¿Necesitas 1 millón para retirarte? Jubilados en EE. UU. vuelven a trabajar y estas son las razones

¿Necesitas 1 millón para retirarte? Jubilados en EE. UU. vuelven a trabajar y estas son las razones

Un estudio de la Employee Benefit Research Institute desmonta el mito de que la jubilación solo implica descansar; muchos jubilados estadounidenses optan por trabajar de nuevo o hacerlo a tiempo parcial, con efectos claros en sus finanzas y en su vida diaria.

En Estados Unidos,

La idea de que con un millón de dólares ahorrados ya tienes asegurada la #jubilación tranquila es un mantra muy extendido, pero la realidad que está mostrando la gente que ya está en esa etapa no siempre encaja con esa expectativa.

Una encuesta reciente de la Employee Benefit Research Institute (EBRI) llega a una conclusión que puede parecer sorprendente: una buena parte de los jubilados en Estados Unidos decide volver al mundo laboral, ya sea para completar su ingreso o para mantener una rutina que les permita vivir con más tranquilidad.

Este fenómeno no se da solo por ganas de volver al trabajo; hay motivos prácticos que pesan mucho en la decisión.

Lo primero que apunta la encuesta es que, para muchos jubilados, el dinero disponible no alcanza para cubrir todos los gastos y, aun así, desean mantener su nivel de vida.

En la misma línea, estudios complementarios citados en el informe señalan que tres de cada cuatro jubilados dicen sentir su situación financiera como buena, muy buena o excelente, y un 73% confía en que contará con suficiente dinero para la jubilación.

Esto indica que la confianza y la seguridad personal no dependen solo de la cantidad ahorrada, sino también de la gestión de ese dinero durante la etapa de retiro.

Sin embargo, el saldo real de la jubilación en #EE. UU. no es tan luminoso para todos. Datos de la encuesta de 2026 de EBIR, combinados con otras investigaciones, muestran que la realidad es más compleja: alrededor de la mayoría de los jubilados considera que su bienestar es satisfactorio, pero la sensación de estabilidad financiera puede ser frágil ante imprevistos.

Por ejemplo, la Transamerica Center for Retirement Studies indica que apenas la mitad de los jubilados siente que tiene un nido lo suficientemente sólido como para afrontar gastos inesperados, y un porcentaje significativo dependerá de la ayuda familiar para cuidados a largo plazo.

A esto se suma un dato clave: el ahorro promedio de los hogares que se jubilan suele situarse en torno a los 126.000 dólares. No es poco, pero muchos expertos advierten que esa cifra no es suficiente para todos, sobre todo si la esperanza de vida se alarga y las necesidades médicas o de cuidados se vuelven inevitables.

Aun así, la experiencia muestra que no todo el mundo necesita el mismo monto para vivir con tranquilidad. El consenso entre economistas es claro: “un solo número no sirve para todos”.

Y el 73% expresó confianza en poder sostener su estilo de vida en la jubilación

El debate público sobre cuánto dinero se necesita para retirarse ya no puede limitarse a un único objetivo de siete cifras. En el estudio de la EBIR/Greenwald Retirement Confidence Survey, aproximadamente el 75% de los jubilados evaluó su situación como buena o mejor, y el 73% expresó confianza en poder sostener su estilo de vida en la jubilación.

Aun así, hay quien recurre a la continuidad laboral como una salvaguarda.

La realidad de hoy también contrasta con consejos tradicionales de décadas atrás. El propio análisis recuerda una frase histórica de un columnista del Wall Street Journal que, en su día, afirmó que “no hace falta ser millonario para jubilarse”.

Ese argumento, lejos de desaparecer, gana peso cuando se mira con lupa el ingreso medio de las familias. La mediana de ingresos familiares en EE. UU. está alrededor de los 84.000 dólares, lo que implica que incluso multiplicar por 10 ese ingreso no garantiza llegar a un millón para muchos hogares.

Otro aspecto relevante es el papel de las prestaciones públicas. Social Security, según el análisis, funciona de forma progresiva: la Dirección de Seguridad Social reemplaza casi la totalidad del ingreso para las rentas más bajas cuando se trata de un porcentaje alto de su salario, pero la sustitución decrece para ingresos mayores.

Así, para quienes ganan menos, las pensiones estatales ayudan más; para quienes ganan más, la necesidad de ahorro privado se mantiene.

El panorama de fondo es claro: la jubilación en Estados Unidos no es una etapa homogénea. Hay quienes consiguen vivir con un reemplazo razonable gracias a las prestaciones públicas y a un ahorro razonable; otros, con menos ingresos iniciales, prefieren o deben trabajar a tiempo parcial para sostener su nivel de vida.

Esto explica por qué, a día de hoy, el volver al empleo tras la jubilación es una realidad más común de lo que muchos imaginan. Y, de fondo, la conversación sobre cuánto se necesita realmente para retirarse se está moviendo hacia números más modestos y realistas, adaptados a cada situación personal y familiar.

Compartir: