular.
Aunque el incidente se vincula a un distribuidor externo, la magnitud de la distribución y la presencia de varios minoristas señalan la necesidad de revisar protocolos de distribución y verificación de lotes antes de su reposición en estanterías.
En el plano económico, y para contextualizar posibles costes para el consumidor, supuestamente el precio de una lata de 140 gramos podría oscilar entre 2,10 y 2,80 euros en el mercado europeo, dependiendo del formato y la cadena.
Un pack de cuatro latas, por su parte, se podría situar entre 8,40 y 11,20 euros. Estas cifras son estimaciones y deben tomarse con cautela, ya que el tipo de cambio y la disponibilidad pueden variar. En todo caso, los analistas señalan que, ante este tipo de incidentes, la atención al cliente y la retirada coordinada por parte de las autoridades es fundamental para evitar impactos mayores en la confianza del consumidor.
Presuntamente, estos acontecimientos podrían servir como recordatorio para que los consumidores revisen sus compras recientes, especialmente latas de atún en conserva, y, ante cualquier duda, contacten con el fabricante o la cadena de supermercados para confirmar si el producto está dentro de la retirada.
También se señala que las autoridades seguirán monitorizando la situación y que podrían emitirse actualizaciones conforme se obtengan nuevos datos sobre la distribución y la posible afectación de otros lotes.
En suma, este episodio reabre el debate sobre la seguridad de los conservas y la necesidad de un control más riguroso de la cadena de suministro, con especial énfasis en evitar que productos retirados regresen a los estantes y pongan en riesgo la #salud de los consumidores.