Demanda colectiva contra McDonald’s por el McRib podría redefinir su publicidad
Economía McDonald's 06 January, 2026

Demanda colectiva contra McDonald’s por el McRib podría redefinir su publicidad

Un grupo de demandantes en Illinois acusa a McDonald’s de mentir sobre el McRib; la cadena defiende que el sándwich está hecho con cerdo 100% y ha vuelto a la carta en múltiples ocasiones. El caso podría marcar un precedente sobre la transparencia en la publicidad de productos cárnicos.

Una demanda colectiva presentada en #Illinois cuestiona la veracidad de la publicidad del McRib, el icónico sándwich de McDonald’s, y podría abrir una nueva línea de debates sobre la información que se muestra al consumidor.

El grupo de demandantes sostiene que la cadena no habría informado de forma fiel qué contiene realmente el producto y que su nombre podría inducir a creer que la carne principal proviene de costillas de cerdo.

Según la denuncia, presentada ante la corte federal del distrito norte de Illinois, estas afirmaciones tendrían un impacto directo en las decisiones de compra de los consumidores, especialmente aquellos que buscan transparencia en la composición de los alimentos.

La acción legal, presentada el 23 de diciembre pasado por cuatro demandantes, sostiene que #McDonald’s distorsionó la idea de lo que es el #McRib y que su etiqueta y marketing no corresponden plenamente a la realidad de los ingredientes.

Presuntamente, la demanda afirma que la carne del McRib no contiene costilla de cerdo en sí misma, una afirmación que, de ser cierta, cambiaría la percepción del público sobre uno de los sándwiches más reconocibles de la cadena.

Por su parte, McDonald’s ha negado estas acusaciones y ha indicado que el sándwich se elabora con cerdo 100% proveniente de granjas y proveedores estadounidenses, servido con salsa barbacoa y el clásico acompañamiento de cebolla en aros y pepinillos.

La defensa de la cadena sostiene que el McRib es un producto de cerdo magro y deshuesado, y que las afirmaciones de la demanda son una distorsión de los hechos.

En un comunicado difundido por la compañía, McDonald’s aseguró que siempre ha sido transparente sobre los ingredientes y que el McRib se fabrica con carne de cerdo de origen estadounidense, remarcando su compromiso con la seguridad y la calidad alimentaria.

A efectos informativos, el McRib suele tener un precio cercano a un rango que, en el mercado estadounidense, oscila entre 3,99 y 7,99 dólares; para ilustrar la conversación de precios, ese rango equivaldría aproximadamente a entre 3,68 € y 7,34 € al tipo de cambio actual (los valores pueden variar según la región y el día de la transacción).

El caso llega en un momento en que el McRib ha tenido retornos periódicos desde su debut en 1981

El caso llega en un momento en que el McRib ha tenido retornos periódicos desde su debut en 1981, con fases de retirada y regreso a la carta en diferentes años y mercados.

La compañía ha señalado históricamente que su estrategia de marketing busca destacar la singularidad del producto y su disponibilidad estacional o regional, lo que ha generado debates entre consumidores y analistas sobre la relación entre publicidad y percepción de calidad.

En el expediente judicial se mencionan también encuestas realizadas por la defensa o terceros, que, según la demanda, subrayan el interés público por conocer con precisión la composición de la carne en productos emblemáticos como este sándwich.

Las partes han señalado que, si corresponde, se analizarán daños, costos legales y posibles indemnizaciones a los miembros de la clase, además de posibles medidas para evitar prácticas de marketing percibidas como engañosas.

Los demandantes buscan una resolución que obligue a McDonald’s a corregir cualquier publicidad futura que considere engañosa y a compensar a los miembros de la clase por daños y costos legales.

Por ahora, el proceso continúa en los tribunales, donde las partes deberán presentar pruebas sobre la composición real del producto, la claridad de la información al consumidor y el impacto de estas alegaciones en la decisión de compra.

En términos prácticos, el resultado podría influir no solo en el McRib, sino en la forma en que las grandes cadenas de #comida rápida comunican información sobre ingredientes y orígenes de sus productos, un tema que preocupa cada vez más a reguladores y consumidores.

Supuestamente, este caso podría sentar un precedente sobre la responsabilidad de las empresas en la forma en que describen sus productos alimentarios y en la verificación de las afirmaciones de sus campañas publicitarias.

Presuntamente, las sentencias futuras podrían incentivar a otros demandantes a cuestionar en mayor medida la transparencia de la publicidad alimentaria a nivel nacional, con efectos posibles en políticas de protección al consumidor y en las prácticas de etiquetado.

En cualquier caso, el debate público que se mantiene a su alrededor refuerza la atención sobre la verificación de hechos en el sector de la restauración rápida y la necesidad de claridad para evitar confusiones entre los consumidores.

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