Las conversiones Roth IRA ganan terreno entre Gen X a medida que se acerca la jubilación
Análisis sobre el aumento de conversión de cuentas tradicionales a Roth IRA entre la Generación X, con explicación de BETR, límites de aportaciones para 2026 y consideraciones fiscales.
Las conversiones a #Roth IRA están ganando impulso entre la Generación X a medida que la jubilación se acerca y la decisión de gestionar la carga fiscal futura cobra relevancia.
En estas operaciones, se transfiere el saldo de una cuenta tradicional preimpuestos, como una IRA o un 401(k), hacia una Roth IRA. El importe convertido se grava en el año de la transferencia, pero a partir de entonces el dinero crece libre de #impuestos y las retiradas durante la jubilación quedan exentas de impuestos.
Además, las cuentas Roth no están sujetas a las distribuciones mínimas requeridas (RMD, por sus siglas en inglés) durante la vida del titular y sus herederos pueden beneficiarse de una porción de ingresos no sujetos a impuestos.
Estos rasgos han llevado a que, según datos de Fidelity, las conversiones durante la segunda mitad de 2024 registraran un incremento sustancial frente al año anterior, y esa tendencia parece haber continuado.
Las Roth IRAs nacieron en 1997, en un marco de cambios fiscales que buscaban ofrecer una alternativa para quienes acumulaban la mayor parte de su ahorro en cuentas tradicionales.
Para la Generación X, que comprende a quienes nacieron entre 1965 y 1980, estas opciones resultan especialmente relevantes porque gran parte de su ahorro acumulado se encuentra, históricamente, en planes preimpuestos.
En números recientes, el límite de aportaciones a planes como el 401(k) para 2026 se elevó, permitiendo a los trabajadores ahorrar hasta 32.500 dólares para la jubilación. En euros, esto equivale aproximadamente a 29.900 €, cifra que los ahorradores pueden considerar como referencia para planificar su estrategia de aportaciones y posibles conversiones. Supuestamente, la decisión de convertir depende de cada situación personal y de cómo se espera que cambien las tasas impositivas a lo largo de la jubilación.
Para orientar la decisión, algunos asesores citan herramientas como BETR (break-even tax rate). BETR ayuda a comparar la tasa impositiva futura esperada con una tasa de referencia para determinar si una conversión podría ser ventajosa. En términos simples, si la tasa de impuestos que se espera en la jubilación supera BETR, la conversión podría ser más atractiva; si está por debajo, puede ser mejor quedarse en la cuenta tradicional.
Este enfoque, según Vanguard, no captura todas las aristas de la situación individual, pero sirve como punto de partida sólido para muchos ahorradores.
Presuntamente, la matemática detrás del BETR puede variar según el horizonte de tiempo, las tasas de rendimiento y las estimaciones de ingresos futuros, por lo que los expertos señalan que se debe realizar un análisis detallado antes de decidir.
Un ejemplo ilustrativo, adaptado al contexto europeo, podría mostrar que si alguien está en el rango marginal actual del 35% y espera una tasa del 24% en la jubilación, la decisión de convertir debe evaluarse frente a cuánto crecería el saldo si se mantiene la cuenta tradicional frente a si se convierte.
En la teoría, incluso con una tasa futura más baja, la conversión podría resultar beneficiosa si el saldo crece con mayor velocidad en la Roth y si los ingresos de retiro no se gravan de forma tan severa.
En la práctica, estas cifras dependen de múltiples variables, incluidas las deducciones, el rendimiento de las inversiones y el horizonte temporal.
Las Roth permiten retiradas libres de impuestos y
Además de las consideraciones fiscales, existen factores prácticos a tener en cuenta. Las Roth permiten retiradas libres de impuestos y, para herederos, pueden presentar ventajas de planificación sucesoria. Sin embargo, la decisión no es automática: los ahorradores deben evaluar cuánto pagan actualmente en impuestos, cuánto esperan pagar en el futuro, y si tienen otros activos que podrían influir en el balance impositivo de la familia.
Los asesores aconsejan revisar el estado actual de las cuentas, estimar ingresos futuros y considerar el impacto de posibles cambios en las leyes fiscales.
Supuestamente, la decisión puede variar si hay cambios significativos en la situación laboral, pasivos de deuda o cambios en las proyecciones de ingresos.
En el marco histórico, los Roth IRAs han quedado como una opción estable desde su creación, con un crecimiento paulatino de su popularidad en años recientes.
En la práctica actual, para las personas de Gen X, un enfoque prudente combina la conservación de un colchón en cuentas preimpuestos con la posibilidad de realizar conversiones parciales cuando las circunstancias fiscales y las proyecciones de ingresos lo hagan ventajoso.
Además, el marco regulatorio establece reglas para los beneficiarios de cuentas heredadas: las distribuciones de una cuenta Roth heredada no suelen ser gravadas siempre que la condición de la cuenta haya sido cumplida durante al menos cinco años, y los beneficiarios deben gestionar las distribuciones dentro de ciertos plazos.
En resumen, la conversación sobre Roth IRA para la Generación X no se reduce a un único paso: se trata de una jugada de #planificación fiscal que combina expectativas de impuestos, rendimiento de inversiones y objetivos de legado.
Con el horizonte de jubilación cada vez más cercano, muchos ahorradores evalúan si es el momento adecuado para convertir y, si es así, cómo hacerlo de la forma más eficiente desde el punto de vista fiscal y financiero.
Los próximos años podrían confirmar si esta tendencia se consolida como una estrategia habitual para la seguridad financeira de la generación que vivió la transición entre las décadas de los ochenta y los noventa, y que ahora mira hacia la jubilación con nuevas herramientas a su disposición.