La inflación en EE.UU. se mantiene en 2,7% en diciembre y cierra 2025 con una dinámica desigual
Informe final de 2025 sobre el CPI muestra una inflación de 2,7% en diciembre, con avances moderados pero diferencias marcadas entre vivienda, alimentos y energía. Se analizan posibles efectos para 2026 y la política de la Fed.
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos comunicó el informe final del índice de #precios al consumo (CPI) de 2025, que revela una #inflación anual de 2,7% en diciembre.
Este dato mantiene la senda de desaceleración observada a lo largo del año, aunque la trayectoria resultó desigual entre distintos componentes de la canasta.
En líneas generales, el dato de diciembre sugiere que la inflación ya no opera a tasas tan elevadas como en 2022, pero no ha caído de forma homogénea a lo largo de los sectores que constituyen el gasto de los hogares.
Entre noviembre y diciembre, los precios al consumo subieron 0,3%, una variación que se explica por avances en vivienda y alimentos, mientras que la energía también registró un incremento modesto.
En detalle, los costos de la vivienda subieron 0,4% y los alimentos aumentaron 0,7% durante el mes. La energía mostró un alza de 0,3%, reflejo de fluctuaciones en tarifas y en mercados relacionados con la energía.
A lo largo de los doce meses, el índice de energía se ubicó 2,3% por encima de un año antes, y el índice de alimentos mostró un repunte de 3,1%.
Dentro de los subíndices, se observó que los precios de la gasolina cayeron un 0,5% en diciembre, al tiempo que el costo de la energía siguió mostrando variaciones, y algunos consumidores notaron facturas de electricidad más altas.
En términos de precios, la gasolina promedió 2,82 USD por galón en diciembre, lo que, aplicado a un tipo de cambio aproximado de 0,92 EUR por cada USD, representa alrededor de 2,59 EUR por galón (≈0,69 EUR por litro).
Este ajuste ilustra cómo la conversión de divisas puede afectar la lectura de precios al consumidor al comparar con mercados europeos.
En lo que respecta a la composición, los alimentos en casa aumentaron un 0,7% en diciembre, con subidas en productos lácteos y productos de panadería (con variaciones de 0,9% y 0,6% respectivamente) y un repunte del 0,5% en frutas y verduras.
Por el lado de la demanda, algunos bienes importados sujetos a aranceles mostraron respuestas de precios más contenidas frente al mes anterior, lo que sugiere que las medidas comerciales siguen teniendo efectos discretos sobre la presión inflacionaria.
Si bien la inflación se ha movido de manera significativa hacia la meta del 2%
Economistas señalan que, si bien la inflación se ha movido de manera significativa hacia la meta del 2%, la desaceleración ha sido desigual y los avances en ciertos sectores no se han transferido de forma uniforme al conjunto de la economía.
En este marco, las proyecciones para 2026 siguen dependiendo, entre otros factores, de la evolución de la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía), de la dinámica de los servicios y de las condiciones monetarias.
Con una tasa de desempleo que mostró una disminución entre noviembre y diciembre, las expectativas para la política de la Reserva Federal se mantienen contenidas.
Los analistas apuntan a que la Fed podría mantener las tasas en el corto plazo y evaluar futuros recortes si la desaceleración de la inflación continúa; sin embargo, la lectura de diciembre refuerza la idea de que la desinflación en servicios y los efectos de factores externos como aranceles podrían guiar las decisiones en los próximos meses.
Históricamente, la inflación en Estados Unidos ha mostrado una marcada volatilidad desde la pandemia: tras picos por encima del 8% en 2022, la trayectoria descendió de manera gradual durante 2023 y 2024, manteniéndose en rangos más moderados durante 2025.
Esto ha permitido a los hogares adaptar presupuestos y a los bancos centrales (incluida la Fed) calibrar sus políticas ante una inflación que, aunque contenida, continúa siendo un factor relevante para el costo de vida y la planificación financiera.
En síntesis, el informe de #2025 señala un cierre de año con una inflación relativamente contenida en 2,7%, pero con diferencias notables entre vivienda, energía y alimentación.
El desafío para la #economía de Estados Unidos en 2026 será mantener la desinflación en marcha sin desencadenar presiones en el mercado laboral o en los costos de servicios, y el rumbo de la política monetaria dependerá de la evolución de las próximas lecturas de precios y de la resiliencia de la demanda interna.