Por qué tiembla mi auto después de la nevada y cómo arreglarlo
Un temblor en la conducción tras una nevada suele deberse al hielo acumulado en las ruedas y al desbalance del neumático. Este reportaje explica causas, soluciones y costos estimados en euros para resolver el problema.
Después de una tormenta de nieve, diversos conductores han informado que su coche tiembla al acelerar o al alcanzar velocidades de autopista.
Aunque pueda parecer un fallo complejo, la explicación más habitual apunta a una causa simple: hielo y #nieve adheridos a la rueda. Supuestamente, esa adherencia aumenta el desequilibrio del conjunto rueda-neumático y se traduce en una vibración notable que se percibe en el volante, en la palanca de cambios o incluso en el chasis.
Explicación técnica: cuando la nieve y el hielo quedan atrapados entre la llanta y el neumático, el peso ya no se distribuye de manera uniforme. A velocidades de carretera, ese desequilibrio se vuelve más evidente y genera temblores que pueden confundirse con un fallo mecánico mayor. A medida que las temperaturas suben o que el día avanza y la nieve se derrite, este desequilibrio puede disminuir y la #conducción puede volver a la normalidad.
Este fenómeno suele ser más perceptible en vehículos con llantas de aleación o con llantas con radios visibles, donde el residuo de hielo puede acumularse con mayor facilidad entre los radios y la llanta.
En algunos casos, el temblor no se debe exclusivamente al hielo. Presuntamente, un golpe anterior contra un bache o un impacto en la pared de una llanta puede haber provocado un desequilibrio permanente o dañado la llanta.
Si el temblor persiste incluso después de quitar la nieve y el hielo, podría indicar un daño en la llanta o en el neumático, o incluso un desgaste desigual que ha pasado desapercibido.
En esos casos, conviene realizar una revisión en un taller para descartar fallas estructurales y evitar un fallo mayor a altas velocidades.
Qué hacer ante un temblor causado por nieve y hielo: primero, detenerse en un lugar seguro y apagar las distracciones. Retirar la nieve visible y, si es posible, limpiar con cuidado entre los radios de la llanta y la zona de contacto con el neumático para verificar si el desequilibrio desaparece.
Si la vibración continúa al rodar, especialmente a medida que aumenta la velocidad, conviene revisar lo siguiente: estado general de la llanta y del neumático, presión adecuada, y cualquier signo de abultamiento o daño.
Después de esa verificación básica, lo más recomendable es acudir a un taller para un balanceo de ruedas y, si se detecta desgaste irregular, una alineación o reparación de la llanta.
Costos estimados en euros (información orientativa, sujetos a la región y al modelo del vehículo):
- Equilibrado de neumáticos: supuestamente entre 46€ y 92€ (aproximadamente 50–100 USD, dependiendo del taller y del número de neumáticos).
- Alineación de ruedas: presuntamente entre 69€ y 184€ (aprox. 75–200 USD).
- Reemplazo de neumáticos: supuestamente entre 92€ y 276€ por neumático, dependiendo de la marca y del tamaño del neumático (aprox. 100–300 USD por unidad).
- Otros servicios relacionados (inspección de llanta, reparación de llanta, o sustitución de tapas/valvulas): costos variables, consultar directamente con el taller.
Los talleres de automoción reportan un incremento en la demanda de servicios de balanceo
Datos históricos y contexto: históricamente, tras olas de frío y nevadas, los talleres de automoción reportan un incremento en la demanda de servicios de balanceo, reparación y sustitución de llantas.
Si bien las cifras pueden variar año tras año, la relación entre condiciones invernales y desgaste irregular de ruedas es un patrón que se repite en muchas regiones.
En ese marco, la recomendación para los conductores es dedicar unos minutos a limpiar las ruedas tras la nieve, revisar la presión de los neumáticos y, ante cualquier vibración, no retrasar la revisión profesional.
Conclusión: la mayoría de los temblores observados tras una nevada se deben a un desequilibrio provocado por hielo y nieve adheridos a la rueda o, en casos menos frecuentes, a daños previos en la llanta o el neumático.
Mantener las ruedas limpias, verificar la presión y acudir a un taller ante vibraciones persistentes son las acciones más efectivas para garantizar una conducción segura, incluso cuando las carreteras están cubiertas de nieve.
Al final, un chequeo rápido puede evitar desperfectos mayores y costos más elevados en el futuro.